Difusión del Neolítico en el sur de Europa

Molino de vaivén

Molino de vaivén

Es fascinante disfrutar de la posibilidad de reconstruir nuestro pasado, los orígenes geográficos de los grupos humanos que nos precedieron, las rutas que siguieron en sus migraciones o en sus expansiones. Es fascinante, pero es muy complicado.

Los estudios basados en el ADN de los seres humanos de nuestro tiempo son muy interesantes y aportan información valiosa. Pero esa información es incompleta, porque a lo largo del tiempo hay linajes que desaparecen por completo, y otros han experimentado amplias y, a veces, complejas expansiones. Por esa razón, la información que mejor permite reconstruir el pasado, es la que proporciona el propio pasado, esto es, la que proporcionan los restos de los individuos que nos antecedieron.

El problema es que eso tampoco suele ser fácil. No es fácil poder utilizar restos del pasado remoto para caracterizar genéticamente a los individuos a los que pertenecieron esos restos. Un equipo de antropólogos franceses lo ha conseguido con restos óseos de hace 5.000 años procedentes de un enterramiento realizado en una cueva del sur de Francia (Treilles, región de Grands Causses, Aveyron). Los hallazgos de este grupo aportan información relativa a la composición genética del grupo humano cuyos restos se han estudiado y, más en concreto, a los orígenes de las líneas maternas y de las líneas paternas de aquellos individuos. Ese grupo vivió al final de la Edad de Piedra, en el Neolítico.

Las muestras analizadas por los antropólogos franceses indican que las líneas paterna y materna tenían diferentes orígenes. El DNA mitocondrial, el que se transmite de madre a hijo, sugiere diversos orígenes, aunque la principal contribución genética corresponde a linajes que procedían de los primeros asentamientos humanos que tuvieron lugar desde el Oriente Próximo en el Paleolíico Superior o desde la zona Franco-Cantábrica tras el último periodo glaciar. No obstante, hasta un 20% del “pool” genético tiene un origen específicamente neolítico, aunque no procede del centro de Europa, sino que parece tener origen mediterráneo.

La línea paterna, la que se transmite a través del cromosoma Y de padres a hijos, es mucho menos diversa y corresponde a dos grupos. Uno de los grupos es característicamente europeo, surgido, seguramente, durante la Edad de Hielo en el sur de Europa. Y el otro grupo es muy probablemente de origen neolítico, por lo que podría ser el reflejo de las migraciones de ganaderos desde el Oriente hacia Europa. En los restos estudiados no se ha encontrado un marcador genético patrilineal que normalmente se asocia con la expansión neolítica temprana en el centro de Europa. Por esa razón creen los investigadores que se trata de una contribución genética posterior a aquella y procedente de Oriente Próximo, pero que habría llegado a través de la zona mediterránea.

Útiles del Neolítico

Útiles del Neolítico

Un elemento curioso en este estudio es que tampoco se ha encontrado un marcador, muy común hoy en poblaciones europeas, que se asocia con la posibilidad de consumir leche fresca porque indica que quien lo porta dispone de la enzima que permite su digestión, la lactasa. Es curioso porque en esa época, los pobladores del centro de Europa ya contaban con la capacidad para digerir leche. Por esa razón, lo más probable es que ciertas poblaciones de pastores del sur de Europa, como esta, se vieran obligadas a consumir productos lácteos fermentados.

Este conjunto de observaciones sugiere que la contribución neolítica a las poblaciones del sur de Europa, y muy especialmente la masculina, pudo haberse producido desde Oriente Próximo a través de la ruta mediterránea, y no desde el centro del continente donde se hallaban los descendientes de los primeros asentamientos neolíticos. Y revela, por ello, la complejidad de los procesos demográficos que han tenido lugar en el pasado y que dificulta en tan gran medida su reconstrucción.

El estudio que acabo de comentar apoya, en cierto modo, la principal conclusión de un estudio que glosé aquí hace más de un año. La conclusión consistía en que fueron los varones los que extendieron el neolítico por Europa, porque fueron los que se extendieron por el continente procedentes del Oriente Próximo, mientras que las mujeres procedían en mayor medida de las anteriores poblaciones paleolíticas.

Marie Lacana, Christine Keysera, François-Xavier Ricauta, Nicolas Brucatoa, Francis Duranthona, Jean Guilainec, Eric Crubézya y Bertrand Ludesa (2011): “Ancient DNA reveals male diffusion through the Neolithic Mediterranean route” PNAS 108 (24): 9788–9791 www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1100723108

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