Penélope y sus pretendientes. ( Parte I )

 

penelope[1]La obra que presentamos hoy narra la historia de Penélope. La esposa de Ulises, el rey de Ítaca, esperó durante 20 años el regreso de su marido de la guerra de Troya, soportando mientras tanto el acoso de innumerables pretendientes. Aunque el titulo de la obra parece anunciar este hecho de manera incuestionable, no está claro si los hombres representados aquí por Pinturicchio  son realmente pretendientes.

Penélope es el paradigma de esposa virtuosa. Ignora si su marido sigue con vida aún y no sabe si volverá o no del asedio de Troya. Y pese a todo, le es fiel y soporta el acoso de diversos pretendientes que le quieren como esposa. Éstos tienen tomada su casa y saquean su despensa y sus rebaños; incluso planean matar a Telémaco, su hijo de veinte años, ya que al eliminarlo se harían con el patrimonio real de Ulises.

Penélope, muy solicitada y amenazada, consigue mantener a distancia a los hombres con una artimaña: no tomará una decisión hasta que termine de tejer un sudario para su marido, pero por las noches deshace en secreto lo que ha tejido durante el día.

La pintura muestra al fondo dos aventuras de su marido. Ulises viaja con las velas al viento a bordo de un barco al que se ha hecho encadenar para no sucumbir al encanto seductor de las sirenas, que nadan a su alrededor en el mar bajo la apariencia de jóvenes con cola de pez.

A la izquierda se encuentra la isla de Circe, una hechicera que transforma a todos los hombres en animales, si bien el dios Hermes ha proporcionado a Ulises unas hierbas para que se proteja de sus encantos.

Ni el pintor ni sus consejeros humanistas podían haber leído el texto de Homero. Escrito hacia el año 800 a.C, fue olvidado en gran medida durante la Edad Media por no ser de gran ayuda para el aleccionamiento cristiano. En la época del Renacimiento se conocían algunos fragmentos de la Odisea mencionados en otras obras.

En 1509 cuando Pinturicchio pintó su fresco, puede que existieran traducciones al latín, pero seguramente no al italiano. Por lo demás, en caso de que los hubiera habido, la imprenta estaba en sus inicios y las copias manuscritas eran muy escasas.

Así pues, Pinturicchio pintó la escena siguiendo la tradición oral, de oídas. Pero los detalles no eran significativos, lo importante era embellecer las paredes del cliente con temas de la Antigüedad, ya que el redescubrimiento de esa época anterior a Jesucristo dominaba el pensamiento hacia el 1500.

Pinturicchio abre una ventana del tamaño de la pared, en la sala de tejer, ganando así un segundo escenario.

La representación de la profundidad del espacio en los cuadros por medio de la perspectiva fue uno de los desafíos del Renacimiento. Entre los recursos plásticos más habituales para lograrlo se encontraba el empleo de baldosas, cuyas líneas confluían en el punto de fuga.

Pinturicchio se ayudó también del telar para conseguir la perspectiva. El armazón de madera ocupa casi todo el espacio. Las baldosas y el bastidor muestran que el verdadero punto de mira del observador no se encuentra en el centro del cuadro, sino algo hacia la izquierda.

En la mitad derecha del fresco, el armazón pone en evidencia que el artista no dominaba del todo la técnica de la perspectiva, ya que las gesticulantes figuras masculinas tienen que pasar por delante del telar.

Article written by

Please comment with your real name using good manners.

Deja una respuesta