Desigualdad trae desigualdad

Sir Michael Marmot es una de las personas más reconocidas en el campo de la salud pública en el mundo. Ha ocupado y ocupa puestos de gran relevancia en el ámbito de la salud pública y la epidemiología. Hace años se hizo muy conocido cuando dio a conocer el hecho de que los funcionarios británicos de menor nivel eran más propensos que los de superior nivel a sufrir enfermedades coronarias. Pues bien, recientemente se ha hecho público el informe “Strategic Review of Health Inequalities in England post-2010”, coordinado por Sir Michael Marmot. Recomiendo a cualquier persona interesada en estos temas que lo lea. El informe está aquí, y el resumen aquí.

El informe concluye que la reducción de las desigualdades en la salud es una cuestión de equidad y de justicia social. Pero además, las acciones que se desarrollen para reducir las desigualdades en la salud beneficiarán a la sociedad de diferentes maneras. Tendrá beneficios económicos al reducir las pérdidas ocasionadas por las situaciones de enfermedad ocasionadas por las desigualdades en la salud. Estas enfermedades ocasionan en la actualidad pérdidas de productividad, menor recaudación fiscal, mayores gastos en subsidios y mayores costes de tratamientos.

Entre los datos espectaculares que da el informe, me he quedado con éste: Bebés con bajo IQ a los 22 meses de edad, mejoran si son criados en familias de alto nivel económico hasta superar con 6 años a niños que con 22 meses tenían alto IQ pero criados en familias de esacasos recursos. Así, mientras unos mejoran (buena posición social), otros empeoran (baja posición social). Lógicamente, dado el impacto positivo que tienen las capacidades cognitivas en la salud en general y en las posibilidades para tener un estatus económico y social elevado, si no se toman medidas compensatorias, las diferencias de salud y económicas tienden a mantenerse y consolidarse. Además, es fundamental que las medidas para mejorar las condiciones de salud y de bienestar de los niños se tomen a edades cuanto más tempranas mejor. Dicho de otra forma, la desigualdad alimenta desigualdad, y lo hace desde la más tierna infancia.

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