La felicidad da el dinero

Aunque haya quien no se lo acabe de creer, la gente con más recursos suele estar más satisfecha con la vida y, por lo tanto, suele ser más feliz. Por esa razón, lo normal es que tendamos a pensar que el dinero da la felicidad o, al menos, que ayuda a conseguirla (ver aquí). Pero como de todo tiene que haber en esta vida, hay quien ha pensado que las cosas puede que sean al revés, esto es, que quizás la felicidad proporciona bienes materiales. Y se ha puesto a comprobarlo.

Han evaluado si, efectivamente, la felicidad proporciona recursos económicos, y parece ser que sí. La verdad es que no debiera sorprender que la relación causal también funcione en el sentido opuesto al que se suele considerar. Se sabe que la felicidad ejerce una influencia positiva sobre la salud, las relaciones sociales y la autoestima, y es sabido que esas tres condiciones ejercen un efecto positivo sobre los ingresos salariales. Y por si lo anterior fuera poco, también en el terreno neurológico hay datos que avalan la relación de causalidad inversa a la que siempre se ha considerado: las emociones positivas, mediante el concurso del sistema de recompensa, mejoran las capacidades cognitivas relacionadas con la memoria y la atención. Así pues, al menos ese mecanismo neurológico explicaría la existencia de la relación en virtud de la cual una mayor satisfacción conduce a mayores ingresos y, en definitiva, mayor bienestar material.

El estudio se ha basado en el seguimiento de una muestra de adolescentes  norteamericanos (en el intervalo de edades o niveles de estudio que va de nuestro 2º de ESO hasta 2º de Bachillerato, ambos inclusive) que fueron encuestados por primera vez en el curso 1994-1995 en el marco de un estudio longitudinal de salud (National Longitudinal Study of Adolescent Health). A una buena porción de esos estudiantes (en torno a tres cuartas partes) se les siguió encuestando en varias ocasiones hasta 2008. Cuando los adolescentes eran hermanos, esa condición se tuvo en cuenta en el posterior análisis estadístico, ya que de ese modo se pueden discriminar mejor los efectos de los factores a considerar (bienestar emocional y satisfacción con la vida) de los de índole socioeconómica o educativa. En las oleadas I y II (1994-95 y 1996) se les inquirió acerca de su bienestar subjetivo mediante cuatro cuestiones ad hoc, y en la III oleada (2001-2002), se les preguntó acerca de su satisfacción general con la vida. Finalmente, a las personas muestreadas se les preguntó por su salario. Los análisis incluyeron, como factores cuyo efecto potencial debía ser considerado, edad, sexo, etnicidad, educación, inteligencia (IQ), salud física, altura y autoestima. Los datos se han tratado mediante regresión múltiple para determinar los efectos y su significación estadística, y se ha recurrido al método de Sobel-Goodman para evaluar posibles mediaciones entre factores.

Relación entre los ingresos a los 29 años y a) bienestar emocional a los 16 años, b) bienestar emocional a los 18 años, y c) satisfacción con la vida a los 22 años de edad.

Los resultados muestran la existencia de efectos (estadísticamente) significativos del bienestar subjetivo sobre el volumen total de ingresos económicos a la edad de 29 años, y esos efectos son más marcados en los individuos menos felices. Además, las dos componentes de ese bienestar considerados en este estudio, bienestar emocional (a los 16 años), y satisfacción con la vida ( a los 22), predicen los ingresos económicos a la edad de 29 años; los efectos son más claros cuanto más próximas son las edades a las que se determinan las componentes de la felicidad y los ingresos.

Por otro lado, el análisis de mediación indica que las vías más significativas a través de las cuales se produce la influencia del bienestar subjetivo sobre los ingresos posteriores son la obtención de un título universitario, el conseguir un trabajo y ascender en el escalafón, mayores grados de optimismo y extroversión, y menor nivel de neuroticismo.

En conclusión, tal y como señalan los autores, este estudio no contradice la noción tradicional de que el dinero da la felicidad; lo que hace es poner de manifiesto que las personas más felices tienden a obtener mayores ingresos en los años posteriores. Y eso quiere decir que la relación entre felicidad y nivel de ingresos es más compleja de lo que se creía y que es, en cierto modo, dinámica. Para terminar solo se me ocurre una última reflexión: ¡qué mala suerte tiene la gente infeliz!

Nota: Sobre felicidad y riqueza escribí también aquí y aquí.

Fuente: Jan-Emmanuel De Neve and Andrew J. Oswald (2012): “Estimating the influence of life satisfaction and positive affect on later income using sibling fixed effects” PNAS 109 (49): 19953-19958

19 pensamientos sobre “La felicidad da el dinero

  1. susana

    NO ME PARECE QUE SE PUEDA SER MAS FELIZ POR TENER MAS DINERO,LA FELICIDAD PASA POR OTRO LADO,LA RELACION QUE PUEDAS TENER CON LOS DEMAS,TUS PROPIOS VALORES,POR SUPUESTO QUE EL DINERO AYUDA PORQUE OBVIAMENTE SIN EL NO PODEMOS HACER MUCHO,PERO ESO DE QUE SER RICO TE HACE MAS FELIZ NO LO CREO

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  13. Carmen

    Eso es falso hay cosas que el dinero no puede comprar Reflexion!!!

    Quizas con El dinero se Puede Comprar

    * La cama, pero NO el sueño.

    * La comida, pero NO la digestión

    * El libro, pero NO la cultura.

    * El lujo, pero NO la belleza.

    * Una casa, pero NO un hogar.

    * El remedio, pero NO la salud.

    * El sexo pero NO el amor.

    * La diversión, pero NO la felicidad.

    * El crucifijo, pero NO la fe.

    * Un lugar en el cementerio, pero No el cielo

  14. susana

    ESTOY DE ACUERDO CONTIGO CARMEN,PEA MI TAMBIEN LO MAS IMPORTANTE ES LA ESPIRITUALIDAD,LO MATERIAL LO PUEDES PERDER EN CUALQUIER MOMENTO EN CAMBIO UNA BUENA RELACION CON DIOS NUNCA LA PERDERAS

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