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Aprovechar la Crisis

Hoy leemos, escuchamos y pronunciamos la palabra crisis en todo momento y lugar. La situación se muestra realmente grave, con tendencia hacia un empeoramiento progresivo, crítico, de la situación a lo largo del este año 2009, por lo que ante dicho panorama hablar de otra cosa que no sea la crisis puede resultar de todo punto inadecuado. No importa con quién, ni donde, ni porqué, lo cierto es que al día de hoy de lo único de lo que se habla es de la crisis que nos enajena.

Hay que reconocer que el mundo laboral está cambiando y no nos damos cuenta. Las reglas de juego de ayer, ya no sirven para conseguir trabajo ni para mantenerlo. En las escuelas y universidades continúan con una metodología de enseñanza obsoleta. La enseñanza reglada no satisface las necesidades que desde hace ya tiempo las empresas demandan en el ámbito laboral.

Estamos en la era de la innovación. Sin embargo la innovación en el ámbito de las habilidades y destrezas que exigen las empresas en un mundo laboral, es cada vez más competitivo. Como por ejemplo “saber planificar, saber relacionarse y estar actitudinalmente preparado para enfrentar desafíos” son competencias absolutamente inexistentes al día de hoy, por lo que la carencia de dichas habilidades es, ciertamente, una de las causas de exclusión de la vida laboral.

Los japoneses escriben la palabra “crisis” con dos símbolos muy bien definidos: “Caos” (confusión, desorden, descontrol, ausencia de reglas) y “Oportunidad” (conveniencia de tiempo y lugar).

Hoy el conocimiento se dobla cada doce meses y, a partir del año 2010, la previsión es que se doble cada ochenta días. Ello determinará una aceleración en el proceso de cambio, lo cual significa más transición y crisis más frecuentes. Por lo tanto, tenemos que cambiar nuestros paradigmas y aprender a obtener entusiasmo no de la estabilidad, sino del cambio, no del status quo, sino de la innovación.

Debemos saber que históricamente las crisis fueron la antesala de los cambios mas importantes del mundo, puesto que toda crisis genera un cambio, todo cambio genera una crisis y en toda crisis hay cuotas de caos pero también de grandes oportunidades.

Lo más lamentable es que como el ser humano se resiste a los cambios, la mayoría de las personas perciben las crisis solo desde su aspecto negativo, quejándose pasivamente todo el tiempo a la espera de que otras instancias procuren y propicien soluciones para acometer la superación del periodo crítico, haciendo poco o nada al respecto desde el plano personal con el evidente grave error de dejar en manos de unos pocos entendidos el privilegio de beneficiarse con ella.

Así como nadie mejora de una enfermedad por hablar de ella, nosotros tampoco saldremos de esta situación si de lo único de lo que nos preocupamos es en hablar de la gravedad de la situación misma.

¿Cuál es la oportunidad que se presenta en medio de toda esta crisis?

Las herramientas para salir de este crítico momento son, sin duda, el foco en nuestros objetivos. Somos plenamente conscientes de que, seguramente esto, no será más que un cambio en el camino de nuestro crecimiento.

Encontrar nuestra oportunidad será entonces nuestro desafío, porque ciertamente todo aquel que no pueda resistir lo malo, no vivirá para ver lo bueno.

¿Qué pasaría si nos preocupáramos tanto por el crecimiento de nuestros valores como lo hacemos por la cotización del euribor? Hoy más que nunca necesitamos enfocarnos en desarrollar nuestro interior, ya que este es un tesoro que ningún banco o gobierno nos puede expropiar.

Este conjunto de creencias es parte de nuestra estructura psicológica y forma la imagen que tenemos de nosotros mismos. Nuestro rendimiento, tanto personal como profesional, nunca será superior a nuestra autoimagen. La autoimagen funciona como un termostato y determina las acciones y los resultados.

La pregunta que siempre ha de tener presente quien quiera transformar una crisis en una oportunidad es: ¿en qué debo centrarme? La respuesta a dicha pregunta constituye en si mismo un aspecto básico en dicha transformación, dado que, evidentemente, si continuamos haciendo las cosas siempre de la misma manera, los resultados serán, inexorablemente, siempre los mismos.

Para mejorar hay que cambiar de actitud pero también de aptitud. Una mejora de la actitud únicamente no conduce a la transformación. Tampoco una mejora de la aptitud en si misma garantiza el éxito en dicha transformación.

Lo cierto es que si nada hacemos, no mejoramos. Y lo que no mejora, empeora. Para mejorar hay que cambiar hábitos, estrategias, los inputs personales.

Hay que eliminar los muchos condicionantes mentales de que disponemos en virtud de nuestra propia cultura y mentalidad.

La transformación exige un previo proceso de reforma interior personal, una reestructuración a fondo de nuestro proceso de autoformación. Exige, en definitiva, una reelaboración interior personal. Exige la permanente actualización de nuestra capacidad de percepción y aprendizaje de nuevas herramientas o la reinvención de las mismas.

El mundo ya no pertenece a quien sabe, sino a quien aprende. Quien sabe quizá sepa algo que ya resulta obsoleto. Quien aprende está innovando. La innovación no se ha de referir únicamente a aspectos técnicos, informáticos y/o electrónicos. La innovación supone la reedición de herramientas, procesos y/o métodos de adquisición de habilidades que sirvan para aprender más y de forma más rápida, lo cual constituye la única ventaja que nos queda en periodos de crisis.

En un mundo con cambios tan acelerados, la información disponible supera ampliamente la capacidad tradicional para su recepción, procesamiento y asimilación. Todo ello genera una fase crítica de estrés, producida por tareas que implican una atención intensa o prolongada y que generan agotamiento físico y mental. Como no se aprende a utilizar la mente, se adolece de métodos de aprendizaje y de pensamiento estratégico. La carencia de dichos métodos conlleva al no aprovechamiento de la capacidad creativa del cerebro y por lo tanto a la utilización de la fuerza bruta.

Adaptarse es la clave. Los métodos de aprendizaje avanzado y desarrollo intelectual consisten en técnicas que aumentan el rendimiento intelectual de cualquier estudiante, empleado, profesional o ejecutivo y se sostienen en los seis pilares temáticos que se detallan a continuación:

 

Lectura rápida comprensiva

En los diferentes campos del saber, la novedad de hoy se transforma en el conocimiento obsoleto del mañana. En la nueva era de la información, mientras el día sigue teniendo 24 horas, la creación de textos crece geométricamente y las habilidades lectoras del se humano se mantienen constantes o bien disminuyen. Estos tiempos de cambio acelerado, requieren una actualización permanente para sostener el nivel competitivo. Mediante este método rápido y efectivo se logra, como mínimo, cuadruplicar la velocidad de lectura comprensiva con el valor agregado de una mayor concentración.

 

Desarrollo de la memoria y la concentración

No existen buenas o malas memorias, todo depende de su organización. El método que proponemos, produce una retención profunda que se optimiza al combinar la asociación de ideas propia del hemisferio izquierdo del cerebro con la producción de imágenes mentales predominante del derecho. Ante la multitud de estímulos que se perciben, es necesario dominar un método que permita seleccionar lo esencial y descartar lo accesorio aplicando técnicas de concentración. La interacción entre estas herramientas, permite desarrollar la máxima calidad en el proceso intelectual con el mínimo esfuerzo.

 

Oratoria y redacción

Tanto en el estudio como en el trabajo son múltiples las situaciones en las que se comunica con fines persuasivos: exámenes, reuniones, negociaciones, entrevistas, debates, conferencias, etc. Saber comunicar es el medio fundamental para obtener resultados. A ninguna persona se la juzga por lo que es o por lo que sabe sino por lo que manifiesta. Ningún receptor puede ingresar en forma directa a la mente del emisor para examinar sus virtudes, intenciones o conocimientos. Por lo tanto, es necesario progresar en dos direcciones. Una interior, el auto conocimiento de las capacidades expresivas y saberes, para potenciar las fortalezas y convertir los defectos en virtudes. Otra exterior, para canalizar los recursos hacia objetivos concretos ya que toda comunicación es tanto una posibilidad de éxito-oportunidad, como fracaso-amenaza.

 

Inteligencia aplicada

Los problemas son el verdadero motor de la inteligencia mientras que el pensamiento es el instrumento para su resolución. Una vida sin problemas carece de estímulos. Mediante una metodología diseñada para desarrollar las habilidades de observación, transformar los problemas en oportunidades, coordinar la creatividad para generar ideas con las estrategias para llevarlas a la práctica se ingresa en el mundo dinámico de los proyectos como una forma efectiva de protagonizar la revolución tecnológica en el mundo del trabajo. Esta nueva propuesta supera el sesgo enciclopedístico de la educación formal bajo el concepto de que aprender es también obtener resultados.

 

Programacion neuro lingüística

La PNL es el estudio de lo que percibimos a través de nuestros sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto), cómo organizamos el mundo tal como lo percibimos y cómo revisamos y filtramos el mundo exterior mediante nuestros sentidos. Además, la PNL investiga los procesos que hacen que transmitamos nuestra representación del mundo a través del lenguaje. Es por tanto una aplicación práctica que nos permite, mediante técnicas y herramientas precisas, reconocer y desarrollar habilidades para el crecimiento personal y la mejora de las relaciones interpersonales. Pero sobre todo, nos permite conocer de manera objetiva la percepción de los demás y la de nosotros mismos.

Mayor información: ingresa a www.ilvem.es o contacta con nosotros en euskadi@ilvem.com