Ellas son más selectivas

Hace ya más de 20 años, dos investigadores hicieron un experimento de campo para determinar las diferencias entre hombres y mujeres a la hora de aceptar propuestas para mantener una relación con una persona desconocida, moderadamente atractiva, del otro sexo. Estoy seguro de que a muchos les parece que no había ninguna necesidad de hacer ningún experimento para eso, pues era perfectamente predecible el resultado, pero el caso es que lo hicieron. Y sí, los hombres respondieron de modo afirmativo en más ocasiones. La diferencia entre hombres y mujeres era, además, mayor cuanto más sexualmente explícita era la propuesta.

Hace unos meses se ha publicado un trabajo en el que se presentan los resultados de un experimento de campo en el que se ha hecho lo mismo que en el de hace dos décadas, solo que en este caso se han considerado diferentes variables, por si las diferencias de comportamiento pudieran estar afectadas por esas otras variables.

El experimento se hizo con gente joven, universitarios daneses de entre 20 y 25 años, y se ensayaron tres fórmulas para ligar. Todas ellas empezaban del mismo modo: “Hola, me llamo [nombre]. Disculpa que te moleste, pero he visto que andas por aquí y me has parecido muy atractivo/a.” Y a continuación seguían de forma diferente. La menos explícita decía: “¿Te gustaría quedar conmigo esta noche o durante cualquier otro día de la semana /fin de semana?”; la intermedia: “¿Te gustaría venir a mi apartamento esta noche o durante cualquier otro día de la semana /fin de semana?”; y la más explícita: “¿Te apetecería acostarte conmigo esta noche o en cualquier otro día de la semana /fin de semana?”

En general, y en la misma línea que el experimento que se pretendía reproducir, los hombres respondieron favorablemente en un mayor porcentaje de ocasiones, aunque cuando la propuesta obedeció a la fórmula menos explícita, no hubo diferencias entre hombres y mujeres, y las diferencias fueron máximas cuando la propuesta era la más explícita. Por otro lado, las personas sin pareja estable aceptaban las propuestas con mucha mayor facilidad que las emparejadas, lo que parece bastante lógico.

El atractivo de la persona que hacía la propuesta resultó no tener un efecto significativo en el porcentaje de respuestas favorables de los varones, pero sí en el de las mujeres. Esto es, los hombres aceptaban o rechazaban la propuesta con independencia de si la mujer que la hacía era más o menos atractiva. Por el contrario, si los hombres que hacían la propuesta eran más atractivos (y aunque habían sido seleccionados de atractivo moderado), las mujeres tendían a aceptar la propuesta en mayor medida que si eran menos atractivos, y esa diferencia era estadísticamente signficativa.

Ese resultado es consistente con ciertas predicciones teóricas según las cuales, si una mujer entabla una relación ocasional o de corta duración, es más probable que lo haga con un hombre de rasgos físicos atractivos, pues tales rasgos serían indicadores de una mayor calidad genética y, en última instancia, un mayor éxito reproductivo. Así pues, en lo relativo a ligues ocasionales, al no ser demasiado selectivos, los hombres tenderían a buscar un mayor número de parejas; esa es la fórmula que les proporcionaría un mayor éxito reproductivo. Por el contrario, el mayor éxito reproductivo está ligado en las mujeres a la viabilidad y calidad genética de la progenie, por lo que serían más selectivas con la calidad de la pareja ocasional.

Nota final: Las predicciones teóricas a que me he referido se basan en el supuesto de que las diferencias entre hombres y mujeres tuvieron su origen en las presiones selectivas que actuaron durante periodos remotos de nuestro pasado, cuando los seres humanos desarrollaron sus estrategias de emparejamiento. Estos planteamientos cuentan con muchos críticos que, en lo esencial, sostienen que las diferencias entre hombres y mujeres, cuando las hay, obedecen a normas culturales y no a factores biológicos. En particular, el primer estudio citado en esta anotación ha recibido fuertes críticas, también por razones metodológicas, pues ha sido acusado de haber sido realizado en un contexto poco realista; en pocas palabras: la gente normalmente no intenta ligar de esa manera y sin preámbulo alguno.

Fuente: G. M. Hald y H. Høgh-Olesen (2010): “Receptivity to sexual invitations from strangers of the opposite gender”. Evolution and Human Behavior 31: 453–458.

Referencia del estudio inicial: R. D. Clark y E. Hatfield (1989): “Gender differences in receptivity to sexual offers”. Journal of Psychology & Human Sexuality 2: 39–55.

Nota añadida en enero 2013: en la segunda semana de este mes la controversia en relación con la psicología evolutiva y sus predicciones con respecto a las tácticas de emparejamiento ha llegado a los medios de masas. Aquí hay una crítica de las posturas de los llamados psicólogos evolucionistas; y aquí una réplica.

3 pensamientos sobre “Ellas son más selectivas

    1. Juan Ignacio Pérez Iglesias Autor

      He aquí las respuestas; porcentajes de respuesta afirmativa por parte de mujeres y hombres: “Would you go on a date with me?” 20% (women) 30% (men); “Would you come to my place?” 8% (women) 22% (men); “Would you go to bed with me?” 2% (women) 38% (men)

  1. Cesar Manuel Revilla Mesìa

    Definitivamente ellas son más selectivas que los honbres,siempre y cuando esten libres de estìmulos como el alcohol y otros estupefacientes. Las mujeres para el sexo tienen muy bien desarrollado el sub conciente y la censura,definitivamente son más cautelosas para aceptar el sexo con proposiciòn inmediata, pero con unas copas demás adentro,son más directas que el hombre.

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