Los hombres que gustan a las mujeres

En un trabajo reciente se ha estudiado cómo varía entre paises la preferencia femenina por rasgos faciales más o menos masculinos en los varones. Se sabe que esa preferencia es un rasgo muy variable entre las mujeres y de acuerdo con las últimas formulaciones de la teoría de selección sexual, debiera ser el resultado de una elección en la que se valoran los costes y los beneficios asociados a unos rasgos u otros.

Esto no sólo parece un tanto abstruso. De hecho lo es, pero al parecer, rasgos faciales muy masculinos en los varones son síntoma de “buenos genes”; esto es, indican que el individuo en cuestión es un individuo sano y fuerte, y es, por lo tanto, muy probable que su descendencia también lo sea. Pero ocurre que estos individuos tienden a ser más promiscuos, a buscar más parejas y a no asumir compromisos duraderos. En todo esto intervienen las hormonas sexuales, pero del aspecto endocrino de la cuestión me ocuparé en otra ocasión.

El caso es que faz masculina de rasgos muy varoniles indica buenos genes, pero escaso compromiso con la pareja y la prole. Y faz masculina de rasgos feminizados indica lo contrario. Pues bien, al estudiar cómo variaba el gusto femenino por países se observó que estaba relacionado con el bienestar de esos países y, más en concreto, con el nivel de bienestar sanitario. Y lo estaba de manera que en los países más pobres, y con mayor incidencia de enfermedades contagiosas, las mujeres tienden a escoger parejas con caras más masculinas y prefieren rasgos más femeninos en los países con mayor nivel de vida y menos incidencia de esas enfermedades. La variable predictora que utilizaron fue un índice que combinaba tasa de mortalidad, esperanza de vida y el impacto de enfermedades contagiosas, a partir de datos proporcionados por la OMS. Los resultados resultaron ser independientes del nivel social o cultural de las mujeres encuestadas.

La conclusión que las autoras obtienen de este estudio es que cuando la salud es o, con alta probabilidad, puede ser determinante de la supervivencia, las mujeres prefieren varones que provean buenos genes a su progenie, aunque ello comporte mayores costes para ella a la hora de criarla. Por el contrario, cuando no es probable que la salud vaya a constituir un problema grave para la progenie, prefieren varones que inviertan en la familia o, expresado en otros términos, “buenos padres” porque los “buenos genes” no son tan necesarios en esas sociedades.

Nota técnica: el trabajo se realizó encuestando a 4.794 mujeres heterosexuales caucásicas de 30 paises, a las que se les mostraron dos versiones de 20 fotos de hombres, una con rasgos masculinizados y otra con rasgos feminizados, obtenidas mediante un programa ad hoc.

Las autoras del trabajo han sido L. M. DeBruine, B. C. Jones, J. R. Crawford, L. L. M. Welling y A. C. Little, de las universidades de Aberdeen y de Stirling, en Escocia y ha sido publicado en marzo en la edición digital (previa a la de papel) de la revista Proceedings of the Royal Society B

Un pensamiento sobre “Los hombres que gustan a las mujeres

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