Billares, camas y… días de gloria

“Esta es una canción, sobre historia antigua…no es que esté hablando de Mesopotamia, no estoy hablando de Troya, no estoy hablando de la antigua Roma, estoy hablando de asunto personales, asuntos de mi pasado más sordido, ese tipo de cosas sobre las que ,cuando muera, leereis en el National Enquirer, o si mi novia se mosquea conmigo sabreis mientras esté vivo en uno de esos libros de confesiones, ya sabeis…esos en los que hablan de extraños habitos sexuales y cosas así que se acabarán sabiendo. Pero, en cualquier caso, esto va de cuando era un niño. Por entonces solo estaba interesado en tres cosas: la primera es que mi padre era muy bueno jugando al billar, siemrpe me ganaba y yo quería aprender a ser bueno de verdad. La otra cosa era la guitarra, y la tercera era…bueno, ya sabeis, esa otra, si, esa otra cosa. En fin, recuerdo que en una ocasión por navidad mi madre me llevó al Sears que había en New Brunswick, Nueva Jersey, y me compró una mesa de billar por 69,95 dolares, y la llevamos atada encima del coche, y recuerdo que iba yo agarrándola mientras conducíamos a casa a través de la nieve. Al llegar la subimos entre mi padre y yo arriba y quedaba perfecta en mi dormitorio y cuando invitaba a chicas a casa le solía decir a mi padre: “papi, vamos a subir a mi habitación un rato a jugar a billar”, y subíamos, pero siempre se mosqueaba si no oía las bolas o no oía mi guitarra. Tenía un palo con el que golpeaba el techo para cargarse mi concentración, pero yo también sabía como engañarle poniendo la mesa de billar al lado de la cama y cada cierto tiempo me arrimaba y golpeaba las bolas, y el truco funcionaba. Pero, en fin, maduré y dejé de jugar al billar, y de las otras dos cosas, solo llegue a ser bueno con la guitarra, y por eso son tan largos los conciertos. La otra cosa pasa tan rápido, pero no hay problema porque a partir de este nuevo año me voy a poner a ello, y por eso voy a buscar voluntarias que quieran practicar, practicar y practicar. Lo voy a conseguir en 1985, y al final solo quedarán… días de gloria”

Indianapolis, enero de 1985

3 pensamientos en “Billares, camas y… días de gloria

  1. roma

    Vayaaaa. Se ha caido el mito por los suelos!!! Ese que dicen que el hombre que es bueno tocando la guitarta es.bueno en otras cosas,ya sabeis por aquello que la guitarra tiene curvas parecidas a las de las mujeres…… Bueno. Nadie es perfecto….
    Jajaja. Buena anecdota. Tiene un humor muy fino e ironico que me gusta. Gracias Iñigo y Africa

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  2. ignacio

    Es que la fama y el dinero aguapan mucho.
    Como decia el de los secretos, me vuelvo vulgar al bajar del escenario…

    saludos

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  3. karen

    En una familia que apenas llegaban a finales de mes se gastan 79 dólares en una mesa de billar, algo totalmente prescindible….para la guitarra su madre pidió un prestamo…en fin, hay cosas que no cuadran mucho….
    pero como Bruce es un cuentista nato esta historia tan divertida puede ser un invento de los suyos.
    Tanto Clarence en su autobiografía, como una de sus novias en la ultima biografía de Bruce cuentan que se quedaban con la boca abierta escuchándole contar historias sobre él o cualquier persona que se cruzaran, cuando estaban totalmente absortos y pedían algun detalle más se les quedaba mirando y apostillaba :no sé, me lo acabo de invertar todo.

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