Cuidado materno en la niñez y desarrollo neurológico

Las personas que no han sido bien atendidas y cuidadas durante su niñez pueden llegar a pagar un alto precio más adelante en sus vidas. Hay numerosas evidencias de ello. La falta de atención tiene, al parecer, efectos sobre el sustrato orgánico de determinadas funciones mentales, y esa es la razón por la que su incidencia es estructural y prolongada.

De acuerdo con los resultados de un estudio publicado recientemente, la atención y el cuidado materno en la niñez temprana ejercen un efecto positivo sobre el volumen del hipocampo. Ese efecto se había descrito anteriormente en algunas especies de mamíferos y, de confirmarse esos resultados, indicarían que, también en nuestra especie, el cuidado y la atención a los niños en sus edades más tempranas propicia un desarrollo saludable de esa estructura.

Ya se sabía que los factores psicosociales, en general, influyen en el desarrollo neuronal de animales en crecimiento. De acuerdo con estudios realizados en diferentes especies, una adecuada atención materna temprana a los hijos promueve la expresión de determinados genes, la neurogénesis, la elaboración de respuestas adaptativas al estrés y mayores volúmenes del hipocampo. Pero en seres humanos no se contaba con datos equivalentes. No obstante, estudios realizados con niños huérfanos habían puesto de manifiesto que el cuidado y la atención ejercen un efecto muy positivo sobre sus resultados cognitivos, sociales y emocionales. Y también había constancia de lo contrario, que la falta de cuidado o el maltrato constituye un factor de riesgo de, por ejemplo, la depresión infantil. Y en estudios realizados con gemelos se había observado que los volúmenes reducidos del hipocampo están asociados con un mayor riesgo de desarrollar psicopatologías relacionadas con el estrés. Tomados en conjunto, esos datos sugieren la existencia de complejas relaciones entre las experiencias de estrés temprano, atención escasa a los hijos, reactividad al estrés y volumen del hipocampo en humanos.

El hipocampo es una estructura encefálica que forma parte del denominado sistema límbico, sistema que está implicado en la elaboración de respuestas a los estímulos emocionales. Al hipocampo se le atribuye un papel clave en la memoria y en la modulación de las respuestas a las situaciónes de estrés. Se localiza en la parte medial del lóbulo temporal, pero para el lector que desconozca los detalles de la anatomía encefálica, sirva la indicación de que es una estructura situada en una zona muy profunda del encéfalo, alejada de la parte más superficial de la corteza cerebral. Aunque me he referido en singular a ella, se trata de una estructura par; hay uno en cada hemisferio.

La investigación a que hago referencia aquí consistió en un estudio longitudinal de niños, que se inició en edad preescolar y se completó ya en la escuela. En la etapa preescolar se determinó, mediante técnicas de observación, el grado de atención materna que recibían los niños, y años después, a esos niños se les midió el volumen del hipocampo en ambos hemisferios cuando ya se encontraban en edad escolar. Como antes he señalado, los resultados obtenidos mostraron que existe una relación entre la dimensión del hipocampo y el cuidado materno recibido; y esa relación resultó significativa incluso cuando se incluyeron en los modelos otras variables que también afectan al volumen de esa estructura encefálica, como son el sexo, posibles episodios de estrés anteriores o la depresión.

Según observaciones realizadas con anterioridad en otras especies, la atención materna mejora y mantiene la plasticidad neuronal del hipocampo, efecto que se produce, muy probablemente, a través de mecanismos epigenéticos que promueven la neurogénesis. Los resultados obtenidos con los niños indican, por lo tanto, que es muy posible que en la especie humana opere el mismo mecanismo. Por cierto, hay que señalar que aunque en este estudio en el 97% de los casos es la madre la que proporciona (mejor o peor) el cuidado al retoño, no hay ninguna razón para que las conclusiones no sean las mismas si quien proporciona el cuidado es el padre u otra persona.

En principio, parece que la relación observada entre apoyo y cuidado materno y posterior desarrollo del hipocampo tiene, como he señalado en el párrafo anterior, base epigenética. Pero lo cierto es que no cabría descartar la incidencia de factores hereditarios; porque podría ocurrir que las personas con hipocampo de mayor tamaño fuesen más proclives a atender y cuidar a sus hijos. De ser así, y si ese rasgo, -el volumen del hipocampo-, fuese heredable, podría ocurrir, simplemente, que los hijos de madres con un hipocampo mayor también tuvieran esa característica. Sin embargo, no hay ninguna evidencia de que exista relación alguna entre esos dos rasgos en personas adultas; y por otra parte, la heredabilidad del volumen del hipocampo es muy baja por comparación con otras áreas del encéfalo. Además, numerosos estudios han demostrado que el hipocampo es muy sensible a las influencias ambientales y psicosociales en diferentes especies animales, por lo que no parece probable que en este fenómeno los factores hereditarios jueguen un papel relevante.

Los datos obtenidos en este trabajo constituyen un apoyo claro a la noción, cada vez mejor sustentada en la literatura científica, de que la atención y el cuidado que se prestan a los niños en la infancia temprana es crucial para un desarrollo emocional y psicosocial saludable. En este estudio se ha documentado, además, que se trata de un fenómeno con una base estructural orgánica de cierta importancia. Debe tenerse en cuenta que el hipocampo es una región clave para la memoria, la regulación de las emociones, y la modulación de las respuestas al estrés, funciones clave para una adaptación social sana.

Nota: a este artículo seguirá otro en breve, en el que se presentan las conclusiones de otro estudio acerca de la relación entre el maltrato infantil y las dimensiones de diferentes áreas del hipocampo.

Fuente: Joan L. Luby, Deanna M. Barch, Andy Belden, Michael S. Gaffrey, Rebecca Tillman, Casey Babb, Tomoyuki Nishino, Hideo Suzuki, and Kelly N. Botteron (2012): “Maternal support in early childhood predicts larger hippocampal volumes at school age” Proceedings of the National Academy of Sciences 109 (8): 2854-2859 (www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1118003109)

2 pensamientos sobre “Cuidado materno en la niñez y desarrollo neurológico

  1. Abelardo Vela.

    El entorno que rodea a la madre, le dará a ésta la pauta para darle un cuidado adecuado o no a su producto desde el vientre hasta la adultes.
    Si los padres le procuran un entorno al infante, en el cual pueda desarrollarse tanto fisiológica como psicológicamente, de forma que éste reciba el condicionamiento que le permitirá dar a su mismo entorno lo que recibe, entonces podemos suponer que si un individuo recibe una educación que le oriente no en buscar su propio beneficio sino el de su entorno, entonces éste deberá corresponder a su entorno lo que recibe, cuidándolo, procurándose y procurando aquellos que lo rodean dentro de su entorno, lo que implicaría un entorno adecuado para todos los individuos que en se encuentren y se beneficien de él.
    Por lo tanto, la búsqueda de un entorno adecuado debería ser la base de una educación orientada al desarrollo social del individuo y no un desarrollo personal.

  2. Pingback: Maltrato infantil y volumen del hipocampo | La Naturaleza Humana

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