Ilusión de superioridad

Imagen tomada de http://www.toptenz.net/top-10-strange-examples-of-cognitive-phenomenon.php

La mayor parte de la gente tiene una buena opinión de sí misma. Mejor dicho, tiene mejor opinión de uno mismo que de los demás. A eso se llama “ilusión de superioridad”, tiene origen neurológico; las bases moleculares de esa ilusión están empezando a conocerse.

En un estudio cuyos resultados se acaban de publicar se ha analizado la relación que hay entre la ilusión de superioridad, el sentimiento subjetivo de desesperanza, la disponibilidad de un tipo de receptores de neurotransmisores y la conectividad funcional entre determinadas áreas encefálicas.

Para empezar, en el estudio se ha constatado algo que ya era conocido, y es que la ilusión de superioridad y el sentimiento de desesperanza subjetiva están negativamente correlacionados (p<0,002). Quiere eso decir que los sentimientos de desesperanza parecen ser propios de personas que no experimentan la ilusión de superioridad; o lo que es lo mismo, la gente que no tiene mejor opinión de sí misma que de los demás tiende a sentirse más desesperanzada.

Cortex del cíngulo anterior

Cortex del cíngulo anterior

Por otro lado, utilizando técnicas de imagen, tales como resonancia magnética funcional (fMRI) y tomografía por emisión de positrones (PET), el equipo investigador que ha realizado el estudio ha encontrado interesantes relaciones entre la ilusión de superioridad y ciertas características neurológicas del encéfalo. Han hallado que la ilusión de superioridad está correlacionada negativamente con la conectividad funcional entre dos áreas en concreto: la parte dorsal de la corteza del cíngulo anterior (dACC) y el núcleo estriado sensorimotor (SMST) izquierdo (p<0,005), pero no está correlacionada con la conectividad funcional en la que participa el SMST derecho o el núcleo estriado asociativo (AST). Y por otra parte, la conectividad funcional del núcleo estriado parece estar ligada, a su vez, a la disponibilidad de receptores D2 de dopamina en el mismo. Se da la circunstancia de que las personas con menor densidad de esos receptores tienen mayor propensión a considerarse a sí mismas más atractivas socialmente y, por esa razón, no suelen experimentar sentimientos de desesperanza subjetiva.

Estriado

Estriado

En resumen, existe, por un lado, un vínculo entre la valoración positiva del atractivo social que uno se atribuye a sí mismo y la ilusión de superioridad. Por otro lado, la ilusión de superioridad se da en mayor medida en las personas con baja conectividad funcional entre la parte dorsal del cortex del cíngulo anterior (dACC) y el núcleo estriado sensorimotor (SMST) izquierdo. Y por último, esa baja conectividad se corresponde con una baja disponibilidad de receptores D2 de dopamina en el núcleo estriado que, a su vez, muy probablemente obedece a una alta o nornal liberación presináptica de ese neurotransmisor.

Al objeto de establecer la secuencia correcta de relaciones causales, los investigadores realizaron un análisis de mediación. Tal análisis puso de manifiesto que, de los factores estudiados, el factor causal inicial es la disponibilidad del receptor D2 de dopamina; su efecto sobre la ilusión de superioridad es indirecto y se ejerce a través de la conectividad funcional entre el dACC y el SMST izquierdo. Si se asume, como se ha señalado antes, que hay una relación inversa entre la disponibilidad de receptores D2 de dopamina y la liberación presináptica de ese neurotransmisor, la interpretación más probable de estos resultados es que la dopamina se combina con los receptores D2 del núcleo estriado suprimiendo de esa forma la conectividad funcional entre el SMST y dACC.

Tanto el SMST como el dACC son áreas controladoras y se encuentran conectadas entre sí. Por ello, los resultados de este trabajo sugieren que ambas trabajan conjuntamente controlando la autoevaluación, por lo que es lógico que incidan en la ilusión de superioridad. Y el hecho de que estén sometidas a modulación dopaminérgica también es lógico, ya que ese tipo de modulación es crucial para el normal funcionamiento de los circuitos neuronales en los que se basan el pensamiento y al comportamiento. La ilusión de superioridad sería consecuencia de la pérdida de conectividad funcional entre las dos áreas citadas.

Influencia de la disponibilidad de receptores D2 de dopamina sobre la ilusión de superioridad a través de la conectividad funcional dACC-SMST. Si se asume una relación inversa entre la disponibilidad del receptor D2 y la liberación presináptica de la dopamina (1), lo más probable es que la dopamina se una a los receptores D2 del nucleo estriado suprimiendo así la conectividad funcional entre SMST y dACC.

Influencia de la disponibilidad de receptores D2 de dopamina sobre la ilusión de superioridad a través de la conectividad funcional dACC-SMST. Si se asume una relación inversa entre la disponibilidad del receptor D2 y la liberación presináptica de la dopamina (1), lo más probable es que la dopamina se una a los receptores D2 del nucleo estriado suprimiendo así la conectividad funcional entre SMST y dACC.

En lo relativo al valor adaptativo de la ilusión de superioridad, conviene recordar lo que escribió Lionel Tiger[1] al respecto: “El optimismo ha sido central en el proceso de la evolución humana”. Esa idea se basa en el hecho de que una visión positiva de las capacidades, la personalidad y el futuro de uno mismo es un aspecto esencial de la mente humana; motiva de cara a abordar los próximos objetivos y ayuda a preparar a la gente para afrontar los retos que vendrán. Es en ese contexto en el que debe entenderse la ilusión de superioridad, ilusión que es el resultado de una evaluación positiva de uno mismo, y que conlleva el tener mejor opinión de uno mismo que de los demás, en facetas tales como la inteligencia, las capacidades cognitivas y la posesión de rasgos deseables. Se trata, por tanto, de una ilusión positiva, una entre varias otras ilusiones positivas propias de los miembros de nuestra especie. Y las ilusiones positivas, si son moderadas, son importantes para la salud mental, mientras que los pensamientos negativos acerca de uno mismo son característicos de la depresión. De hecho, hay estudios según los cuales la severidad de los síntomas depresivos está negativamente correlacionada con el sesgo de optimismo. Por lo tanto, nadie debe alarmarse al leer que son mayoría quienes tienen de uno mismo una opinión mejor que la que tienen de los demás. Lo alarmante sería que ocurriese lo contrario.

Fuente: Makiko Yamada, Lucina Q. Uddin, Hidehiko Takahashi, Yasuyuki Kimura, Keisuke Takahata, Ririko Kousa,Yoko Ikoma, Yoko Eguchi, Harumasa Takano, Hiroshi Ito, Makoto Higuchi y Tetsuya Suhara (2013): “Superiority illusion arises from resting-state brain networks modulated by dopamine” PNAS 110 (11): 4363-4367.


[1] Optimism: The Biology of Hope (1979) (Simon & Schuster, New York)

9 pensamientos sobre “Ilusión de superioridad

  1. Jeibros

    No soy ducho en esto, pero una reflexión, consulta: por lo que entiendo, una baja dopamina estimula una desesperanza. Por otro lado, la dopamina es la hormona del placer y felicidad. Parece que según esto, vamos a ser capaces algún día de definir los parámetros o estados para ser feliz. Ser feliz ya no será subjetivo, sino que para ser feliz no tienes que tener desesperanza y otras cosas.

    Este descubrimiento revoca algún tipo de corriente filosófica?

    1. Juan Ignacio Pérez Iglesias

      Hola Julián
      Por un lado, yo no me atrevo a hacer afirmaciones tan categóricas. Por otro, no es que la dopamina estimule la desesperanza. Lo que yo he entendido es que si hay suficiente(mente alta) liberación de dopamina, uno tiende a pensar que es bueno; tiende a pensar que lo hace bien, etc… Respecto a las funciones de la dopamina, fíjate lo que dice wikipedia: “Dopamine has many functions in the brain, including important roles in behavior and cognition, voluntary movement, motivation, punishment and reward, inhibition of prolactin production (involved in lactation and sexual gratification), sleep, dreaming,[20] mood, attention, working memory, and learning.” Cuando te refieres al placer, supongo que aludes al circuito de recompensa, pero la felicidad es otra cosa, son palabras mayores. Como dice Félix Goñi, placer y felicidad no son la misma cosa, y no están relacionados directamente.
      Y no, no creo que ninguna corriente filosófica se sienta concernida por esto.
      Salud
      I

  2. Gali

    Estimado Juan Ignacio (aunque no te conozco)
    De todo este embarullado artículo, entiendo que lo principal es lo que se dice de relación causal.
    Los japoneses que citas como fuente, cuando trabajan con lo que denominamos mente, patinan tanto en el soporte conceptual que utilizan para inferir eso que ellos llaman relación causal, como toda una buena parte de la “ciencia” occidental (relaciones causales, dicen: vamos, cualquier puede imaginar que un psicótico en un brote, tiene diferente composición química -neurotransmisores y estado neuronal general- que cuando está normal, pero eso no es la via “simplona” para inferir que esa(s) sustancia(s), nuevas, o diferentes en su porcentaje, sea la causante del brote psicótico: para aquel que pudiera estar dos horas antes del brote con el psicótico la causa está estaría más bien en el entorno real que le rodea y que cobra su dimensión desde su optica, desde su subjetividad).
    Así pues, entiendo que la miga del asunto es que la “causa” la promueven ellos con sus planteamientos (y para algunos deslumbran con sus armatostes, con sus aparatos para experimentar, con la fascinación que provocan en el …otro -sobre el que investigan…).
    Sobre la mente, sobre la psicología, ha habido -y hay- los enfoques más averrantes, pero dejemos eso que sería mucha tela.

    Claro que la dopamina se dice que es placentera, y es un error del artículo, no se si de Juan Ignacio o de los japoneses, pero la felicidad -ese estado más general que implica cierta realización de la propia historia, y de una coherencia del deseo con lo que uno puede hacer en la realidad, se consigue por otras vías que viendo en lo real de las neuronas o grupos de neuronas, o en la forma de la sustancia identificada como chula.
    Seguro que los seguros de sí mismos tienen -así lo creo, así lo espero por la coherencia de las cosas- diferente dosis de sustancias chulas o guais que el depresivo, pero por ahí, por la “lógica” del planteamiento que realizan seguimos en una “cosificación” del otro, en un manipuleo del otro: chutémosle lo que le falta -la disfunción organofuncional- que la subjetividad que ha llevado a que eso sea así, o que el síntoma moleste, no nos importa un bledo. Los planteamientos plantean, y plantan y asientan. Pero yo diría que aunque sea verídica una información así, no es verdadera.
    Toda lo de psicología, medicina, y en general relativo al ser humano que tengan esos planteamientos desde el saber sabio científico pero que conlleve un desprecio de la complejidad de la subjetividad humana seguramente llevará a la alienación del otro, del semejante, instaurando, de planteo, mi superior planteamiento, que mando…o de yo sé -de sabio-…)
    Bueno. Realmente es difícil articular sobre tema tan complejo de forma sencilla.

  3. Rafael

    Me gustaría saber si con la edad esos mecanismos se modifican hacia la desesperanza subjetiva.
    Porque en general solemos ver a los ancianos deprimidos. Por otro lado se dice que el cerebro con la edad acumula colesterol que el mismo produce.
    Como tendemos a ver el pesimismo como consecuencia de la experiencia. Si resultara que el mecanismo de la ilusión de superioridad se deteriorara con la edad, esa “tristeza” de los ancianos sería muy bioquímica digamos.
    Ya me direis.

  4. Daniela Cervantes

    Por lo que entiendo un nivel alto de dopamina hace que algunas personas se sobreestimen???, creo q es viene por alucinarse o algo asi, La dopamina en exceso es lo que tienen los esquizofrenicos es un nivel en que realmente estan fuera de realidad y claro lo principal es que si tienen muchisima autoestima y luego los demas sintomas….

    1. Juan Ignacio Pérez Iglesias

      Yo no soy especialista, ni mucho menos. La anotación glosa un artículo, que concierne a un área muy concreta del encéfalo. Yo no extrapolaría.

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