El heroe de Born To Run, por Jose Calleja

El pianista Jose Calleja, nos ha preparado un análisis del disco Born To Run, canción por canción, desde el punto de vista del que denomina como heroe del disco: el piano. Matices técnicos que hacen saborear más aun si cabe y, quizás ver con otros ojos el que para mucha gente es el mejor trabajo de la carrera de Springsteen. Leedlo con detenimiento porque vale la pena:

El héroe de Born to run
En el documental conmemorativo de los 30 años desde la publicación del disco Born to run, Wings for Wheels, dice Springsteen que el verdadero héroe del disco es el piano de Roy Bittan.
Antes de disertar sobre el asunto quisiera mostrar mis credenciales, sobre todo para señalar que efectivamente, mi opinión es parcial y subjetiva, así que todo lo expresado se apoyará en mi propio punto de vista. Soy pianista y se va a notar un poco, qué le voy a hacer …
La discografía de Springsteen se divide en varias etapas, y dentro de cada una de ellas hay subetapas, por ejemplo: entre los años 1973 y 1980 se publicaron 5 discos (primera etapa), que además sirvieron como legado histórico y sonoro del proceso de transformación de la e Street Band desde su nacimiento hasta su consolidación final como banda (disculpadme los que llegasteis después: Nils, Patti, Soozie, Charlie, Jake …). Bien, en esta primera etapa se distinguen los 2 primeros discos de los 3 siguientes y es en estos últimos (Born to Run, Darkness y The River) donde el piano alcanza su mayor nivel de expresión como instrumento protagonista en tantas y tantas canciones, en todas si me dejo llevar por la pasión, en casi todas si atiendo a mi criterio.
Pero vamos a centrarnos en el tercer álbum de la extensa discografía de Springsteen, Born to run. Es un disco que contiene 16 canciones, 8 para el resto del mundo, tal y como señalan los créditos del álbum, pero 16 para mí. En cada canción hay otra escondida, la línea melódica (y más o menos rítmica) del piano. Quién no agradecería poder escuchar solo el arreglo de Roy en Jungleland, por ejemplo. Así que de las 16 canciones que componen el disco durante esos maravillosos 39 minutos y 28 segundos, vayamos desgranando esas 8 que están un tanto escondidas:
Thunder Road: el arreglo de esta canción se basa preferentemente en una sucesión de tresillos dentro de un compás binario, que quiere decir: de cada 3 notas, hay una que va contratiempo en cada parte del compás. Salvo en el solo inicial de harmónica, el solo final de Clarence y en contadas partes intermedias, el piano se comporta de este modo durante la mayor parte del tema. También se aprecia ligeramente acelerado (fuera del tiempo) en algunos momentos. La sensación que proyecta esta aceleración es la de la impaciencia, la alteración de una conciencia harta de observar y esperar a que el mundo cambie y con la firme intención de esquivar al futuro que el destino le había elegido nada más nacer.
Tenth Avenue Freeze-Out: se trata del arreglo más ecléctico del disco por su diversidad de estilos dentro de la misma canción. Hay ciertos toques de blues y rock (acordes de séptima en la escala mayor) junto a otros arreglos pop tan típicos en Roy. También destaca el equilibro entre la sección rítmica (en los estribillos y apoyando a la sección de viento) y la sección melódica (en las estrofas donde se aprecia un juego de preguntas y respuestas entre la voz y el piano).
Night: muy rítmico, siempre al tiempo y enfatizando la línea de bajo. Octavas en un registro medio-alto (un recurso muy típico de Roy, como en I wanna be with you, Cadillac Ranch, Hungry heart, etc.)
Backstreets: no sé dónde escuché o leí que el inicio de Backstreets contiene la mejor intro de piano considerada en la historia de la música rock. A mí rotundamente me parece que no, pero no quisiera desmerecer la propuesta melódica que el piano ofrece en esta canción, de principio a fin. Si por su dificultad técnica clasificara el arreglo de piano dentro del disco, la situaría en la parte más baja, más fácil (en el otro extremo, Jungleland, pero a eso llegamos luego). En definitiva, un riff que se repite en una tesitura alta y que pone contrapunto a la voz en estrofa y estribillos. El puente es aparte, ahí se complican un tanto las cosas.

Born to run: la aportación más significativa del piano en esta canción es la bajada cromática antes del estribillo, esa que acompaña a la letra “Sprung from cages out on highway 9 …”. Ese arreglo provoca una gran emoción conforme a la épica de este tema. También destacaría la progresión armónica de acordes, en forma de tresillos y modulando a diferentes tonalidades, durante el puente, justo antes del sólo.
She is the one: empezaría hablando de la intro, del arreglo rítmico que acompaña las primeras estrofas, … pero no debe ser así. En el estudio se interpretó este arreglo con un teclado, omitiendo al piano (justo como no sucede en directo, donde el piano y el hammond se doblan reforzándose el uno al otro en las mismas notas). Sin embargo, en el resto de la canción, este riff tan rítmico y que se repite incesantemente viene reforzado por el piano, ahora sí, seguro. Definitivamente, se trata de la interpretación más rabiosa de Roy en el disco. Como dato anecdótico y para los más puristas de la interpretación: en esta canción Roy recurre al recurso del glissando 3 veces seguidas (deslizar el dedo rápidamente entre 2 notas. En caso de duda, escuchar “great balls of fire” donde Jerry Lee Lewis lo repite continuamente). Además de esta canción, solo lo hace una vez más en Thunder Road y dos en Jungleland (curiosamente en Born to run ninguna, a pesar de que en directo lo hace siempre, con mucha fuerza, en la parte final).
Meeting across the river: piano y bajo se unen en una perfecta simbiosis musical. Es la trompeta de Randy Brecker la que vuela tan alto y bajo como él quiere, a su propio albedrío en el curso de las tres estrofas que integran la canción. Pero volviendo al piano, hay muchos tresillos de nuevo, como en Thunder Road, aunque en esta ocasión más cadenciosos, como el que acuna la voz rota de Bruce y la trompeta lejana de Randy en un capazo que se mece en el sonido cálido del piano.
Jungleland: en el documental Wings for Wheels cuenta Roy que se aprecia muy claramente que este disco se concibió sentado frente a un piano. La experimentación de sonidos y armonías alcanza niveles muy superiores en este instrumento con respecto al resto. Es lógico, en ningún otro instrumento podemos ejecutar mayor rango polifónico (sonidos simultáneamente múltiples). En el caso del piano, podríamos tocar diez notas, o más, a la vez. Esto tiene que ver con la complejísima estructura de esta canción que es una sucesión de partes en la que cada una se inventa sobre la anterior y en nada precede de forma similar a la siguiente. Sin embargo, en conjunto adquiere un sentido único. Es la canción más cinematográfica del disco (como la cara B del Greetings) y la más emotiva (como Nebraska entero). Toda la discografía de Sprinsgteen se encuentra en esta canción y todo ello se sustenta en el andamiaje que sostiene el piano, de principio a fin, en este tema. Destaca especialmente la sucesión de acordes en los que se apoya el solo de saxo, es como un sueño dentro de un sueño. Como Jungleland en Born to run.

6 pensamientos en “El heroe de Born To Run, por Jose Calleja

  1. ignacio

    Un gran artículo, Iñigo/Africa, me ha gustado mucho, os transcribo otro que tenía hace tiempo, y que creo que apoya y complementa totalmente, además de aportar algun dato “historico”.

    Durante la segunda mitad de 1974, BRUCE SPRINGSTEEN y su trouppe comenzaron a grabar un nuevo disco. En la batería, Ernest Carter había reemplazado a Vini Lopez y, por otro lado, varios instrumentistas de viento y otros músicos colaboraron en el estudio con interesantes arreglos. Pero algo no funcionaba. Springsteen grababa canciones sin cesar, pero el resultado, en conjunto, esa idea, esa atmósfera y/o feeling general que trata de plasmar en cada disco suyo no acababa de concretarse esta vez. El de Nueva Jersey rozó la desesperación, y finalmente, tras contar con todo el apoyo necesario para ello, abandonó los estudios 914 (en los que había grabado todo su material hasta esa fecha), y se trasladó a un estudio de presupuesto muy superior: THE RECORD PLANT.

    Para las cuestiones de sonido se hizo con los servicios del ingeniero Jimmy Iovine, al tiempo que reformó su banda, con Roy Bittan en el piano (en lugar de David Sancious), y Max Weinberg en la batería (en lugar de Ernest Carter). De las sesiones de 1974 en los estudios 914, grabadas con la antigua banda, sólo se quedaría con un tema (clave, eso sí): ‘Born To Run’.

    En definitiva, el salto técnico fue enorme: BRUCE y su banda pasaron de un estudio de grabación modesto de las afueras a uno carísimo en el corazón de Manhattan, en el que registraban sus trabajos algunas de las estrellas más consolidadas. Los recientemente incorporados Weinberg y Bittan eran dos músicos tremendos que, aunque no gozaban del “exhibicionismo” musical de Vini López y David Sancious (sus equivalentes en los álbumes previos), sí tenían una mayor facilidad para ceñirse con rigurosa profesionalidad a las exigencias de un guión musical cuya planificación comenzaba a ser tremendamente minuciosa, y dejaba menos espacio para la improvisación que en anteriores ocasiones.

    La grabación se reanudó ya en 1975, tras un pequeño descanso para reponer fuerzas y recobrar las ideas. Finalmente en Agosto, tras intensísimas y extenuantes sesiones de grabación, apareció Born To Run (titulado, curiosamente, como el único tema que fue incluido de los grabados en las primeras sesiones).

    En el momento de su publicación BRUCE SPRINGSTEEN y los suyos eran conscientes de que se la estaban jugando a todo o nada (“sabíamos que, si esta vez no funcionaba, la compañía nos echaba”, cuentan)… y la jugada les salió tan perfecta como el contenido de un álbum que, además de musicalmente brillantísimo, sonaba eufórico, decidido y rompedor: Número 3 en el U.S BILLBOARD. Sin duda, estamos ante una de las mayores obras maestras del Rock And Roll, en la que Springsteen seguía mirando al frente, y madurando personal y musicalmente.

    Born To Run es absolutamente excelso, tanto en creatividad como en lo que a elementos imaginables en un gran clásico del mejor y más atemporal Rock And Roll se refiere. Por si todo ello fuera poco, tampoco le faltan peculiaridades, como el hecho de que la mayoría de la obra fuera compuesta con el piano, en lugar de con la guitarra. Ello se refleja en la abundante presencia de introducciones de piano, y en los jugosos arreglos que tienen en dicho instrumento a uno de los protagonistas principales.

    Un saludo

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  2. Aitor Thundercrack

    Se agradece un post con este nivel. Seguro que los que dominan música pueden sacarle todo el jugo que contiene. Eso sí, ha sido leer juntas las palabras “Springsteen”, “Bittan” y “piano”, y la cabeza se me ha ido a mi adorada “Racing In The Street”. No sé qué podría aportarnos Calleja sobre ella, pero, en mi modesta opinión y hablando sólo de las emociones que me produce, no hay ninguna otra canción del Boss en la que el piano me deje más noqueado. La introducción de un minuto en la versión de 1978 (Passaic, Winterland, Houston…) es absolutamente conmovedora, creando desde el segundo uno esa atmósfera de melancolía desesperada que domina toda la canción. El piano de Bittan y la armónica de Bruce nunca llevaron, para mi, a un tesoro parecido.

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  3. roma

    acabo de leer el articulo y las aportaciones de Ignacio y Aitor.Hoy es uno de estos dias que pagaria por disfrutar lo que he disfrutado leyendo.Gracias a todos por ese buen sabor de boca que me habeis dejado,este lunes no sera tan malo.

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  4. Dani

    Precioso el artículo, se agradece aprender de esta forma. Una duda, un poco chorras como todas las mías, hablando de la intro de Backstreets, un trocito, ¿no recuerda a la canción “Darkness on the Edge of Town” ‘. Seguro que es un tema archiconocido por los que sois seguidores desde hace tiempo…

    Un saludo!

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  5. jabier

    Roy Bittan es tal vez el único miembro de la E Street Band indispensable. Quienes creímos (hará mañana dos años) que tras la muerte de Claren Clemons sería imposible volver a ver a la E Street Band nos equivocamos: Clemons es inolvidable pero no indispensable. Ni Steve, que ya fue sustuido en su día por Nils y más recientemente por Tom Morello. Ni Max que fue sustituido por su hijo. Ni Danny Federici.
    De momento, el único indispensable además del propio Bruce es Roy Bittan, tanto que fue el único miembro de la E Street Band que Springsteen se llevó para su aventura con “la otra” banda en la década de los 90.

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  6. jabier

    *Por cierto, debería ser posible editar los comentarios,.. más que nada para poder corregir errores como escribir “Claren” en lugar de “Clarence”

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