Los incentivos anulan la satisfacción por el trabajo bien hecho

Niveles de actividad de ciertas áreas del cerebro medidas mediante fMRI

Hay un curioso fenómeno psicológico cuya existencia desconocía. Se denomina “efecto de socavamiento” y tiene que ver con los incentivos y la motivación. Los sistemas de incentivos basados en resultados son muy populares en muchos ámbitos laborales. Y la noción de que la motivación depende de la recompensa está en la base de las teorías del aprendizaje dominantes.

Sin ir más lejos, en la universidad, el medio al que pertenezco, funcionan sistemas de incentivos basados en resultados. Pero como he dicho antes, son muchos los sectores en los que se aplican, pues está muy extendida la convicción de que las recompensas basadas en el grado de consecución de unos objetivos o en la productividad, constituyen mecanismos efectivos y fiables para mejorar el rendimiento. Las teorías del aprendizaje basadas en esa convicción parten del supuesto de que las recompensas basadas en la consecución de objetivos aumentan la probabilidad de que el comportamiento que ha conducido a ese logro será adoptado de forma espontánea en posteriores ocasiones.

Sin embargo, los datos obtenidos en una serie de experimentos psicológicos realizados para contrastar la validez de esa convicción indican que, en realidad, esas recompensas socavan la motivación genuína, esa que es inherente al placer y satisfacción que se derivan de la propia realización de la tarea. Y es a ese fenómeno psicológico al que se denomina “efecto de socavamiento”.

El efecto de socavamiento desafía las teorías económicas que asumen que una subida en los incentivos monetarios elevan de forma simultánea la motivación y, lo que es más importante, que si se retira la recompensa, ello no afecta para nada a la motivación intrínseca. También desafía las teorías de aprendizaje a que me he referido antes, pues parten del mismo supuesto básico. Porque resulta que cuando se retira la oferta de incentivos a personas que habían disfrutado de ellos, esas personas no experimentan el valor intrínseco, subjetivo, inherente al desempeño de la tarea y a la calidad o éxito en tal desempeño.

Localización (en verde) del cuerpo estriado

El “efecto de socavamiento” ha quedado establecido en más de un experimento, pero recientemente, además, se ha estudiado mediante técnicas de resonancia magnética funcional (fMRI). Esas técnicas, a las que me he referido aquí antes en otras ocasiones, permiten cuantificar el nivel de actividad de diferentes áreas y circuitos neuronales, por lo que permiten asignar las distintas funciones cognitivas o intelectivas e,  incluso, estados emocionales, a sustratos físicos cerebrales concretos.

En el caso que nos ocupa, el “efecto de socavamiento” se manifiesta en un drástico descenso de la actividad del cuerpo estriado anterior y ciertas áreas del prosencéfalo. Omito una explicación detallada de la función de estas áreas cerebrales, porque no es el detalle lo que me interesa aquí, sino el hecho de que se haya identificado la localización anatómico-funcional del fenómeno, ya que esa localización facilita la interpretación de sus bases funcionales. Los resultados obtenidos en el estudio citado sugieren que el sistema de valoración de los ganglios corticobasales (uno de cuyos componentes principales es el cuerpo estriado) está implicado en el “efecto de socavamiento” mediante la integración de la valoración de la recomensa (valor extrínseco) y la valoración genuina (valor intrínseco) de la tarea.

En definitiva, los datos sugieren que la introducción de un elemento de valoración mediante recompensa intefiere funcionalmente con la valoración genuína, intrínseca, de la tarea, neutralizándola. Por lo tanto, es muy posible que el efecto neurológico de la incentivación mediante recompensas consista en anular la motivación genuína, eso a lo que llamamos la satisfacción por el trabajo bien hecho. Y si, efectivamente, el fenómeno tiene tales bases, se impone una evaluación rigurosa, de las consecuencias que tiene la aplicación práctica de los sistemas de incentivos, tanto en los sectores profesionales en los que se aplican, como en los sistemas de aprendizaje basados en la idea del refuerzo mediante recompensas.

Nota: Wikipedia trata este asunto bajo la denominación “overjustification effect

Referencia: K. Murayama, M. Matsumoto, K. Izuma, K. Matsumoto (2010): “Neural basis of the undermining effect of monetary reward on intrinsic motivation” PNAS 107 (49): 20911–20916.

2 pensamientos sobre “Los incentivos anulan la satisfacción por el trabajo bien hecho

    1. Juan Ignacio Pérez Iglesias Autor

      Hola Iñaki
      1. No tengo el conocimiento suficiente de la técnica como para valorar esa afirmación. He leído el capítulo entero (en el libro) y no lo tengo claro. Tiendo a pensar que lo que acepta para su publicación una revista como PNAS tiene una “cierta” credibilidad. Pero eso el tiempo lo decantará. En todo caso, en mi post hay que diferenciar lo que los experimentos psicológicos indican y el experimento con fMRI. Los experimentos de psicología no se ven afectados por las dudas sobre la técnica, porque no tienen nada que ver. La técnica, si no da resultados fiables, afectaría a las conclusiones sobre la base anatómico-funcional del fenómeno. Yo creo que, al menos en este caso, la técnica ha servido para aventurar una hipótesis coherente sobre las bases funcionales del “efecto de socavamiento”.
      2. En mi tiempo el PAS no tenía complementos porque no había cobertura normativa. Están homologados con los funcionarios de la administración pública de la CAV, y creo que eso no está previsto. Ahora no lo sé (y, en confianza, no lo sabré nunca porque no quiero saber nada de todo eso).
      Saludos
      JI

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