Es conveniente que un hijo se parezca a su padre

Quiero decir que es conveniente para el hijo. Esta afirmación se basa en las conclusiones de un trabajo realizado en Senegal, estudiando familias pertenecientes a una población en la que esá muy extendida la poliginia. En las sociedades poligínicas hay un incentivo muy fuerte para que los varones solteros intenten mantener relaciones con mujeres casadas y para que las mujeres casadas que ocupan una posición inferior o son peor tratadas en la familia mantengan relaciones con otros hombres. De esa forma, y expresado en términos demográfico-evolutivos, esos varones tienen así alguna posibilidad de reproducirse, y las mujeres diversifican su apuesta reproductiva. Ahora bien, bajo esas condiciones, la incertidumbre acerca de la paternidad es relativamente alta, algo que puede condicionar el comportamiento de los padres para con su progenie.

Y efectivamente, utilizando el parecido facial y el olor corporal como criterios de similitud fenotípica, el estudio concluye que los padres dedican un mayor esfuerzo a los hijos que más se les parecen. Como consecuencia de ese mayor esfuerzo y atención, los hijos más parecidos a sus padres también se encuentran en un mejor estado nutricional.

Estos resultados son consistentes con predicciones teóricas basadas en el supuesto de que la inversión de recursos en la progenie actual compromete los recursos que puedan ser utilizados en la progenie futura. Por esa razón, bajo condiciones de incertidumbre acerca de la paternidad, los padres recurren a criterios de similitud fenotípica (la única a la que tienen acceso) a la hora de canalizar recursos hacia la progenie.

Eso es lo que cabe concluir de un estudio, realizado por Alexandra Alvergne, Charlotte Faurie y Michel Raymond, que se acaba de publicar en la revista Animal Behaviour (Vol. 78: 61-69; 2009).

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