Una historia artúrica

Caballería sármata

Los sármatas eran nómadas del sur de Ucrania de origen iraní, y de lengua irania. De ellos escribió el historiador clásico Cassius Dio, lo siguiente: “Los sármatas eran una nación salvaje sin civilizar, proclive a la guerra por naturaleza, y famosos por pintar sus cuerpos para parecer aún más terribles en el campo de batalla. Eran conocidos por su lascivia… Normalmente vivían en las montañas, sin ningún alojamiento que no fueran sus carros…. Vivían de los botines, y se alimentaban de leche mezclada con la sangre de los caballos.”

Eran famosos por su caballería pesada, que combatía con lanzas, espadas largas y arcos. Los romanos los habían combatido en el año 92 y eran bien conocedores de su capacidad. En 175 Marco Aurelio contrató 8.000 sármatas y envió 5.500 al norte de Gran Bretaña. Al principio fueron adscritos a una de las legiones allí acantonadas, la Legio VI Victrix, pero cuando terminaron los veinte años de servicio, se asentaron en una colonia militar permanente en Lancashire. Parece que nunca volvieron a su región de origen: la colonia todavía era citada 250 años más tarde.

Imaginemos que uno de esos alelos[1] seleccionados en los scans del proyecto HapMap[2] se originaron muy lejos al este de Gran Bretaña -quizás tan lejos como en Kazajastán- hace varios miles de años, posiblemente en la cultura Andronovo. Supongamos que el alelo tenía una gran ventaja selectiva, y para cuando los sármatas empezaron a luchar para los romanos, ya se había hecho muy común entre los pueblos de las estepas hablantes de lenguas iranias, debido su característica movilidad a caballo, aunque todavía no había llegado hata el oeste de Europa. Una difusión de vecindario a vecindario hubiera requerido miles de años para llegar a Gran Bretaña.

Guerreros sármatas

Aquella colonia militar sármata, sin embargo, pudo haber introducido varios miles de copias de ese hipotético alelo en Lancashire. Los caballeros sármatas estaban bien pagados y podían, seguramente, criar una prole tan amplia como un británico medio. Empezando con una frecuencia genética original de 0’1% en el año 175 en Inglaterra, ese hipotético alelo podría tener una alta frecuencia en la población inglesa actual. El comercio y la guerra habrían asegurado una expansión efectiva por toda Gran Bretaña, y hubo, sin duda, mucho de ambas cosas, especialmente de guerra.

Aqullos sármatos pudieron extender también ideas. Tenían creencias religiosas y leyendas muy interesantes, algunas de las cuales aún se conservan entre los osetios, sus descendientes en el Cáucaso. Algunas de esas leyendas nos suenan extrañamente familiares, en particular la historia de un guerrero moribundo que pide a su mejor amigo que destruya su espada arrojándola a un lago antes de permitir que cayera en manos de sus enemigos. Al amigo le resulta muy difícil deshacerse de un arma tan hermosa y tan solo consigue lanzarla al lago al tercer intento, pero entonces, una mano que sal del agua la coge al vuelo.

En efecto, puede que los sármatas introdujeran en Gran Bretaña elementos clave de los mitos artúricos, materia de innumerables libros, poemas y películas durante cientos de años. Una buena historia puede tener muy largo recorrido, como lo puede tener un buen alelo. Hay una semejanza real. Un ligero contacto puede transmitir un idea si cae en terreno fértil, si la gente aprecia la idea y la repite. De la misma forma, una transferencia de tropas a cargo de los romanos ya casi olvidada, puede haber jugado un papel clave en la historia genética de Gran Bretaña. Unas pocas copias de un alelo favorable pueden multiplicarse muchísimo al cabo de los años. El inglés medio solo tiene un mínimo componente de herencia sármata, pero es posible que sea principalmente sármata en uno o dos genes clave.

Fuente: este texto es la traducción libre del capítulo “An Arthurian Romance” (pp.: 146-148) del libro “The 10.000 year explosion” de Gregory Cochran y Henry Harpending (Basic Books, 2009) y lo he traído aquí porque cuenta una bonita historia en la que, además, se explica cómo puede extenderse una variedad genética ventajosa en una población: se extiende de modo semejante a como lo hacen las leyendas hermosas.


[1] Un alelo es cada una de las variedades que puede presentar un gen.

[2] El International HapMap Project es un consorcio de científicos y agencias financiadoras de Canadá, China, Japón, Nigeria, el Reino Unido y los Estados Unidos, que se ha constituido para elaborar un repositorio público que ayude a los investigadores a encontrar los genes asociados a enfermedades humanas.

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