Clarence no deja la E Street Band, con su muerte. La dejará cuando nosotros muramos.

Esta es la dedicatoria de Springsteen a Clarence Clemons en el álbum Wrecking Ball.

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Juntos estábamos genial, en una noche cualquiera, en el césped, en el peor sitio del planeta. Estábamos unidos, éramos fuertes, éramos justos, inamovibles, éramos divertidos, éramos sensibles como el infierno y tan serios como la misma muerte.  Ibamos a ir a tu ciudad a animarte y a depertarte.

Juntos, contamos la más vieja y rica historia acerca de las posibilidades de la amistad que transcendió incluso lo que había escrito en mis canciones y mi música. Clarence la llevó en su corazón. Era una historia donde “the scotter” y “big man” no sólo partieron la ciudad por la mitad, le dimos una patada en el culo y rehicimos  la ciudad, convirtiéndola en el tipo de lugar donde nuestra amistad no era algo anormal.1

Echaré de menos a mi amigo, su saxo, y la fuerza de la naturaleza que era su sonido. Pero su amor y su historia, la historia que me dio a mi, que me susurró al oido y que también te dio a tí, va a permanecer.

Clarence era grande y me hizo sentir, pensar, amar y soñar en grande. ¿Qué  grande fue el hombre grande? Demasiado jodidamente grande como para morir. Podéis ponerlo en su tumba, podéis tatuarlo en vuestro corazón.

Clarence no deja la E Street Band, con su muerte. La dejará cuando nosotros muramos”.

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2 thoughts on “Clarence no deja la E Street Band, con su muerte. La dejará cuando nosotros muramos.

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