El comportamiento altruista produce satisfacción y el egoísta rechazo…… a quienes los practican

La generosidad y el altruismo han sido, tradicionalmente, un rompecabezas evolutivo (traté aquí de ello). Y también representan un problema para quienes elaboran modelos económicos, porque la mayoría de los modelos relativos a la toma de decisiones económicas asumen que los seres humanos actuamos con el propósito de maximizar la ganancia personal.

Ese rompecabezas resultaría de sencilla resolución si, en realidad, el comportamiento altruista no fuese más que una forma de comportamiento egoísta forzado, en cierto modo, por la presión social. Ese es el punto de vista de algunos especialistas, ya que, -sostienen-, el comportamiento “prosocial” refleja en realidad intentos egoístas de proteger la reputación propia o de evitar algún tipo de penalización. Y en cierto modo eso es verdad o, al menos, hay evidencias sólidas de que cuando en un grupo se eleva la probabilidad de castigo a los “egoístas” y aumenta la importancia de la reputación, también se hacen más frecuentes las muestras de generosidad.

Sin embargo, ciertos resultados obtenidos en experimentos de teoría de juegos contradicen este punto de vista. En el juego del dictador, por ejemplo, los participantes comparten una parte significativa del dinero con otros, -anónimos-, participantes, en situaciones en las que no hay posibilidad de obtener ninguna ventaja ni de recibir ningún castigo. Así pues, aunque es cierto que consideraciones egoístas pueden incentivar el comportamiento generoso, también lo es que aquél se puede dar sin que medien estas.

Corteza orbitofrontal

Este dilema podría tener una solución satisfactoria si la cooperación y el altruismo no tuviesen su origen en el propio interés racional, sino en respuestas afectivas al comportamiento social. En ese caso, principios sociales tales como la justicia, la reciprocidad y la cooperación tendrían valor intrínseco. Esto es, aunque las personas indudablemente valoran la ganancia personal, también aprecian los comportamientos prosociales y sienten una profunda aversión hacia la injusticia, la desigualdad y el egoísmo. Estudios recientes basados en imágenes de resonancia magnética funcional respaldan ese punto de vista (aquí traté este asunto).

Cuando se observan elecciones adecuadas desde el punto de vista social, así como cuando se actúa de modo “prosocial”, se activan áreas del cerebro (como la denominada corteza orbitofrontal) cuyo nivel de actividad se eleva de forma lineal con el valor subjetivo de determinadas recompensas, tanto en seres humanos como en otros animales. De hecho, las decisiones “equitativas” y los actos de caridad activan regiones concretas del encéfalo asociadas a la obtención de recompensas personales.

Por el contrario, cuando se toman decisiones no equitativas, se activa la ínsula anterior, una región asociada a la percepción subjetiva de las cualidades adversas de alguna actividad. Esa activación constituye una respuesta a la inequidad, ya que no sólo se produce al tomar decisiones no equitativas, sino que también ocurre cuando se rechazan propuestas u ofertas injustas hechas por otros. Así pues, la inequidad o las actitudes egoístas no son desagradables solo para quienes las sufren, sino que también lo son para quienes las practican. Curiosa pero lógicamente, las personas en las que se activa con mayor intensidad la ínsula anterior al actuar de forma injusta o no equitativa, son las que actúan con menor frecuencia de ese modo, y eso sugiere que su propia respuesta afectiva a la inequidad o la injusticia son suficientes para limitar o reducir ese tipo de comportamientos, incluso cuando el comportamiento egoísta no recibe castigo ninguno ni cuando se derivan beneficios de tal comportamiento.

Ínsula anterior (marcada con línea roja)

En resumen, los comportamientos justos, generosos, altruistas han constituido una verdadera dificultad para los estudiosos de la moral desde el punto de vista evolutivo. Aunque la “prosocialidad” puede explicarse en numerosas ocasiones como una respuesta a presiones externas (amenazas de castigo o de pérdida de reputación), no debe ser considerada de ese modo en todos los casos. Hay muchos ejemplos de comportamiento genuinamente altruista, lo que sugiere que tal comportamiento es una componente intrínseca de nuestra naturaleza, una componente cuyo objetivo es el de maximizar los beneficios de carácter social, y no los de carácter personal. Es en ese contexto en el que debe entenderse que el comportamiento altruista tenga su propia recompensa, tal y como muestra la activación de regiones específicas del cerebro que se ha explicado aquí.

Fuente: Jamil Zaki y Jason P. Mitchell  (2011): “Equitable decision making is associated with neural markers of intrinsic value” PNAS 108 (49): 19761-19766

8 pensamientos sobre “El comportamiento altruista produce satisfacción y el egoísta rechazo…… a quienes los practican

  1. David

    Hola,

    En primer lugar, enhorabuena por el artículo. Me apunto el libro que pones en la referencia para la lista de lectura. Hace unos meses leí “The Mating Mind” de G. Miller en el que también dedica un capítulo del altruismo en los términos que describes aquí (reputación egoísta, nepotismo…) aunque desde un punto más antropológico y relacionándolo con la selección sexual.

    Una duda sólo… La imagen que pones de la ínsula, ¿no es el cortex cingulado anterior (ACC) lo que está marcado? Para ver la insula anterior necesitarías una sección como esta: http://alcalc.oxfordjournals.org/content/45/5/437/F1.small.gif

    ¡Un saludo y muy buen artículo!

    1. Juan Ignacio Pérez Iglesias Autor

      No te lo puedo decir con total seguridad, porque no conozco el tema tan bien como para ello, pero he visto varias imágenes que la ubican en esa zona. Me he limitado a escoger una que me gustaba. La imagen que me has puesto ¿es tuya? ¿Se puede utilizar? Porque puedo sustituirla por esa. Gracias por tu comentario y por tu observación.

  2. David

    Hola.

    El cortex insular es una región horizontal en la parte interna del cerebro. La parte que señalas es el cortex cingulado. Están muy relacionadas, ya que ambas forman parte de los centros somatosensoriales del cerebro (especialmente en el hemisferio derecho), pero tienen funciones diferentes.

    La imagen no es mía, pero muestra la posición de la ínsula anterior derecha (que por estar relacionados con relaciones sociales intuyo que tiene mas papeletas para ser la que más se active en este caso). La he sacado de este otro paper, por si te sirve: http://alcalc.oxfordjournals.org/content/45/5/437.full

    Un saludo,

  3. ALBERTO SARUBBI

    UN FAMOSO ESCRITOR DECIA: EL DIOS DE ESTA SOCIEDAD ES EL DINERO, LA MORAL LA HIPOCRECIA Y LA VIRTUD EL EGOISMO.
    EL EGOISMO ESTA EN LA MISMA ESCENCIA DEL SER HUMANO. EL ALTRUISMO NO ES MAS QUE UNA FORMA DE NEUROSIS.
    COMO LA GRATITUD ES UNA CARGA MUY PESADA PARA LOS HOMBROS DEL INSECTO REY (EL SER HUMANO), EL ALTRUISMO SE CONVIERTE EN UNA ESPECIE DE MASOQUISMO.
    EL QUE TRATA DE SER JUSTO EN UN MUNDO INJUSTO TIENE POR DELANTE UNA TAREA MUY DURA.
    EL COMPORTAMIENTO GENEROSO INCENTIVADO POR CONSIDERACIONES EGOISTAS NO ES NI MAS NI MENOS QUE LA LASTIMA. Y LA LASTIMA SUELE PERJUDICAR A QUIEN LA SIENTE.
    NO COMPARTO QUE: Hay muchos ejemplos de comportamiento genuinamente altruista, lo que sugiere que tal comportamiento es una componente intrínseca de nuestra naturaleza, una componente cuyo objetivo es el de maximizar los beneficios de carácter social, y no los de carácter personal. NI SIQUIERA PODEMOS ESTAR SEGUROS DE LOS MOTIVOS QUE INDUCIAN A TERESA DE CALCUTA A HACER LO QUE HACIA.
    COMO SEA, TODO ESTO ES UN TEMA MUY COMPLEJO Y OPINABLE.
    SALUDOS.

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