Las guerras que venían del frío

Cuando estudiábamos Historia, nos enseñaron que las guerras las provocaban los gobernantes, las luchas entre clases sociales y factores de esa naturaleza. Las condiciones ambientales, los factores de naturaleza geográfica o climática, sin embargo, eran invocados en raras ocasiones. Hace unos años, la lectura de “Guns, germs and steel” de Jared Diamond, me ayudó a entender que las diferencias que hay en el grado de desarrollo entre unas zonas del planeta y otras tenían, o podían tener, su origen en factores geográficos o ambientales. Desde entonces me han interesado los análisis de los fenómenos históricos basados en consideraciones propias de las ciencias naturales. Y por esa razón me ha interesado el trabajo al que me voy a referir aquí, en el que, resumiendo, se concluye que las guerras que ha habido en China en los dos últimos milenios han sido provocadas por el frío.

De acuerdo con el trabajo en cuestión, en los últimos dos milenios (10-1900) de la historia de China existe una relación entre los episodios de enfriamiento periódico y las guerras que, periódicamente también, han afectado a ese país. Cuando el clima se enfría en una medida tal que la tecnología disponible no puede compensar sus efectos, entonces se producen hambrunas y movimientos migratorios que son potencial fuente de conflicto y pueden provocar levantamientos y cambios de dinastía o de régimen.

El estudio citado pone de manifiesto que los periodos de enfriamiento dieron lugar a agresiones externas al imperio chino provenientes de los pueblos de pastores nómadas del norte. El enfriamiento tiene consecuencias muy negativas para los pueblos que pastorean ganado. Hay que tener en cuenta que un descenso de 2ºC de la temperatura provoca una reducción, de 40 días por año, en el tiempo durante el que se produce crecimiento del pasto. Por eso, no es sorprendente que los colapsos que sufrieron las dinastías agrícolas Han, Tang, Song septentrional, Song meridional y Ming estén estrechamente relacionados con épocas frías o de rápido descenso de la temperatura. Esos colapsos dieron lugar a la sustitución de unas dinastías por otras que una y otra vez procedían de los pueblos de pastores nómadas del norte.

Los periodos de enfriamiento también han podido provocar un aumento de las guerras internas, aunque en este caso de forma indirecta; además, conviene precisar que esta relación causal es mucho más débil que la anterior. El enfriamiento puede acarrear sequía y plagas de langosta. Está documentado que las sequías facilitan las plagas de langosta en China, porque facilitan las condiciones para la puesta de huevos en zonas previamente cubiertas de agua pero que, por efecto de la desecación, se convierten en lacustres. Por ello, es probable que el enfriamiento haya ocasionado guerras internas debido a los efectos de las sequías y las plagas de langosta sobre la agricultura, pero como he indicado, el efecto de esos episodios sobre las agresiones externas es mucho más claro.

El precio del arroz ha sido un claro causante de las guerras internas, y en menor medida también de las agresiones externas. Sin embargo, la relación entre el precio del arroz y los desastres naturales derivados de los episodios de enfriamiento es relativamente débil. Parece que esos precios oscilaron más por razones de carácter “político” (mala gestión, corrupción, crecimiento poblacional) que por razones ambientales. Por lo tanto, aunque seguramente sí existe una relación entre enfriamiento y guerras internas mediada por la baja producción agrícola y los altos precios del arroz a que condujo esa menor producción, parece que los precios del arroz han sido históricamente más dependientes de factores de naturaleza demográfica o estríctamente política, y por lo tanto, no han dependido tanto del clima como cabría en principio suponer.

El que hemos visto aquí no es más que un ejemplo. Se trata de un país enorme, el más grande del planeta, y de un periodo histórico muy extenso, casi dos mil años; pero más importante que analizar el caso concreto chino, es poder contar con este tipo de herramientas de análisis. Porque esas herramientas nos ayuda a entender con rigor cuáles son los factores que han determinado en una mayor medida el curso de nuestra historia.

Finalmente, creo que es importante relacionar lo aquí dicho con lo que traté cuando me referí al hecho de que a lo largo de la historia de la Humanidad no ha dejado de disminuir el porcentaje de población humana que muere como consecuencia de las guerras (ver la entrada “Menos guerras, menos muertos en las guerras”). El progreso social ha facilitado, seguramente, esa tendencia decreciente, pero muy probablemente, la cada vez mayor capacidad de los seres humanos para neutralizar o contrarrestar los efectos de los factores ambientales ha tenido también gran importancia. Y eso es algo que ha de ser atribuido al progreso científico y tecnológico. También en este aspecto, y en contra de la opinión generalizada de que deshumaniza, el progreso científico y tecnológico es y ha sido el mejor aliado del bienestar de los miembros de nuestra especie.

Referencia: Z. Zhang, H. Tian, B. Cazelles, K. L. Kausrud, A. Bräuning, F. Guo y N. C. Stenseth (2010): “Periodic climate cooling enhanced natural disasters and wars in China during AD 10 -1900” Proceedings of the Royal Society B (publicación online 14 julio 2010). DOI: 10.1098/rspb.2010.0890

5 pensamientos sobre “Las guerras que venían del frío

  1. MiKeL

    En el 2005 el mismo autor escribió otro libro, Colapso, donde abunda en lo que apuntas. Lo de abajo es de la Wikipedia:

    Colapso está dividido en cuatro partes.

    * Primera Parte describe el ambiente en el estado estadounidense de Montana y enfoca las vidas de varios individuos con el fin de poner una cara humana a la interacción de la sociedad con el medio ambiente.
    * Segunda Parte describe sociedades pasadas que han colapsado. Diamond usa un “contexto” cuando considera el colapso de una sociedad que consiste en cinco factores que pueden afectar lo que ocurra con la sociedad: daño ambiental, cambio climático, vecinos hostiles, pérdida de comercio y las propias respuestas de la sociedad a los problemas ambientales. Las sociedades descritas son:
    o Isla de Pascua (una sociedad que colapsó por completo debido al daño ambiental)
    o La Polinesia de la Isla de Pitcairn (daño ambiental y pérdida de socios con los que comerciar)
    o Los Anasazi del Suroeste de Estados Unidos (daño ambiental y cambio climático)
    o La civilización de los Mayas de América Central (daño ambiental, cambio climático y vecinos hostiles)
    o Los vikingos de Groenlandia (daño ambiental, pérdida de vecinos con los que comerciar, cambio climático, vecinos hostiles y rechazo a cambiar frente al colapso social)
    o Finalmente, Diamond discute tres posibles historias exitosas pasadas:
    + La pequeña isla de Tikopia en el Pacífico
    + El éxito agrícola de Nueva Guinea central
    + La gerencia de los bosques en el Tokugawa de Japón
    * Tercera Parte examina sociedades modernas, como:
    o El colapso del genocidio de Ruanda, causado por el exceso de población
    o El fracaso de Haití comparada con el relativo éxito de su vecina, la República Dominicana
    o El problema que enfrenta un país en vías de desarrollo como China
    o Los problemas que enfrenta un país industrializado como Australia
    * Cuarta Parte concluye el estudio al tratar tales temas como los negocios y la globalización, y posibles lecciones que se pueden aprender.

  2. Pedro

    Interesante, pero habria que preguntarse si los deterministas biologicistas no seréis peores que los deterministas economicistas… Podíamos poneros a pelear a unos contra los otros…. y nosotros, los auténticos humanistas, y en demostración de nuestra exquisita sensibilidad, podríamos hacer apuestas…

    1. Juan Ignacio Pérez Iglesias Autor

      Hola Pedro: Te veo ocurrente. Una cosa es explicar lo que ocurre y otra predecir. Los que tú llamas deterministas biologicistas (¡qué horror de palabro tan impropio de tí!), no hacen predicciones; desde luego yo no las hago; por aquello de que el futuro está abierto y depende de nosotros (y en cierto grado del azar). Los economicistas (otro palabro horroroso) hacen predicciones, que siempre fallan, como corresponde a toda predicción. Otros quizás pensais que todo está escrito, por Alguien; así que no sé quién es más determinista. Yo, desde luego, me tengo por auténtico humanista. Sensibilidad exquisita no os la pongo en duda. 😉

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