Calle de París en un día de lluvia ( Parte II )

Gustave_Caillebotte_-_La_Place_de_l'Europe,_temps_de_pluie[1]

 Samuel Fox había inventado el paraguas en la ciudad inglesa de Sheffield. Caillebotte aspiraba a ser tan moderno como los demás impresionistas, por lo que no quería pintar nada del pasado, sino reflejar la época en que vivía, incluso en detalles como el del paraguas.

Es característico del cuadro el hecho de que los dos personajes principales miren de reojo, en lugar de observar al hombre que les sale al encuentro, el cual casi no puede evitar que su paraguas se acerque peligrosamente al de ellos. Casi todas las personas caminan ensimismadas y a toda prisa por la calle.

Aunque el titulo del cuadro alude a una sola calle, se ven varias. La que discurre desde el primer término hasta el fondo del cuadro es la calle Turín; de izquierda a derecha la atraviesa la calle Moscú, a la que van a parar desde atrás a la calle Clapeyron. El cruce entre estas calles se llama actualmente Plaza de Dublín y se encuentra cerca de la estación ferroviaria de San Lázaro. Estas arterias se trazaron cuando Caillebotte era joven. Un barrio donde se había establecido la alta burguesía. No muy lejos se encontraba la Ópera de París y los amplios Boulevares llenos de cafés y tiendas.

Este plan urbanístico era obra del Barón Haussmann, prefecto del departamento de Seine. Napoleón III le encargó demoler el centro medieval, con sus estrechas calles y edificios húmedos, depues que dos epidemias provocaran miles de muertos.

El Emperador quería progreso y mejores condiciones de vida, por lo que ordenó a Haussmann ponerse “manos a la obra”. El Barón transformó casi todo en grandes zonas residenciales tan características del actual París.

Entre todas estas disposiciones surgió lo que se contempla en el cuadro del pintor francés: calles amplias que conducían de una plaza a la otra, de un edificio importante a otro; todo de una manera espectacular.

Haussmann era un gran amanta de la perspectiva y de la simetría, y le gustaba que las calles se encontraran en plazas en forma de estrella, como la de el cruce pintada por Caillebotte.

Hoy en día muchas calles y plazas de París deben su uniformidad y armonía estética al Barón Haussmann.

 

Caillebotte procedía de una familia acaudalada de la alta burguesía, una clase social a la que podrían pertenecer los personajes del cuadro que el propio pintor ha representado. Su padre se enriqueció vendiendo camas al ejercito francés y la muerte de éste, al pintor y sus hermanos les quedó una gran suma de dinero.

Estudió derecho y posteriormente asistió a clases de dibujo con el prestigioso artista Léon Bonnat, un hombre anclado en la tradición académica. Dado que los temas históricos y mitológicos no le satisfacían al pintor, decidió unirse al grupo de artistas aficionados a salir del taller en busca de la luz. A ese grupo pertenecían artistas como Renoir, Degas, Sisley, Pisarro…

Con el simple hecho de no ir de la mano de la academia que imponía los gustos y las modas que se representaban en los cuadros; una serie de pintores que no compartían estas ideas crean un grupo de escultores, pintores y grabadores donde podían exponer.

Su primera exposición se celebró en 1874, aún sin Caillebotte y suscitó un gran escándalo. En la segunda, de 1876, Caillebotte ya participó con varias obras. En la tercera de 1877 expuso Calle de París un día de lluvia.

Al pintor francés se le dedicó por primera vez una gran retrospectiva en 1994, es decir, cien años después de su muerte. La exposición titulada  “Impresionista Urbano”, viajó desde París a Chicago y los Ángeles. Autor de más de cien retratos, además de interiores, bodegones, paisajes y cuadros de gran formato de temas urbanos es recuperado por la Hª del Arte hoy día.

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