La huella de agua de la Humanidad

Distribución geográfica de la huella de agua en el Mundo

El agua es el recurso más valioso que existe. Aunque normalmente asociemos el agua con su uso doméstico, para beber y para limpiar, la mayor parte del agua que se consume en el mundo se dedica a la producción de alimentos. La industria también utiliza agua. Pero por comparación con la producción de alimentos, el consumo industrial y, sobre todo, el doméstico son muy pequeños. Por su extraordinario valor, todo lo relativo al agua afecta de forma directa al devenir de las sociedades humanas. El agua está detrás de cuestiones económicas y políticas de importancia. Y por eso es fuente de conflictos interterritoriales, tanto en la escena internacional como en ámbitos nacionales.

Un estudio de publicación reciente ha cuantificado la “huella de agua” de la humanidad, diferenciando “huella verde”, “huella azul” y “huella gris”. Con el término “huella verde” se designa el agua de lluvia que riega, de forma natural, pastos y cultivos; la denominación “huella azul” se refiere al agua que se extrae de acuíferos subterráneos o se toma de reservas superficiales, como pantanos, y es consumida o se evapora; y el “huella gris” hace referencia al agua que se contamina debido al uso que se hace de ella. El estudio en cuestión no sólo ha valorado la huella de agua que las actividades humanas dejan en diferentes zonas del mundo; también ha cuantificado qué porción de tal huella corresponde al agua que se transfiere a otras zonas. El periodo de tiempo estudiado ha sido la década que va de 1996 a 2005.

La China, la India y los Estados Unidos son los países con la mayor huella de agua total: utilizan o contaminan 1.207, 1.182 y 1.053 Gm3 por año respectivamente. Esos tres países suman el 38% de la huella total. La mayor huella azul corresponde a la India (243 Gm3 por año), que representa el 24% de la huella azul mundial; el destino principal de ese consumo de agua es el cultivo de trigo (33%), de arroz (24%) y de caña de azúcar (16%). La principal huella gris es la de la China (360 Gm3 por año), que representa el 26% de la huella gris global.

El destino mayoritario del agua utilizada en todos los países del mundo es la producción agrícola. Considerada en su conjunto, esa producción es responsable del 92% de la huella total. La producción industrial, sin embargo, da cuenta de una fracción minoritaria (4’4%) del uso de agua, aunque en algunos países esa fracción es muy superior; Bélgica, con un 41% es el país en el que esa fracción es la más alta. El 22% del uso mundial de agua con fines industriales se produce en la China, y el 18% en los Estados Unidos.

¡Tan solo el 3’6% del agua que se consumo en el mundo se utiliza para consumo doméstico!

Dado que buena parte de los bienes a cuya producción se destina el uso del agua son objeto de comercio internacional, se podría decir que existen flujos “virtuales” de agua entre países. Ese flujo virtual total es de 2.320 Gm3 al año, del que un 68% corresponde a huella verde, un 13% a huella azul y un 19% a huella gris. La mayor parte de ese flujo (76%) corresponde a productos agrícolas y sus derivados, mientras que los productos animales son responsables de un 12%, el mismo porcentaje que el de los productos industriales. Como es lógico, el consumo doméstico no genera flujo internacional de agua.

Flujos virtuales de agua. Las zonas verdes son exportadoras virtuales netas y las rojas, importadoras

Los mayores exportadores “virtuales” netos son los Estados Unidos, el Canadá, el Brasil, la Argentina, la India, Pakistán, Indonesia, Tailandia y Australia, y los mayores importadores “virtuales”, el norte de África, el medio Oriente, Méjico, Europa, el Japón y Corea del Sur. La mayor parte del flujo virtual de agua (43%) corresponde al comercio de productos vegetales del tipo del algodón, la soja, la palma y el girasol, así como de derivados de esos productos.

En lo relativo al consumo de agua, la China es, por su mayor población, el país con el mayor consumo (1.368 Gm3 por año); le siguen la India (1.145 Gm3 por año) y los Estados Unidos (821 Gm3 por año). Hay grandísimas diferencias en el consumo por habitante entre unos países y otros. Si tomamos, por un lado, los países desarrollados, el país con mayor consumo per capita es Estados Unidos, con 2.842 m3 por año, y el de menor consumo el Reino Unido, con 1.258 m3 por año. En España el conumo se encuentra entre los más altos, cerca de 2.500 m3 por año. Las diferencias entre las cifras de estos píses se deben, sobre todo, a los patrones de consumo: en los EEUU se consume mucha carne de vacuno (43 kg por persona y año), y ese vacuno requiere, para su producción, de mucha agua. Y la modalidad de producción agrícola también influye, pues el gasto de agua por unidad de producto es muy variable dependiendo de diferentes factores, como son clima, riego, tipo de abono utilizado y rendimiento de las cosechas. La variabilidad es muy superior aún entre los países en vías de desarrollo, en los que el consumo varía entre 550 y 3.8001.258 m3 por año. En estos, si la huella es pequeña, ello se debe a su escaso consumo general de bienes, mientras que si es alta, es porque se necesita utilizar mucha agua por cada unidad de producto.

Un aspecto de sumo interés es el relativo a la huella “externa” de cada país, esto es, a qué porción de la huella de agua de un país la genera en los países de los que importa los bienes para cuya producción se ha utilizado ese agua. En conjunto, la huella externa global representa el 22% de la huella de agua total. La huella externa de algunos países europeos, como Italia, Alemania, el Reino Unido y los Países Bajos, representa entre el 60 y el 95% de su huella total. Y la de otros, como el Chad, Etiopía, la India, Níger, el Congo, Mali, la Argentina o el Sudán tienen huellas externas inferiores al 4% de su huella total. Que un país tenga una alta huella externa de agua no quiere decir, necesariamente, que en ese país el agua sea escasa, ya que puede tener recursos hídricos abundantes pero importar bienes cuya huella de agua se genera en otros países.

Que un porcentaje tan alto como el 22% de la huella de agua no corresponda al consumo en el país en que se genera tiene consecuencias importantes. Los países que son muy deficitarios en agua (los del norte de África y medio Oriente) deben desarrollar políticas de comercio y acuerdos internacionales que les permitan importar bienes para cuya producción se necesiten importantes volúmenes de agua. Otros, como China, que no han sido hasta la fecha dependientes del exterior en este aspecto, ya han empezado, sin embargo, a adquirir o alquilar terrenos en África para producir los alimentos que demanda una población muy numerosa y cuyos hábitos de consumo se dirigen cada vez en mayor medida hacia bienes con una huella de agua importante. Y por último, hay países, como la India, que son exportadores virtuales netos de agua, pero que están sometidos a grados considerables de estrés hídrico. Esos países se verán obligados a modificar sus patrones de producción de bienes pues, de otro modo, no podrán mantener a largo plazo los actuales.

Dado que en el futuro es posible que, -al menos en ciertas áreas del mundo-, se agudicen las tensiones que genera el consumo de agua, es importante tener en mente este tipo de cuestiones, pues la huella de agua y el modo en que se reparte, pueden constituir factores desencadenantes de conflictos. Por eso es importante contar con información lo más detallada posible en relación con esta cuestión.

Fuente: Arjen Y. Hoekstra y Mesfin M. Mekonnen (2012): “The water footprint of humanity” PNAS 109 (9): 3232–3237 (www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1109936109)

Nota: Con este artículo empiezo a publicar artículos en este blog sobre cuestiones ligadas al medio ambiente y el desarrollo. Me interesa tratar estas cosas por la importancia que tienen para la especie humana y porque cada cierto tiempo me encuentro con investigaciones muy interesantes al respecto. He optado por renombrar la anterior categoría de “Sociedad” y llamarla, a partir de ahora “Sociedad y desarrollo” para darles cobijo.

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