Espermatozoides e inteligencia masculina

¿Qué tiene que ver el cerebro con los testículos? Mucho, responderán con presteza algunas mujeres, reproduciendo ese chiste según el cuál los hombres tenemos el cerebro en la entrepierna. Mucho, respondería yo también, aunque con muy otra intención; de hecho, respondería de manera similar si se me preguntase qué tiene que ver el cerebro con los ovarios. Pero dejemos esas cuestiones para otra ocasión, porque ahora el asunto va por otro lado.

Al parecer, los hombres más inteligentes tienen también semen de más calidad. La inteligencia a que me refiero aquí es la que se mide mediante el factor “g”, un indicador de inteligencia general que se extrae del análisis de factores de cinco tests cognitivos bien validados, y la calidad del semen se refiere a tres magnitudes (concentración, contaje y motilidad de los espermatozoides) que han demostrado ser buenos predictores de la fecundidad. Al significado y razón de ser de la correlación entre calidad de semen y valor del factor “g” se le había atribuido ya una interesante explicación (veasé la entrada “El factor f”). En este artículo me voy a referir al que podría ser el mecanismo mediante el que se establece el vínculo entre dos órganos en apariencia tan distintos y tan distantes.

Es posible que el vínculo entre calidad del cerebro y calidad de los espermatozoides tengan su origen en el metabolismo de los ácidos grasos poliinsaturados (los conocidos PUFA) de cadena larga. Se trata del ácido docosahexanóico (DHA) y ácido araquidónico (AA). Estos ácidos grasos son importantes porque son muy abundantes tanto en el cerebro como en los espermatozoides y porque juegan un papel esencial en los procesos de exocitosis. Mediante la exocitosis se produce la fusión de una membrana con otra para transferir material del interior de una célula a un enclave diferente. Concretaré esta noción con los ejemplos relevantes al caso.

En una sinapsis, mediante exocitosis se vierten los neurotransmisores desde el terminal axónico de una neurona a la hendidura sináptica (espacio entre neuronas) para poder así unirse a sus receptores de la neurona adyacente; de esa forma los neurotransmisores, que son mensajeros químicos, transfieren la información de una neurona a otra. La exocitosis se produce gracias a que la membrana de las vesículas que contienen los neurotransmisores se fusiona con la membrana del terminal axónico (el extremo neuronal) y lo que contiene la vesícula se vacía al exterior.

En la fecundación, cuando el espermatozoide entra en contacto con el óvulo, se produce la fusión de la la parte anterior del espermatozoide, -denominada vesícula acrosómica-, con la membrana del óvulo. Gracias a esa fusión, el contenido de la vesícula acrosómica es transferido, de nuevo mediante exocitosis, al citoplasma del óvulo. Así pues, en ambos casos se produce fusión de membranas con exocitosis. Y aunque esto sea casual, en los dos casos la exocitosis está al servicio de la transferencia de información, nerviosa en el primero y genética en el segundo.

Dado que en ambos casos intervienen los ácidos grasos citados, cualquier gen o grupo de genes que regulen el metabolismo de esos dos ácidos grasos tendrá alguna incidencia en los procesos descritos y esa incidencia será simultánea. Por ello, cualquier mutación que afecte negativamente a ese metabolismo, puede provocar que el funcionamiento de las neuronas y el de los espermatozoides se deteriore. Y esa podría ser la base de la correlación encontrada entre calidad espermática e inteligencia.

Sea como fuere, el caso es que un mecanismo de esta naturaleza muy bien puede estar en la base de los efectos pleiotrópicos de determindos genes. Efectos pleitrópicos son los que se producen cuando un mismo gen o grupos de genes tienen efectos en más de un órgano o de una función, y el caso de los espermatozoides y la inteligencia bien podría corresponder a uno de esas situaciones. La hipótesis aquí apuntada es interesante, no tanto por su valor explicativo en este caso concreto, cuanto por el poder explicativo que este tipo de relaciones y dependencias puede aportar para entender, en general, el modo en que actuan las mutaciones pleiotrópicas.

Fuente: Arand Pierce, Geoffrey Miller, Rosalind Arden y Linda S. Gottfredson (2009): “Why is intelligence correlated with semen quality?” Communicative & Integrative Biology 2 (5): 1-3.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *