Alimentación y fecundidad

 

Finlandeses del iglo XIX

Finlandeses del siglo XIX

La disponibilidad de alimento y las condiciones de vida tienen un efecto decisivo sobre el potencial reproductor de los animales. Y la especie humana debería ser, a esos efectos, como cualquier otra. Lo que ocurre es que en la sociedades industriales o postindustriales, las condiciones son muy diferentes de las que eran, y la fecundidad ha pasado a depender más de factores de carácter cultural que de factores estrictamente biológicos.

Por eso resulta de particular interés el poder recurrir a datos demográficos procedentes de sociedades preindustriales. Eso es lo que han hecho un grupo de investigadores que han estudiado registros parroquiales para evaluar si existe alguna relación entre la fecundidad, por un lado, y el estatus socioeconómico, la disponibilidad de alimento y otros factores, por el otro. Han trabajado con registros parroquiales que van de 1649 a 1900, de zonas agrícolas de Finlandia, y han contado, también, con datos relativos a las cosechas de centeno, el principal cereal y fuente de alimento del área en que se encontraban las parroquias estudiadas. En realidad, los investigadores estaban interesados en saber si el tiempo transcurrido desde el matrimonio hasta el primer alumbramiento puede considerarse un indicador adecuado de las condiciones nutricionales bajo las que vivía la pareja. Han encontrado que sí lo es, pero a mí me han interesado más las relaciones entre factores demográficos y ambientales que han documentado mediante su análisis.

En conjunto, el tiempo que transcurría entre el matrimonio y el nacimiento del primer hijo era de 25,9 meses, pero había diferencias significativas entre las tres clases socioeconómicas definidas por los investigadores, alta, media y baja. La mujeres más pobres daban a luz a su primer hijo 2,6 meses después que las más acomodadas y 3,0 meses después que las de nivel intermedio. Las diferencias entre las mujeres de estos dos niveles, medio y alto, no eran significativas. Por otro lado, y aunque las mujeres que se casaban más mayores daban a luz tras periodos más cortos que las que se casaban más jóvenes, ese factor no influye en las diferencias entre mujeres de diferente estatus socioeconómico. En esa relación tampoco influía la edad del marido, aunque las mujeres que se casaban con hombres de más edad daban a luz antes.

Las condiciones nutricionales –tal y como quedan reflejadas por la cosecha de grano de cada año- incidían en el tiempo transcurrido entre el casamiento y el primer nacimiento, pero sólo en el caso de las mujeres de nivel económico más bajo. Quiere esto decir que muy probablemente esas mujeres experimentaban las consecuencias de una menor disponibilidad de alimento sobre su capacidad para concebir. Las mujeres de nivel medio o alto, sin embargo, habrían gozado de recursos adicionales que les habrían permitido evadir o neutralizar los efectos de las malas cosechas.

Como he señalado antes, los autores de la investigación estaban interesados en saber si el intervalo entre el casamiento y el nacimiento del primer hijo es un buen indicador de las condiciones alimenticias de las mujeres. Pero el estudio ha permitido llegar algo más lejos, ya que existe una relación estadísticamente significativa entre la duración de ese intervalo y otras variables reproductivas. Así, un intervalo más corto entre casamiento y primer alumbramiento está asociado con un periodo de vida reproductiva más larga, menores intervalos entre nacimientos y, por lo tanto, con un mayor éxito reproductor global. Así pues, las mujeres de inferior estatus económico no solo daban a luz más tarde, sino que tenían hijos durante un periodo de años más cortos y los intervalos de tiempo transcurrido entre cada nacimiento eran más largos.

Relación entre diferentes variables demográficas y el intervalo entre casamiento y primer alumbramiento

Relación entre diferentes variables demográficas y el intervalo entre casamiento y primer alumbramiento. a) número de hijos totales; b) proporción de hijos que sobrevivían (relación no significativa); c) duración del periodo vital reproductivo; d) duración media del intervalo entre hijos.

La función reproductiva es muy dependiente de la disponibilidad de alimento. Incluso cuando las condiciones nutricionales no son tan severas como para influir en el ciclo menstrual, los niveles de las hormonas esteroideas se ven afectados por esas condiciones. Debido a ello, la probabilidad de concebir diminuye cuando las condiciones alimenticias empeoran. Se sabe, por ejemplo, que en poblaciones africanas de agricultores que no disponen de medios de control de natalidad, los niveles de esteroides de la mujeres en edad fértil antes de la cosecha son inferiores a los niveles que se registran tras la misma. Y esas variaciones explican el patrón estacional de nacimientos en esas poblaciones. Se trata de un fenómeno con evidente valor adaptativo, pues favorece la concepción en las épocas del año -tras la cosecha- en que el balance energético es positivo y se dispone de recursos con los que satisfacer las elevadas demandas energéticas de un feto en desarrollo.

Normalmente no suele estudiarse el efecto de variaciones no demasiado pronunciadas sobre la fecundidad. Se conocen mucho mejor los efectos de grandes hambrunas, que se saldan siempre con caídas importantes de la tasa de nacimientos en el conjunto de la población. Son particularmente bien conocidos los efectos de las hambrunas de Finlandia del periodo 1866-1868, y las de la hambruna holandesa de 1944-1945, que consistieron en fuertes descensos de la fecundidad en mujeres de todos los niveles sociales, aunque de mayor magnitud en los más bajos.

Estudios como este son importantes, porque ilustran esas relaciones entre factores nutricionales ambientales y variables demográficas. Y lo hacen, además, mostrando que la relación entre unas variables y otras no sólo se manifiesta cuando se dan condiciones extremas –las hambrunas antes citadas-, sino que también variaciones de menor magnitud pueden incidir de forma significativa en los parámetros demográficos. Es preciso recordar que la selección natural opera mediante las variaciones y diferencias en el éxito reproductivo, por lo que este tipo de estudios sirve para arrojar luz sobre los mecanismos que han actuado y actúan en la evolución de nuestra especie, también de la nuestra.

 

Fuente: Nenko I, Hayward A D, Lummaa V (2014): The effect of socio-economic status and food availability on first birth interval in a pre-industrial human population. Proc. R. Soc. B 281: 20132319.

Un pensamiento sobre “Alimentación y fecundidad

  1. Pingback: Nutrición y dietética | Annotary

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *