Archivo de la categoría: productos financieros y seguros

Ni humor, ni paciencia

La crisis sigue (sí, en pleno octubre) llenando las playas (el ocio activo más barato, salvo que se caiga en la tentación del helado) y vacía los cines, que cobran ya 8 euros por ver una peli si bien aumenta el número de días con descuento: nos han cobrado en una misma semana, en días laborables, 4, 6 y 8 horas por una peli a la misma hora (diez o diez y media de la noche) en las mismas multi-salas. La verdad es que cuesta levantarse cada mañana, al menos si pones la radio para desayunar y no dejas de estar en contacto con las noticias a lo largo del día, como es el caso. Hoy nos fue peor que ayer, pero mejor que mañana, y la cadena -que más parece una condena- no parece tener fin. El FMI acaba de asegurar que en 2013 no remitirá la recesión en España, con lo cual podemos aventurar que crecerá aún más el desempleo y que seguiremos sumidos en plena tormenta perfecta de crisis devoradora, implacable. Tampoco ayuda (el IBEX ha vuelto a bajar hoy, y mucho, en torno al 2%) la indecisión del Gobierno central sobre si pedir o no el rescate, a pesar de que hay casi unanimidad entre los expertos, que animan a que se solicite de una vez por todas la ayuda a los países ricos de la UE y podamos comprobar no solo si baja la prima de riesgo y el Estado, y la Administración en general, puede financiarse a precios no suicidas, sino también si fluye el crédito (asequible) para empresas y particulares y la economía puede comenzar a recuperarse y el empleo a dejar atrás esos guarismos dramáticos.

Aquí, en nuestras modestas economías domésticas, la impresión es que todo este esfuerzo que se nos exige a los ciudadanos, y que estamos pagando porque no nos queda otra, no pretende otro objetivo que transferir directamente dinero de la cuenta corriente de los afortunados que tenemos ingresos regulares, a los bancos y cajas que pecaron de avaricia e ineficacia en la gestión en la época de la burbuja inmobiliaria para que a su vez estos puedan pagar sus deudas a los bancos e inversores internacionales que les confiaron en su momento el dinero que ellos prestaron a promotoras y particulares. Y nosotros, en medio y pagando el pato. Pero de verdad: 2,3 millones de niños viven en España por debajo del umbral de la pobreza, 80.000 más que hace un año, debido al impacto de la crisis económica, según datos facilitados hoy por UNICEF. No es extraño que al ser preguntados por la situación económica del país, el 88% de los españoles la considere “mala” o “muy mala”, y que el paro sea considerado el mayor problema por el 82% de la población. Y la clase política es el tercer problema para los españoles , tras el paro y la economía. Entonces, ¿quién nos va sacar de esta? Estamos que fumamos en pipa, pero en breve tampoco vamos a poder: el gasto en tabaco creció en 2011 en España un 6,65%, hasta 201 euros por persona, lo que supone el segundo mayor incremento a nivel europeo. Como tampoco vamos a poder morirnos en paz: la reciente subida del IVA ha golpeado especialmente a los servicios funerarios, que han visto crecer su impuesto del 8% al 21%. Al respecto, la OCU nos avisa: algunas compañías de seguros están intentando trasladar esta subida a las primas de los seguros de decesos a pesar de que no pueden hacerlo hasta el vencimiento de la póliza: “no te despistes y no permitas que te hagan pagar de más”, nos dicen, y tomamos nota.

Si eres funcionario, llevas varios años con el sueldo congelado cuando no disminuido con algún zarpazo ocasional. Menos dinero para hacer frente a los gastos, que no hacen sino crecer

, porque, para más perjuicio, siempre hemos pensado que el IPC no da un dato cierto, ya que la vida (el super, la ropa y el calzado, el material escolar, el bus y el metro, el ibuprofeno aunque sea genérico, los impuestos, el café o la cerveza en el bar…) suben más de lo que revela este indicador. Y si eres autónomo, acabas de recibir otro hachazo. Me lo decía un amigo ayer: “a la empresa a la que facturo la mayor parte de mi trabajo ni me atrevo a hablarle de que necesito subirle la tarifa mensual que cobro por el servicio prestado, pero el Gobierno Rajoy me ha obligado a incrementar el IVA del 18 al 21% en mi factura, y el IRPF del 15 al 21%; conclusión: de un día a otro, cobro 100 euros menos al mes, así por la cara, para pagar el rescate a las cajas y bancos que han dejado un agujero negro que tenemos que pagar solidariamente todos.”

Y si eres consumidor, que lo somos todos, tenemos cada vez menos dinero, más gastos y menos humor.

No nos podemos permitir comprar electrodomésticos nuevos (se ha sabido hoy: ha disminuido su venta un 16% respecto al primer semestre del año anterior), con lo que hemos de tirar con los que tenemos y cuidarlos casi como si fueran nuestros hijos para no vernos urgidos a llamar a servicios técnicos para que reparen sus siempre inoportunas averías. El otro día vino uno de estos profesionales a ver qué ocurría con la lavadora de casa, que perdía agua. Me levantó, por menos de tres cuartos de hora de muy calmado trabajo y sin que pudiera apreciar signo alguno de apuro en su cara, 57 euros con el IVA del ya vigente 21% incluido, Sí, casi diez mil pesetas de las de antes. Recuerdo que indicaba la factura 19 euros en concepto de desplazamiento, por lo que una sencilla cuenta revela que la hora de trabajo del técnico salía a ¡36 euros+ IVA!, lo que significa 43,56 euros que paga el usuario; para los veteranos, 7.250 pesetas la hora. Si esto es lo que cobra un operario con cualificación (es un suponer) de FP, ¿cuánto cobra por hora de trabajo neto (sin contar desplazmientos, quiero decir) un abogado, un arquitecto, un profesor universitario o un dentista? Podemos recordar que el sueldo medio en España es, con el prorrateo de las pagas extraordinarias, de 1.345 euros mensuales, según la última Encuesta de Estructura Salarial hecha pública recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es decir, unos 45 euros al día. Algo no funciona en este país. Volviendo al terruño, Expobodas recibió el pasado fin de semana en el BEC un 16% menos de visitantes que el año pasado, y a nadie debe sorprender el dato: ¿quién tiene humor hoy para casarse?
A algunos nos falta incluso la paciencia para soportar cosas como las dichas el domingo por un influyente asesor del gobierno alemán en un programa de esa cada vez menos soportable tele comercial en prime time, que aseguró que en nuestro país aún no nos hemos hemos hecho a la idea de que estamos inmersos en una gran crisis y de que hemos vivido muy por encima de nuestras posibilidades. Este plural es el que más fastidia. La mayoría de las personas que conozco no exageró en el gasto ni incurrió en compromisos impagables durante esos supuestos años de fastos y créditos baratos y fáciles. Lo que ha fastidiado, y en el peor de los casos hundido, las economías de los hogares es el paro, y no el desplifarro. No pueden decir lo mismo el Gobierno central, los Ayuntamientos, las Diputaciones, muchas empresas, y, sobre todo, algunas (que no todas: ahí está Kutxabank, sobresaliente en solvencia;y Caja Laboral, también a salvo) cajas y bancos, que nos metieron en este agujero del que nadie sabe cuánto tardaremos en salir.

¿Y la música?

Va, para variar y aportar un poco de vitalidad y optimismo, una de fresco pop juvenil. La banda se llama Teen, es de Brooklyn e íntegramente femenina, sus canciones no son precisamente originales ni emocionantes (una apreciable revista web especializada las ha definido como “un catálogo dream-pop de corte convencional con ocasionales virajes hacia la psicodelia, en un discreto álbum de debut, In limbo”), pero tienen arranque y ritmo suficientes para combatir esta languidez, cuando no directamente tristeza de las que resulta casi imposible evadirse, siquiera temporalmente. Aquí las tenemos. ¿Son tan mediocres? No lo creo, a mí me gustan. Y el vídeo, mola también.

Con nuestra economía a punto de quebrar, la vida continúa…

(sigo reflexionando y recabando información sobre el tema de las preferentes, que hace unas semanas se convirtió en un escandaloso timo que sufrieron decenas de miles de ahorradores engañados por sus bancos y cajas, pero que, abordándolo en general, es un asunto más complejo de lo que a primera vista parece; no en vano, las participaciones preferentes son un producto financiero más; con sus peculiares características, sí, pero un medio más (perfectamente legal, normalizado y conocido por el mercado) al que algunas empresas recurren con el fin de conseguir dinero para sus inversiones. Lo dicho, en breve hablaremos de ello en el post correspondiente)

Se hace difícil –por su enorme trascedencia en nuestras vidas cotidianas de hoy, 24 de julio de 2012 y, sobre todo, de los próximos meses y años- escribir hoy sobre cualquier cosa que no sea la situación de pre-quiebra en que se encuentra nuestro país y su posible rescate europeo

y posterior gestión tecnócrata y externa, al modo en que han sido intervenidas las economías de Grecia, Portugal e Irlanda que, por cierto, no levantan cabeza desde entonces. Y más cuesta todavía sustraerse a este marronazo que enfanga nuestra vida al comprobar, como hago ahora mismo, que Catalunya ha solicitado auxilio financiero al Gobierno español, convirtiéndose -la segunda mayor comunidad autónoma del país- en la tercera autonomía en pedir el rescate, tras la asimismo relevante Valencia y la ya más menuda Murcia. Quiere ello decir que reconocen las autoridades catalanas que el único comprador de sus emisiones de deuda pública es el Gobierno central: nadie más se fía. Un trago duro e indigesto para una economía que hemos tenido siempre por pujante y para una sociedad con tan consolidada autoimagen como la catalana. Espero que no nos veamos obligados los vascos a pasar por ese trance; de momento, todo parece indicar que no, pero….

Los datos que llegan del mercado financiero, que nunca fueron seguidos por el público en general como ahora, al minuto y con tanto miedo, son preocupantes:

la prima de riesgo sigue hirviendo a borbotones y amenaza con desbordar la cacerola y quemarlo todo con sus 635 puntos básicos; y el famélico IBEX35, con las más rutilantes empresas españolas a precio de auténtico saldo en la Bolsa está bajando el 3% y naufraga ya por debajo de los 6.000 puntos: ¿recuerdan cuando nos quejábamos porque costaba superar la barrera de los 8.500?.
Somos muchos los periodistas que, sin ser especialistas en economía, nos esforzamos con denuedo -tal relevancia ha adquirido el asunto, a todos los niveles- en comprender qué está ocurriendo y, sobre todo, qué nos espera a los ciudadanos de a pie, que somos la inmensa mayoría y a los consumidores, que somos todos. Estamos en una situación límite, con un paquete de medidas drásticas de recorte del gasto público y de aumento de los impuestos que nos empobrecen día a día, no reactivan nuestra recesiva economía y que, como era de prever, están generando gran contestación social.

Podría comentarles aquí en qué medida -en todo caso, efectos negativos, no lo duden- nos podría afectar el rescate total europeo equivalente al efectuado con los tres países arriba citados o su sucedáneo (que algunos especialistas ven quizá más probable), el auxilio del fondo de rescate europeo (FEEF), que se pondría en marcha por primera vez con este objetivo y haría innecesaria la actuación del BCE controlado por Alemania. El FEEF adquiriría bonos de deuda soberana española, que ya ningún inversor extranjero quiere incorporar a su cartera de inversiones. Pero no lo haré, por no anticipar el dolor, más que nada; y porque, en su caso, tiempo habrá.

Me he desayunado esta mañana leyendo en la Red una amplia entrevista a Felipe González en El País en la que da su versión de cómo el país ha llegado hasta aquí y, no teman, reparte culpas entre Aznar y Zapatero y sitúa el comienzo del desastre en 1998, cuando se dieron todo tipo de facilidades (políticas y financieras) para ir edificando el boom inmobiliario que luego se convirtió en burbuja y posteriormente nos ha explotado en la cara. Además, dice el ex-presidente que el dinero que debe nuestro país no es tanto como para explicar nuestra situación de postración ante los mercados y ante el BCE. Poco después, en otra lectura que también les aconsejo, en un blog de la prensa especializada me informaba sobre por qué estamos abocados a un rescate total: nadie se fìa de que España pueda pagar sus deudas. Normal, si ayer el interés de la deuda española a 2 años estaba casi al mismo nivel que la de a 10 años, cuando, por ejemplo, la francesa a 2 años era del 0,19%, cuando su bono a 10 años rendía diez veces más, el 2,13%. Los números y su elocuencia, amigos.

Pueden leer ambos materiales, y no perderán el tiempo, pero de todos modos me quedo con lo que dice Ignacio Marco Gardoqui hoy en El Correo

: “Nuestro problema es de dinero, claro está, pero en el mundo hay dinero en cuantía suficiente para sofocoar nuestras deudas; lo que no podemos ofrecer a cambio son garantías de pago y se empieza a hablar de “defaults” y de quitas, sin el más mínimo pudor. Y mientras Alemania se niegue a mutualizar los riesgos y las garantías, no habrá solución a nuestros males ni alivio a nuestros pesares. ¿Lo hará? Sólo si llega a la conclusión de que no hacerlo es peor para sus intereses y solo si Merkel llega a la conclusión de que tal cosa no le conduce al abismo electoral”.

Nuestro futuro, por tanto, queridos amigos, depende de que lo que piense y decida una implacable dirigente procedente de la Alemania del Este, la de la órbita exsoviética. Y matizo este particular para que nos hagamos una composición de lugar de la sublime representación que puede tener Angela Merkel de la idea de la construcción y consolidación del proyecto de la UE. En suma, nuestro futuro (¿cómo hemos sido tan irresponsables de llegar hasta este extremo?, alguien deberá dar explicaciones a las generaciones actuales y a las venideras) depende directamente de lo que a Merkel y a su entorno (pongamos aquí partido politico, la derecha alemana) le convenga. Así de sencillo, y de triste. Continuará… pero necesitamos, urgentemente, buenas noticias económicas: ¿quién puede aportarlas?.

De todos modos, nuestra azarosa vida de ciudadanos y consumidores continúa.

Se hacen las primeras pruebas de aplicación de la receta electrónica en Euskadi, se discute qué medidas de recorte de servicios del Gobierno Rajoy se aplicarán en la CAV, decenas de miles de usuarios temen haberse arruinado al comprar preferentes de bancos y cajas intervenidos por el Estado y por tanto en situación de quiebra, se dictará una normativa nacional que obliga a que las hamburguesas tengan menos grasa saturada y sal, al cine y al teatro ya no irán ni los taquilleros, la irresponsabilidad de dos fumadores que arrojaron sus colillas desde el coche se ha comprobado causa directa del dramático y enorme incendio de los bosques de Gerona, aprieta el calor en nuestra cornisa y el clima –este finde llegan, de nuevo, las lluvias y el fresco que otros llamarían frío- nos vuelve medio locos como siempre en verano, siguen muriendo niños en las piscinas (ayer una pequeña de dos años, en una piscina ¡hinchable! y ¡en una guardería! en Galicia: increíbles ambas cosas) y las fiestas de pueblos y ciudades siguen retando al malhumor y desesperanza de la gente…, todo marcha normal, entre tragedias, preocupaciones y ánimo festivo insobornable, como siempre…, somos así, ya lo decíamos ayer.

Como quizá sepáis, colaboro, aportando lo que llamo “enfoque consumidor” en el exitoso programa de debate “Ni más ni menos”, presentado cada tarde (de cuatro y media a seis y media, más o menos) por Klaudio Landa en ETB-2

Ayer les envié algunas ideas sobre la posible desaparición de las Rebajas, el tema principal que van a debatir hoy, martes. Precisamente, hace ya unos días, cuando se hizo público que el Gobierno central barajaba eliminar las Rebajas tal cual las conocemos (casi) desde siempre para dejar que sean los propios comerciantes quienes decidan cuándo y cómo hacerlo, escribí esta banalidad en mi facebook personal:

“Nos reducen los sueldos y sube de precio prácticamente todo, incluso lo esencial, como los alimentos más sabrosos, el vino, la cerveza, el cine y el teatro, los libros, los discos y conciertos…, estamos tristes y desconcertados, la economía del país sigue a punto del dramático y hasta ahora esquivado rescate, y va el Gobierno y nos anuncia otra catástrofe, esta más emocional si se quiere: ¡VAN A DEJAR DE EXISTIR LAS REBAJAS!, al menos tal y cual las conocemos hoy. Una vez metabolizado –solo en primera instancia- el disgusto, me pregunto yo: ¿tendremos entonces que dejar de comprar ropa quienes solo lo hacíamos en Rebajas? La conclusión solo puede ser una: nos quieren no solo desnutridos, abstemios, deprimidos, pesimistas, aburridos y malhumorados, sino también ¡vestidos de cualquier manera! Y eso sí que no, hasta ahí podíamos llegar. Frente Pro-Rebajas, ya. No quiero ni escuchar los motivos para esta incomprensible medida. Bueno, es mentira: los conozco y no me convencen. Por eso, te los ahorro ¡Pero si el único atractivo de comprar ropa era que solo había que hacerlo de cuando en cuando, y en fechas fijas y muy anunciadas para que no se nos olvidara! ¡Y, sobre todo, que te imponías un par de veces al año el reto de lograr un objetivo casi erótico y al alcance de pocos habilidosos; y que de conseguirse, de paso, contribuía a reforzar un poco esa averiadita autoestima nuestra: soy la pera, he pillado una chaqueta de pana preciosa con un 75%! Conmigo que no cuenten, desde ya lo digo. Si no hay Rebajas, a mi no me ven por las tiendas. Me paso a la compra por catálogo; por supuesto, sección Ofertas.”

Bien, esta es una manera irónica y personalísima de ver el asunto, pero hay otra más sensata e informativa de hacerlo. Mañana lo veremos. El material lo tengo casi listo. Ya puedes ir preparando tu comentario, si te place hacerlo en el foro abierto que me gustaría fuera este blog sobre consumo y vida cotidiana.

¿Y la música?

No es fácil dar con algo interesante si uno busca pop o rock alemán, pero tengo in mente una banda berlinesa , Einstuerzende Neubauten (“Las nuevas casas que se derrumban/colapsan”,en español), de la que he encontrado una pieza estupenda de su sexto disco, “Ende Neu” (1998). En su rareza, estamos ante una canción convencional tratándose de esta banda, a la que tuve ocasión de ver en directo en un FIB de hace no menos de 8 años, desplegando en un concierto irrepetible un derroche de recursos tanto por su complicadísima música experimental/industrial/ruidista, con arrebatos de hard rock por momentos, como por una puesta en escena sorprendente, con instrumentos como bolsas de basura llenos, toneles desvencijados, cables y poleas, etc, etc. Y lo mejor es que la barbaridad sonaba fenomenal, divertida, diferente por supuesto a cualquier otra banda, pero atractiva, desconcertante y muy poderosa.

En esta canción del video se nota la influencia del estilo que asociamos al gran Nick Cave, y es ello muy normal, porque el lider de E. Neubauten es el guitarrista y posteriormente artista sin limitaciones conocidas Blixa Bargeld, que desde 1983 y hasta 20 años después compartió afanes con el genio australiano en los míticos grupos The Birthday Party y The Bad Seeds. Algunos fans de la música de Nick Cave de esa época siguen echando de menos al gran Blixa Bargeld, todo un personaje.

El IVA y la electricidad subirán; otro mito alimentario cuestionado; y el mejor smartphone

¿Subirá el Iva?

Apuesten a que sí, que a Hacienda la vemos venir y que hay mucho G-20 y mucho FMI y Eurogrupo presionando para que se reduzca el déficit fiscal español, que lo tenemos engordado a punto de explosión letal. Esto quiere decir, además de la subida del IVA, eliminación de la desgravación por vivienda, reducción de los salarios de funcionarios… un planazo, vamos.

El IVA general del 18% subiría al 20%, lo que supone una subida, de golpe, del 11% de buena parte del coste de la vida. Un coche nuevo, por ejemplo, valdrá entre 400 y 700 euros más y el precio de los usados (se gravan con menos impuestos) será más competitivo: una banderilla más para un enfermo crónico, el sector del automóvil, necesitado de transfusiones que lo revitalicen y no de infecciones oportunistas como esta de la subida del IVA que empeoren su precario estado de salud. Han sido los primeros en quejarse preventivamente. Les han seguido los fabricantes de cerveza, que dicen que si sube el IVA peligran miles de puestos trabajo en las fábricas de la bebida veraniega por excelencia, y lo mismo pasaría en la hostelería, principal destinatario (más del 80% de las ventas, al parecer) del consumo de tan entrañable producto. Las cervecitas en el bar de abajo es casi lo último de lo que nos quitamos (aún no somos alemanes; no sé cuánto tiempo más nos lo permitirán) pero el precio de la caña (pongan aquí un cafelito los abstemios, o los que son más de vino) es un símbolo de la economía, lo último que un hostelero se atreve a subir de precio. Pero si no actualiza el precio de la caña (y el del resto de artículos) y traslada el incremento a sus clientes, se come él la subida, lo que en plena crisis de rentabilidad de estos negocios (y de todos), sitúa al empresario en un dilema nada sencillo de resolver. ¿mitad paga el hostelero y la otra mitad el consumidor? Por no hablar del sector turístico, que verá que su oferta de ocio cuesta al extranjero un poco más, con lo que los viajes a España pueden desviarse a otros dentinso más competitivos en precio. Ya veremos, pero casi seguro que el total de la subida acabaremos, antes o después, pagándolo los consumidores. La razón de la inminente subida del IVA, la hemos adelantado y ya lo sabemos todos, no en vano nos estamos convirtiendo a fuerza de prima de riesgo y de IBEX casi en expertos en finanzas. Subir el IVA es la medida más sencilla (y más difícil de tomar, por su impopularidad, en términos políticos; de ahí que haya sido casi la última) de que el Estado –presionado desde el exterior, más que famélico, a punto de quebrar de inanición y necesitado de socorro como nunca en la historia reciente- aumente sus ingresos rápidamente y reduzca un poco ese déficit público desbocado que nos desacredita ante los acreedores. Y todo ello, sin depender de una actividad empresarial que no levanta cabeza tan necesitada como está de créditos que el mercado financiero no quiere/puede ofrecer y de alguna expectativa positiva que levante el ánimo inversor, ni de los ierrepeefes de unos trabajadores cuyo número decrece sin freno desde hace años. Pegas a esta medida: todas. Encarece la vida de los ciudadanos en unos momentos críticos para la economía de millones de compatriotas, frena y desanima al consumo casi automáticamente, decrece la economía en general, puede reducir el ingreso de divisas procedentes del sector salvavidas de nuestra precaria economía, el turismo… Malos tiempos para la lírica, ya lo decía la canción. 1984, Golpes Bajos, qué tiempos aquellos, qué estética, qué confusiones, qué ilusiones…

¿Y la electricidad?

También subirá, pronto; y lo hará otra vez de modo obsceno en lo cuantitativo: se habla de que en julio se encarecerá la factura, de media, más de un 3,5%: Inaceptable, tras las subidas ya acusadas estos últimos meses. Se quejan las empresas eléctricas de que su producto no es caro en sí: el problema sería el apoyo político (subvenciones públicas, para entendernos) que reciben en nuestro país las energías renovables, superior al de otros países de la UE. Pero, ¿no se había reducido drásticamente este apoyo a las energías limpias? Leo, al respecto, que el Gobierno estudia nuevos recortes a las renovables precisamente para controlar el desmadre en que se está convirtiendo la puesta al día del precio de la electricidad; ahora bien, la patronal del sector de las renovables se queja y dice estar “ya a al límite”. Complicada tarea la de tomar ciertas decisiones políticas, desde luego.

¿Hay que volver a antenizar nuestros tejados?

Pues sí, ya nos podemos hacer a la idea de un nuevo gasto casi inevitable. Vamos a volver a pagar por la segunda estructuración de los canales de TDT; la primera fue la del apagón analógico. Los antenistas, supongo, encantados, con trabajo a mansalva; y nosotros, (aún más) cabreados: un nuevo gasto cuando lo que necesitamos es ingresos y no más desembolsos que apenas aportan nada. Saldrá la broma por unos 500 euros a cada comunidad de vecinos, aunque a algunas les pueda suponer hasta 2.000 euros. O sea que unas decenas de euros ya le podemos asignar a la broma. La causa del nuevo cambio es que los canales de TDT, todos ellos, cambian de frecuencia con el fin de que el espacio entre los canales que ahora ocupan el espacio del 61 al 69 los pueda utilizar la telefonía de cuarta generación. Problemas, disputas entre sectores, y sucesos tecnológicos de todo tipo para esta nueva adaptación, los hay a decenas; mientras, al común de los terrestres nos suena a chino esta jerga y la situación se complica más al entrar en liza el Gobierno, Industria en concreto, y el Tratado de la UE que prohíbe las ayudas públicas para sufragar algo que se nos antoja de sentido común: la emisión simultánea en el canal nuevo y el viejo mientras vamos resintonizando el dial. Además, el Gobierno quiere que los seis operadores privados que lograron un “canal múltiple” de cobertura nacional, con 4 diales cada uno, se las arreglen ahora en cinco canales múltiples y compartan otro u otros dos para las emisiones en alta definición. Aquí tenemos al otro actor de la comedia. De momento, los operadores de TV privados, los del 5 y el 3 que se han hecho con casi todo el pastel, se han negado a renunciar a sus canales propios. Un buen jaleo, sí. Y, al otro lado, el satélite (sistema de distribución de señales de TV apenas implantado en nuestro país, a pesar de su orografía tan particular y exigente) pide paso, ante la implantación de la TDT. En Alemania los grandes operadores de TDT emiten sus 14 canales en HD mediante satélite, canales que cuentan con dos millones de abonados. No sé, con los alemanes y británicos siempre me da la impresión de que nos llevan la delantera; pero no por más listos, sino por más aplicados, rigurosos, eficientes; y menos litigiosos, insensatos y lentos. La verdad es que a veces piensa uno que, en realidad, aquí ninguna innovación tecnológica funciona del todo bien. Tarda mucho en implantarse (pensemos en el ADSL o los servicios de banca por Internet) y te has de conformar con un nivel de implementación flojo, coherente con esa histórica filia por la chapuza y lo inacabado que lastra la imagen de país, término hoy de moda. Irrumpen nuevos adelantos tecnológicos que se venden como impecables portadoras de maravillosas ventajas para el usuario, pero ocurre que, pasado un poco de tiempo, las ventajas no son tan relevantes, el sistema adolece de graves y molestois fallos y las adecuaciones a los requerimientos coyunturales exigen de cambios permanentes que acaba teniendo que hacer, y pagar, el usuario. Carísimo e ineficaz todo; como el propio país, sí.

Otro mito sobre la comida, a punto de caer

A efectos de obesidad, podría importar tanto o más cuándo se come que qué o cuánto se come. Increíble, pero cierto. Según un estudio realizado en EEUU con ratones y publicado en la revista ‘Cell Metabolism’, establecer unos horarios fijos para alimentarse y respetar los tiempos de no ingesta es fundamental para prevenir la obesidad y mantener el peso a raya. Tanto los ratones que tomaron una dieta alta en grasas como los que comieron una dieta normal estuvieron igualmente protegidos de la obesidad siempre que la ingesta la realizaran en un horario restringido. En comparación con los que comieron sin control horario, los roedores que siguieron la pauta horaria establecida mostraron mejoras en sus ritmos metabólicos y funcionales, ganaron menos peso y sufrieron menos niveles de inflamación, un marcador relacionado con la resistencia a la insulina. El responsable del estudio, Satchidananda Panda, del Instituto de Estudios Biológicos, asegura que “el foco, hasta hora, ha estado puesto en lo que comen las personas, pero no hemos recogido datos sobre cuándo comen“. Lo que demuestra el estudio, según este especialista es que “mantener un ritmo de comidas de ocho horas frente a comer cuando tú quieras es mejor y genera cambios relevantes, como una reducción en los niveles de insulina, lo que supone una protección frente a la aparición de diabetes. Se piensa que este patrón óptimo, como el hecho de tomar una dieta mediterránea, aporta ventajas y evita la aparición de enfermedades cardiovasculares”. En resumen, que la aleatoriedad, comer cuando apetece o se puede (que es lo que en realidad tendemos a hacer), favorece la obesidad; e incluso, dicen algunos especialistas, no habría bases científicas sólidas para afirmar que es más saludable repartir la ingesta diaria en cinco comidas que en las tres de toda la vida.
Los autores del estudio reconocen, eso sí, las virtudes de la dieta mediterránea, que tanto peligro corre por la crisis económica, los cambios de estilo de vida (¿cuándo fue la última vez que nos preparamos en casa unas lentejas o unos garbanzos con berza?) y por el auge de la comida preparada y el fast food.
Otro mito que se cae, el de muchas comiditas en lugar de solo tres más copiosas, pero también una constatación de esas tautológicas que se confirma: las cosas son como son por algo. Queda claro que seguir los dictados que nos imponen, por un lado, el apetito y por otro, nuestro ritmo de vida, favorece la obesidad. Y que para hacer frente a esta epidemia sanitaria tan de nuestro tiempo y modus vivendi debemos actuar con proactividad y decisión casi militante; lo contrario de dejarse llevar por las circunstancias, para entendernos. Y mantener una disciplina. Es muy exigente el plan, y poco atractivo: por eso estamos cada vez más gorditos. Estética y salud, el preciado objetivo. Esfuerzo, sacrificio, rigor y constancia, el medio. Difícil, pero merece la pena, incluso en plena crisis, ¿no les parece? Comer menos sale más barato; consolémonos con eso, de momento.

El mejor smartphone del mercado, a fecha de hoy

Y ya termino. No tenemos la economía personal para gastos de este calado, pero seguro que alguien por ahí está pensando en ponerse al día de una vez y pillarse un smartphone. Para ellos, y para los más curiosos, esta es una información muy interesante. Y 100% fiable: la fuente es la OCU. Los técnicos de la asociación de consumidores de referencia en España han llegado a la conclusión de que el nuevo smartphone de Samsung, el Galaxy SIII, que llegó a las tiendas a finales del pasado mayo es la mejor opción del mercado; es mejor, en concreto, que su predecesor, el Samsung Galaxy SII, que el iPhone 4S y que el Motorola Razr. Un detalle curioso: hasta ahora el mejor calificado en los exámenes comparativos de OCU no era el sublimado iPhone, sino el Razr de Motorola. Las características mejor valoradas de este Samsung Galaxy SIII. Lo que más destaca en este móvil de última generación: la gran pantalla táctil (4,8”), con “sobresaliente” calidad de imagen (resolución de 720×1280 píxeles), su ajustado peso, la cámara de 8 megapíxele que permite fotos de calidad comparable al “iPhone 4S, y la batería (2100mAh) que dura cinco horas navegando por Internet, dos más que el iPhone. Pero es en el software en lo que más destaca: con la última versión de Android, Ice Cream 4.0, a la que se suma la “bonita y práctica” (lo dice la OCU) interfaz TouchWiz Nature UX. Y viene con una larga lista de comandos que se ejecuta mediante gestos en la pantalla: puedes, por ejemplo, hacer una captura de la pantalla con sólo deslizar la mano sobre la pantalla de un lado a otro. Y se puede silenciar una llamada o la música del teléfono dando la vuelta al teléfono y poniéndolo boca abajo sobre la mesa. O, si se está leyendo un SMS, puede llamarse a la persona que lo envió con tan solo acercar el teléfono a la oreja.
Por último, aporta innovaciones como Smart Stay: cuando se está leyendo una página, un sensor en la cámara frontal determina que los ojos están centrados en la pantalla y controla los ajustes del brillo de manera que la pantalla no se bloquea automáticamente pasado un tiempo, sino que seguirá encendida mientras el usuario la esté mirando.

¿Y la música?

Norah Jones, a pesar de ser como ideal y cuasiperfecta, siempre me ha gustado, como me ha pirrado desde niño la coliflor con mayonesa; no es gran cosa, pero me encanta y define mi (poco refinado) gusto. Y en este último disco, la voz y las canciones de Norah, más maduras, armadas y estilizadas, me gustan tanto o más que nunca.

¿Es la banca de todos? ¿Y qué enseñan en las escuelas de negocios y las universidades?

¿La banca es de todos? Lo pregunto porque sus excesos y desgobiernos los pagaremos a escote, vía comisiones y vía inyecciones de dinero público. Lo que temíamos (pero esperábamos y casi ansíabamos) ocurrió este sábado. Nos intervinieron. Sí, sí, porque si alguien te presta –no para caprichos, sino para que pongas orden en tu economía y puedas sobrevivir y hacer frente a los pagos de una deuda que te ahoga-, una cantidad de dinero que multiplica por mil lo que tienes en la cuenta corriente, estás atrapado y de por vida. Devolver ese dinero será tu pesadilla; y tu acreedor, el dueño de tus movimientos. Mejor mentalizarse. No sabemos si habrá más ajustes en el gasto público y con ello se reducirá aún más el papel corrector dela desigualdad que debe desempeñar el Estado, si subirá el IVA y se encarecerán aún más los precios o si se retocará la reforma laboral y habrá todavía más despidos, pero los presagios no son alentadores, no.

Parece que el riesgo al corralito, al desastre absoluto, desaparece, y no fuimos pocos quienes respiramos tranquilos este sábado tarde al enterarnos. En mi caso, en Markina tomando algo con los amigos de toda la vida tras la comida anual de cuadrilla. El comentario general fue de resignación pero no del todo negativo. Un mal necesario.

Pero, además de la decepción del día después operativo en la Bolsa (-0,5% este lunes, una amarga y desagradable sorpresa, tras haber llegado a subir casi el 6% durante las primeras horas de la jornada) y de que la prima de riesgo no solo no haya bajado sino ha escalado hasta un vertiginoso 520, hay dos cosas que me preocupan mucho a medio plazo. Me explico.

Una, que curar el envenenamiento inmobiliario (sanear me parece término demasiado optimista) del sistema financiero español sólo garantiza que la quiebra no se va a producir esta semana ni la siguiente. El problema es que para salir del agujero negro necesitamos mucho más que eso. La ayuda europea, la línea de crédito, el rescatillo o como prefiramos llamarlo, es el salvavidas que impide la muerte inminente, pero la costa se encuentra a decenas de millas, y no nos quedan fuerzas para nadar, ni agua ni alimento para aguantar. Yendo al grano, necesitamos crecimiento económico sostenido, que los agentes capaces de hacerlo puedan crear empleo. No podemos seguir con estas cifras pre-revolucionarias de desempleados, con millones de personas sumidas en la pobreza, con más millones aún de familias agobiadas y sin expectativas claras de futuro; todas, además, navegando en este mar de problemas en la peor de las coyunturas, con un Estado del Bienestar claro candidato a perder su noble denominación. Para ir generando actividad económica, los empresarios grandes y pequeños, los autónomos, requieren financiación, que se le preste dinero a un precio razonable y sin exigir imposibles. Para pagar las deudas más acuciantes y no verse obligados a despedir o, peor aún, a cerrar el negocio; o, en el mejor de los casos, para poner en marcha nuevos proyectos. Es decir, que este rescate europeo, que nos compromete a todos –no nos engañen, ya lo hicieron antes- debe revertir, y mejor pronto que tarde, en el conjunto de la sociedad, en, como se dice ahora, la economía real. Que está hecha unos zorros, con su problema histórico de falta de productividad/competitividad y de inadaptación al nuevo entorno tecnológico; un marrón que tendremos que comenzar a abordar también algún año de estos. Tememos que ese dineral prestado por la UE se destine en exclusiva a limpiar las excrecencias de la banca peor gestionada, la que antes ocultó y ahora luce, por imperiosa necesidad, sus vergonzosos números rojos. Una banca que hiede (se hablará del caso Bankia, lo verán) a pura estafa, y que (al tiempo, y tendrá lo suyo constatarlo), competirá -con dinero público y, por ello, de modo desleal- con la banca saneada, que fue gestionada sin tanto despropósito en los tiempos de euforia y que ahora se ve metida en el mismo saco de las entidades irresponsables y/o corruptas. Y algún día tendremos que plantearnos qué se enseña en las universidades y en las escuelas de negocios que nutren de profesionales al mundo de la política y las finanzas. Porque ética en el trabajo, rigor técnico y honorabilidad en la toma de decisiones, o compromiso personal con la sociedad cuyo bienestar deben procurar deben ser las marías, visto cómo actúan muchos de estos mandamases. ¡Menuda tropa de dirigentes que tenemos, cuánto chorizo irresponsable!. Leamos los editoriales de la prensa extranjera, es un ejercicio doloroso pero muy saludable, para irnos enterando. El Guardian británico dicelos españoles, que sufren la tasa de paro más alta de la UE, deberán responder por la deuda contraída con esta ayuda. Y pagar el rescate de unas cajas de ahorros gestionadas por directivos incompetentes y sus amiguetes“.

Y dos, me temo que aunque pueda discutirse si los ciudadanos vamos a pagar (es decir, el Estado español) esta “línea de crédito” de hasta cien mil millones de euros (en letra parece menos, ¿no?), porque el FROB que los va a gestionar con los bancos y cajas solicitantes de ayuda no deja ser del Estado y, que se sepa, el Estado somos todos y el dinero de todos, hay algo que les aseguro va a a ocurrir. El saneamiento del negocio bancario, es decir, la corrección de los errores cometidos estos últimos años de excesos, despropósitos y, me atrevo a decir, robos en algunos casos, lo vamos a pagar, si no a escote, casi, los usuarios bancarios, es decir, todos nosotros. Porque, para pagar la monumental deuda contraída, cajas y bancos van a tener que poner en rentabilidad sus negocios. Y, como nada hace pensar que de pronto les dé por volver a conceder créditos a empresas y particulares al ritmo normal de antes de la crisis, ¿de dónde van a lograr tanto beneficio como necesitan obtener? A las medidas higiénicas inevitables -y en ciertos casos dramáticas- que ya podemos dar por descontadas (eliminar gastos superfluos, despedir a un buen número de trabajadores, reducir el desmesurado número de oficinas….), le va a suceder un fenómeno que no por ya detectado por casi todos nosotros, duele menos: el encarecimiento abusivo de unas comisiones bancarias que -muchas de ellas antes gratuitas-, ya se habían puesto a precios desconocidos. Según todos los analistas, el crédito tardará meses, si no años, en florecer; entonces, ¿de dónde lograrán bancos y cajas esos beneficios que tanto necesitan? Pues de ahí, de sangrar, poco a poco e intentando que no se note demasiado, nuestras cuentas corrientes, no lo duden. Es lo que más sencillo les resulta, subir las comisiones, y como nos tienen atrapados, somos presa fácil. Algo habrá que hacer para evitar el saqueo, seguiremos con este asunto.

Para terminar, y por no dejarlo en un punto tan deprimente, dos noticias pequeñas pero significativas en pleno fragor de la batalla financiera.

El 27% de los clientes de entidades financieras españolas sopesan cambiar de entidad bancaria por no considerar a su banco o caja “una entidad solvente”, según un estudio reciente de Nielsen España. Es un paso, a ver si nos ponemos de una vez las pilas, que ya es hora. El banco es una tienda más. Y la fidelidad, tal y como se plantea por las entidades en su publicidad, un cuento chino, que además nos sale muy caro. Deme bueno y barato, tanto servicio como producto, y me tendrá como cliente; si no, olvídese de mí.

2) La crisis impulsa un proyecto innovador: los préstamos p2p, entre personas, sin recurrir a bancos o cajas. No sé si es viable a estas alturas pero al menos tiene buena pinta, siquiera como presión a un sistema que no respeta a sus clientes. “Egoísmo bancario” dice un editorial de la revista financiera de la OCU, que denuncia no solo la pésima gestión que ha caracterizado a muchos bancos, y sobre todo, cajas de ahorros estos últimos años, sobreexponiéndose al ladrillo y concediendo créditos a tutiplén, infravalorando los riesgos. Pone el dedo en la llaga la OCU, al apuntar al “egocentrismo” que ha llevado a bancos y cajas a cometer el grave error de mirarse demasiado al ombligo y “olvidarse del cliente”. Pues eso.

¿Y qué música puede resarcirnos un poco de tanta zozobra?

Pues, forzosamente, un video que aporte tranquilidad y perspectiva, mediante, por supuesto, música hermosa, inspiradora y emocionante. A ver si os gusta, es una de mis bandas favoritas, los nórdicos Kings of Convenience, que nos regalaron (fue gratis) un maravilloso concierto hace dos o tres años en el escenario verde de La Zurriola con motivo del festi jazz de cada verano.

El bienestar animal, responsabilidad o lujo inasumible: los pollos viven algo mejor, pero los huevos los pagamos un 50% más caros

Cierran en un solo año doscientas cincuenta granjas avícolas para la producción de huevos (una de cada siete de las 1.750 existentes en 2011 ha bajado las persianas) y sube un 50% el precio de los huevos.
¿El motivo de esta convulsión en el sector? La aplicación de una normativa UE de bienestar animal, que obliga a las granjas a disponer en sus jaulas de un 40% más de espacio para los pollos del (ínfimo: 500 centímetros cuadrados para cada animal) que tenían, en realidad, se ha obligado a que, al menos, puedan moverse un poco: siempre han vivido hacinados en esas enormes naves industriales, perfecto escenario de una película de terror escatológico. El número de pollos confinados en jaulas ha pasado, del año pasado al actual, de 43 a 35 millones. Sin embargo, el de gallinas camperas (de 800.000 a casi un mllión) y de las de “granjas en suelo” (de 335.000 a 1,45 millones) ha aumentado notablemente. Parece que las cosas van cambiando, a favor del bienestar animal y de la responsabilidad de los seres humanos para con sus animales de abasto, si bien a costa de un (más que probablemente) inevitable encarecimiento de un producto tan de primera necesidad como el huevo. ¿pasará lo mismo con los peces y mariscos de la acuicultura, o con el foie grass de los patos? ¿y con la carne de vacuno o porcino? ¿Podemos pagar en momentos tan difíciles para la mayoría de las economías familiares este sobrecoste, nos lo podemos permitir? Quizá fuimos demasiado lejos en la explotación intensiva del sector primario y es hora de dar marcha atrás, pero…

Cuatro de cada diez coches tendrán en España más de trece años de antigüedad en 2015. Hoy tienen trece o más años solo el 30% del parque automovilístico. Y la media de edad es de 10,5 años, dos años más que en 2008. La tendencia parece clara: en época de crisis, evitamos comprar coche y tiramos con el que tenemos. La cifra de ventas de coches da fe de ello: se venden menos coches nuevos que nunca, hasta el punto de que hemos llegado a una ratio récord: en 2012 se estima que se venderán 2,3 automóviles usados por cada uno nuevo, y según fuentes del sector “se debe más al hundimiento de la demanda de automóviles nuevos que al crecimiento del mercado de usados”. Y es cierto, porque apenas aumentan las ventas de los coches de ocasión (sólo un 1% en el último año). La crisis y la falta de financiación por parte de los bancos hace que los consumidores se decanten cada vez más no solo por coches usados en general sino por los de cierta antigüedad en particular, ya que son más baratos y por tanto pueden pagarse sin recurrir a créditos o, en su caso, con préstamos de menor cuantía. Indudablemente, los coches viejos contaminan más, consumen más carburante y son menos seguros (aumenta el riesgo de accidentes) que los coches nuevos y que los que cuentan con pocos años. Tras varios años de continuidad en esta línea, España es el segundo país de la UE, solo superado por Grecia, con coches más viejos: cuando finalice este año, el 45% de nuestro parque automovilístico tendrá 10 o más años.

Proliferan en Madrid las lavanderías autoservicio, al estilo de lo que hemos visto en el cine que ocurre en las ciudades de EEUU. Incluso hay franquicias compitiendo por este nuevo hueco comercial. La razón de previsible éxito es que estas lavanderías son un 50% más baratas que las tintorerías. No es que la gente haya dejado de hacer la colada en casa ni que no le llegue para comprar lavadora, lo que va a dejar es de ir la tintorería para limpiar sobre todo alfombras, mantas, cortinas y otros productos textiles.

Bruselas censura a España y critica a las grandes empresas eléctricas por el abandono de las energías renovables y el parón impuesto por el Gobierno al sector de las energías limpias, a pesar de que anteriormente uno de los más activos en las ayudas a la producción eólica y solar. La UE, además, critica directamente la “compensación escesiva” y los favores a las centrales nucleares e hidráulicas, “ya amortizadas” y que pagan los consumidores. Recalca también que las subvenciones al carbón son “ineficientes y perjudiciales para el medio ambiente”. En su reprimenda, la Comisión Europea recuerda que “España sigue retrasada respecto de otros países de la UE en la aplicación de la legislación medioambiental” y advierte de lo difícil que resultará España alcanzar el objetivo europeo para 2020. Incluso revela la CE que estas medidas anti-energías renovables no se han traducido en reducción de precios de la energía eléctrica, por lo que frenan el crecimiento económico. Las eléctricas convencionales (Iberdrola, Endesa, Gas Natural), por su parte, aducen que el déficit tarifario -que llevan años exigiendo equilibrar con costes de producción y distribución y que el Gobierno va compensando con las consecutivas y recientes subidas de precios de la alectricidad,- se debe a las primas, las subvenciones, que durante estos últimos años recibieron las energías renovables (éolica y solar, sobre todo).

Refrescos de más de medio litro, prohibidos en EEUU. La obesidad creciente sigue auspiciando medidas coercitivas en el consumo. Nueva York propondrá este jueves prohibir la venta de refrescos de más de medio litro en restaurantes , cafeterías y otros estableciemitnos alimenticios en la ciudad. La normativa pretende combatir así el consumo excesivo de bebidas azucaradas y la obesidad que este genera en una población muy aficionada al fast food. En nuestro país, no prosperó la propuesta de gravar con impuesto específico a la comida basura, pero vemos que en otras latitudes las autoridades establecen normas radicales para poner freno a la epidemia emblemática de este siglo: la obesidad.

Medio millón de muertos tenían seguro de vida pero los herederos que podían cobrarlos no lo sabían. Casi medio millón de personas han descubierto en los últimos cinco años que un familiar ya fallecido tenía contratado un seguro de vida gracias al registro creado por el Ministerio de Justicia para evitar que estos seguros queden sin cobrar. Desde junio de 2007 y hasta el 31 de mayo de 2012 el Ministerio de Justicia ha recibido más de un millón y medio de consultas y en 488.065 casos se ha concluido que el familiar fallecido sí contaba con un seguro de vida. La moraleja es evidente: si tienes un seguro de vida, que lo sepan tus familiares y herederos. Si temes que quieran quitarte de enmedio para cobrar, quizá deberías pensar en cambiar el testamento, digo yo y permitidme la broma.

Transparencia Internacional (TI) ha advertido de que España no sanciona ni controla “suficientemente” la ineficiencia, el despilfarro y las corruptelas en el sector público. Y recomienda la aprobación de un plan nacional de lucha contra la corrupción. La ONG, con sede en Berlín, ha publicado este miércoles un informe que aborda el problema de la corrupción y la importancia de sacar adelante una Ley de Acceso a la Información frente a la “cultura de opacidad”. Propone, además, al Gobierno que promueva un plan estratégico contra la corrupción que involucre a partidos políticos, ONGs, sindicatos, asociaciones empresariales y medios de comunicación. Por último, TI considera necesario reformar la Ley de Enjuiciamiento Criminal y plantea que la investigación de los delitos de corrupción por parte de los fiscales podría hacer “más viable” el sistema. ¿Cabe hacer comentarios?

Reebook y Skechers pagan multas millonarias por publicidad engañosa de sus zapatillas “adelgazantes” y saludables. La Comisión Federal de Comercio de EEUU (FTC) ha resuelto que los beneficios (perder peso, combatir la celulitis, reafirmar los glúteos, reducir el dolor lumbar y de espalda, prevenir las varices, comatir la celulitis…) carecen de fundamento científico, lo que se traducido en dos multas por publicidad engañosa, que las marcas han aceptado pagar: una de 18 millones de euros para Reebok en septiembre del año pasado y otra de 31 millones para Skechers a mediados de mayo. Ya denunció OCU en marzo que esos efectos fantásticos de las zapatillas no estaban probados, y citaba un estudio del American Council of Exercise, dependiente del Centro de Información sobre la Salud, que demuestra que el consumo de energía y la actividad muscular con estas zapatillas no son superiores a los que se producen al caminar con unas normales. Además, las autoridades estaounidenses obligaron a estos dos fabricantes a devolver el importe pagado estas zapatillas a los compradores que lo soliciten. De todos modos, las empresas no ceden en su empeño y, admitiendo el pago de las multas para evitar indemnizaciones multimillonarias, continúan anunciando sus zapatillas con promesas publicitarias similares a las prohibidas, que aun sin citarlos expresamente sugieren esos beneficios “saludables” que no consiguen demostrar.

Las multas para ciclistas que infringen la nueva normativa generan polémica en San Sebastián. Circular por la acera en bici supone una multa de 50 euros, lo mismo que llevar timbre o luz. Y la sanción sube hasta 200 euros si se circula con los auriculares puestos o hablando por el móvil. Multas estipuladas por la nueva legislación implantada por el gobierno municipal de San Sebastián para los ciclistas. La aplicación de esta medida, a pesar de los seis meses transcurridos desde la campaña de concienciación, ha despertado una fuerte polémica entre algunos ciclistas, que consideran abusivas las sanciones y reclaman una mejora de los bidegorris para garantizar la seguridad. Es habitual ver que ciertos ciclistas circulan por donde no deben y que no respetan las normas específicas de este vehículo, pero ¿no es demasiado pronto para sancionar a quienes usan un medio de transporte urbano tan elogiado como la bici?.

Y la música?

Pues hoy toca el pop juvenil emergente del quinteto británico Tigercats, banda más de mañana que de hoy, de recién surgidos y poco conocidos que son. Aunque tampoco renuevan en exceso la fórmula ya exprimida por Hefner o más recientemente transitada por Wave Pictures: canciones frescas, breves, vitaminadas, brillantes y enérgicas. Las peculiaridades de Tigercats: los preciosos estribillos, las dos voces (chico y chica, ambas bellas, dotadas técnicamente e idóneas para el estilo), las guitarras ochenteras ejecutadas con brío y querencia a los arpegios endemoniadamente recortados pero huyendo como de la peste de los solos (tal y como propugnaba la leyenda escrita en la guitarra del cantante), así como las percusiones (en este directo, limitadas a un cajón) dinámicas, livianas y resultonas; en suma, pop elegante, ameno y nervioso, con la tensión justa y con buen humor pero sin confianzas excesivas, perfecto para coger aire y saltar la alambrada que a cada paso nos plantan estos tiempos tan enervantes.

Vi ayer mismo en directo a Tigercats en el Fnac de Bilbao en un breve y poco concurrido concierto, y me sorprendió que pese a su juventud sonaran tan claro y redondo, y que, aunque parezca simple la sentencia, tocaran y cantaran tan bien.

Sillas que no sujetan a los niños, gastamos menos en ropa, cajas que engañan a sus clientes, la Ota más cara…

Mañana publicaré una entrada sobre “Alegaciones nutricionales en los alimentos, ¿un engaño?”, pero hoy, a modo de aperitivo os acerco algunas noticias, reeelaboradas y un poco resumidas, que considero muy interesantes y que a menudo cuesta encontrar en los medios de comunicación.

Reparación de ordenadores: aceptable, pero con excepciones hirientes. OCU denuncia que algunos talleres de reparación de ordenadores portátiles en España han cobrado a sus técnicos hasta 138 euros por una reparación que consistía simplemente en conectar un cable. La investigación puso a prueba a 25 talleres de Barcelona, Madrid, Sevilla y Valencia, y a pesar de que se registraron varias irregularidades, los resultados fueron aceptables y mejores que los del anterior examen, realizado hace pocos años.

Niños inseguros en sus sillas de retención del automóvil. Una de cada cuatro sillitas de retención infantil para vehículos (27%) suspende en seguridad, protección de los niños y manejo, según un informe en el que ha participado el RACE, que informa de que durante 2010 fallecieron 53 niños como consecuencia de un accidente de tráfico, de los que casi el 70% eran ocupantes de un turismo o una furgoneta; de ellos, “la mitad no llevaba un sistema de retención adaptado a su talla y peso”. De los 33 modelos de sillitas analizados, 16 sistemas resultaron ‘satisfactorios’ y ninguno alcanzó la calificación de ‘muy satisfactorio’. Cinco de ellos se revelaron ‘muy insatisfactorios’, al presentar “importantes deficiencias” de seguridad y dos sillitas de retención se hicieron acreedoras a un ‘insatisfactorio’.

Fraude en anuncios de empleo. Facua advierte del “aumento de fraudes en anuncios de empleo que aprovechan la coyuntura de crisis económica y las cifras de paro para ofertar falsas oportunidades laborales”. Denunci esta asociación que ciertas ofertas de trabajo publicadas en prensa ofrecen puestos de trabajo donde se indican números de teléfonos que remiten a números de tarificación adicional como los ‘807’, de un coste por minuto de 1,20 euros desde red fija y 1,57 euros por minuto desde dispositivos móviles. Facua destaca que el modo en que este número es ofrecido a los usuarios pretende evitar que el usuario se percate de que está llamando a un ‘807’.

Tirar de fondo de armario, medida anti-crisis. Gastamos un 40% menos en ropa que hace cinco años, y un 5% menos que el año anterior. Cada hogar español gastó una media de 1.130 euros en ropa, complementos y artículos textiles para el hogar en 2011, lo que supone un descenso del 5% respecto al año anterior (1.190 euros) y del 40% en los cinco últimos años (1.881 euros en 2006), según informe encargado por la patronal Acotex. Ligada a esta noticia, hemos podido leer otra, que comparte sentido: el gasto de una boda en España disminuye en 2012 por quinto año consecutivo, con una media de 13.190 euros por boda, un 8% menos que en 2011, según un estudio de FUCI para una boda con unos cien comensales.

En Euskadi todo es más caro, también aparcar. Las calles vascas tienen la OTA más cara de todo el país. Una exhaustiva investigación de OCU acaba de demostrar lo que quienes nos desplazamos a menudo en coche ya presumíamos: aparcar en las calles de las capitales vascas cuesta más que casi en cualquier otra ciudad española. Además, Vitoria lidera el ranking de las que han experimentado mayores subidas de tarifas: desde 2006, ha encarecido su sistema de aparcamiento regulado en superficie un 209%, un disparatado récord, cuando la siguiente ciudad que más las subió fueValencia, con un 47%. En Bilbao subieron un 15% y en Donosti, un 20%.

Ciudadanos engañados, en plena crisis, por entidades financieras de las que eran clientes. Adicae ha denunciado que las cajas de ahorros han utilizado a sus clientes para “tapar agujeros” mediante la colocación de acciones y participaciones preferentes. La asociación de consumidores especializada en temas financieros aseguró que Bankia, Caixabank y Banca Cívica “han encerrado los ahorros de toda la vida de miles de familias con el único objetivo de reforzar su capital”. El presidente de Adicae, Manuel Pardos, calificó de “engaño masivo” la colocación de acciones de los grupos de cajas fusionadas para convertirse en bancos, porque se centró en clientes y depositantes especializados, desconocedores de este tipo de mercados y a los que se convenció recurriendo a “información tendenciosa y engañosa y con políticas comerciales muy agresivas”. Estimó que unos dos millones de familias tienen su dinero atrapado en las acciones de estos tres grupos, que han perdido buena parte de su valor bursátil desde que empezaron a cotizar.

¿Y la canción?

“Boy With A Coin”, un temazo encuadrable en uno de mis palos predilectos, el folk-pop; en este caso, se trata del norteamericano Iron and Wine en su disco The Shepherd’s Dog, publicado en 2007. La estructura e identidad estilística de la canción es folkie, y el sonido muy lo-fi (en plan casi doméstico, vamos), pero los arreglos y la instrumentación del disco que la contiene ya superan esos vallados y nos trasladan a una experimentación que bebe del rock, el pop, la psicodelia, lo étnico, en fin, una rareza y una gozada.

Y para que comprobéis cuánto de folkie y de extraordinario artista es el amigo Sam Bean, que así se llama en la vida corriente, os dejo con este video en directo, de canciones pertenecientes su último y fantástico disco, Kiss Each Other Clean, del año pasado. Es un tubito largo, pero carece de un solo segundo de desperdicio. Tómate tu tiempo y sabrás lo que es bueno.

Cuidado: Phishing y timo en Internet en la oficina

A una compañera (llamémosle Ainara) de la tele le robaron este pasado jueves casi 6.000 euros, que desaparecieron de su cuenta corriente en el banco en que ingresa su nómina cada mes y en la que tiene su hipoteca. Los delincuentes hackearon la web del banco justo cuando Ainara comprobaba el estado de su cuenta corriente. En el centro de la home de la web del banco había un llamativo banner en el que se indicaba a los clientes que con el fin de “mejorar la seguridad de sus operaciones” facilitaran su número de móvil. Esto, por infrecuente, extrañó a Ainara pero como le era imposible continuar operando si no facilitaba su número de móvil introdujo en la casilla correspondiente su número de móvil. Al de pocos segundos, recibe un sms en su móvil que le pide que introduzca un número en el banner de la web del banco, que aún no había abandonado pues todo esto ocurre en menos de un minuto. Una vez cumple el requisito, sigue nuestra Ainara con sus operaciones en la web identificándose, como lo hace siempre, con su nº de DNI y su clave secreta. Los delincuentes (supimos después), ya en su poder los números de acceso de Ainara, ordenan haciéndose pasar por ella, dos transferencias desde su cuenta corriente a dos cuentas de otras tantas entidades financieras por importe de más 2.900 euros cada una (al parecer, cuando las transferencias son superiores a 3.000 euros, salta la alarma en los sistemas de seguridad web de los bancos). Fueron suficientes cinco minutos para que todo el proceso se ejecutara. La primera transferencia se hizo a las 16:37 horas y la otra a las 16:40 horas. De la conversación que mantuve con Ainara obtuve una información valiosa: ella no hizo transferencia alguna ese día (en realidad, usa Internet solo para consultas y casi nunca para hacer operaciones, al igual que quien suscribe) y no facilitó, ni se lo pidieron, su número de seguridad para ordenar transferencias, un filtro más de seguridad para evitar estos robos. A pesar de ello, como es obvio, sí lograron ordenar esas transferencias. ¿Cómo lo hicieron, cómo es que sabían esta segunda clave secreta? Obviamente, habían logrado ese dato de la web del banco mediante alguna manipulación previa.

No creo que sea casualidad que Ainara hubiera efectuado la semana anterior una transferencia desde la web de este mismo banco a una amiga para pagar un viaje que proyectan hacer juntas este verano.

¿Nos vamos haciendo cargo de cómo pudo ser el ataque a la web del banco, y de su temible vulnerabilidad? Sigamos con el relato.

Poco después, en torno a las diez de la noche de ese mismo 17 de mayo, la entidad bancaria se pone en contacto telefónico con Ainara para comunicarle “dos movimientos sospechosos de fraude” en su cuenta corriente. Ella, tan sorprendida como asustada, les confirma que nada sabe de esas transferencias. Y, naturalmente, exige que el banco adopte las medidas oportunas para que el menor plazo de tiempo se le reintegre el dinero desaparecido de su cuenta. Todo ello, según me cuenta la propia Ainara, no sin inquietud y un poco de vergüenza (cuando te engañan así, es inevitable sentirse un poco zoquete), pero en la confianza de que al tratarse de una violación de la web del banco por unos delincuentes, la entidad que gestiona su nómina, su hipoteca y su cuenta corriente se hará cargo del problema y lo resolverá sin dilación.

¿Y qué ocurrió a partir de aquí?
Anotamos en el habe del banco:

1) la rapidez (tardaron solo cinco horas) con que que el servicio antifraude del banco detectó la comisión del delito financiero y la comunicó al cliente

2) el propio técnico del banco que le llamó le tranquilizó asegurándole que iban a “parar” las transferencias y que todo se iba a resolver al día siguiente, viernes, cuando acudiera a su oficina habitual, ubicada en Galdakao (Bizkaia)

¿Y en el debe, en lo que podrían haber hecho mejor, qué ponemos? Veamos:

1) La vulnerabilidad de la web del banco, uno de los mayores del país y del mundo, por cierto. La facilidad con que hackearon durante unos minutos su página web; y que, además, pudieran hacerse con la segunda clave secreta de la cliente, que había utilizado esa clave ¡una semana antes! para ordenar una trasnferencia

2) Que, al día siguiente, la directora de la sucursal del banco a la que Ainara acude a hacer sus gestiones presenciales, mostró una actitud bien distinta: le comunica que se ha puesto en contacto con el departamento de Fraudes de su banco y que es Ainara quien debe tomar la iniciativa; en concreto, cursar una denuncia en la Ertzaintza, cosa que hace esa misma mañana, la del pasado viernes, no sin emplear dos horas en el cometido. Cuando minutos después, envía por email la denuncia a la directora de la sucursal, esta le dice que no puede garantizar nada y que las diligencias siguen su curso. Planchazo. Además se sumirle en el temor y la desesperanza, esta actitud le sorprende, pues le han robado casi 6.000 euros de su cuenta corriente en un banco cuya web han violado los delincuentes, y parece que la culpa se la echan a ella. Unos delincuentes cuya estrategia se basa en hacer creer al cliente que la página web del banco que han vulnerado es la web original, y que la información que le piden es solicitada por el propio banco, y no por unos cacos. Parece obvio que la seguridad de la web que el banco ofrece a los usuarios para que estos hagan sus gestiones es responsabilidad exclusiva del propio banco, y no de sus clientes. ¿o no es así?

¿Y cómo concluye la historia?

Aún no lo sabemos, pero pinta bien. Quiero pensar que en parte se debe a una larga y documentada reclamación que enviamos al servicio de atención al cliente del banco el mismo viernes exigiendo que se hiciera cargo del problema. Más que nada, para que se dieran cuenta de que la cliente no se chupa el dedo ni está rumiendo su desconsuelo, paralizada por el miedo y poseída por la pegajosa vergüenza de no haber reparado en el engaño. Hoy, lunes, acaba de recibir llamada de la directora de la sucursal que, desprovista de empatía o amabilidad alguna, le asegura que recuperará su dinero en uno o dos días; no sin eximirse ella de la responsabilidad, ya que, según manifiesta, el problema nada tiene que ver con su trabajo ni con su sucursal; da a entender que es un asunto “de los de Internet del banco” y de la propia Ainara, que ha caído en la trampa urdida por los ladrones. Estos, los de seguridad de la web, acaban de enviar un mail a Ainara (“…verificamos que con fecha 17 de mayo tiene aperturado un procedimiento de fraude…”), en el que reconocen que las “dos transferencias fraudulentas se realizaron a través de la página web de nuestro banco”. Algo es algo.

Los 6.000 euros que volaron de la cuenta corriente de Ainara volverán a su sitio, estoy seguro, pero ello no va impedir que nos quede a ambos un regusto amargo tras valorar lo ocurrido desde el jueves. El comportamiento del banco en lo que a atención al cliente y protección de sus intereses y derechos respecta, ha sido insatisfactorio. El banco debería haber asumido desde un principio que el origen del problema estuvo en la inseguridad de su web y, partiendo de ahí, tranquilizar a su cliente y garantizarle desde el minuto uno que iba a recuperar su dinero. Y no tenerle cuatro días con la duda de si podía perderlo.

Este de Ainara es solo uno de los cientos de casos de estafas en la web registradas en los archivos policiales. Y no nos equivoqueños: se trata de una treintañera inteligente y despierta, lo que nos habla de que todos (y no sólo los mayores, los niños, los poco iniciados en la Red o el personal extremadamente ingenuo, que de todo hay) tenemos que permanecer alerta; cualquiera de nosotros puede ser víctima de un timo en Internet.

Y como nunca está de más, permitidme que os proponga diez medidas de prevención para minimizar la posibilidad de que nos roben en la Red mediante el phising o robo de datos; seguro que las conocéis, pero no nos vendrá mal repasarlas.

1) Nuestras contraseñas y claves secretas para operar en la web de bancos y cajas son un tesoro, deben ser aleatorias y no obvias (nombres de familiares, fechas señaladas…) ni lógicas; nadie ha de conocerlas y no debemos dejarlas al alcance de nadie (¡si hay quien las lleva en la cartera, y quien las tiene en la oficina a la vista de todo el mundo!)

2) Si la web de nuestro banco o caja nos pide algo que nunca ha solicitado, sospechemos. Los ladrones se aprovechan de nuestros descuidos, y su objetivo es hacerse con nuestras claves de acceso para operar como si fuéramos nosotros.

3) Y qué decir de los emails que parecen proceder de nuestro banco o caja. Nunca nos va a enviar mensajes para solicitarnos nuestras contraseñas o claves. Es así de rotundo: quien lo hace es siempre un ladrón cibernético, que envía millones de emails; le basta con que uno de cada diez mil usuarios pique y le proporcione sus datos. El año pasado, clientes de una gran entidad bancaria española recibieron un mensaje que les comunicaba que su tarjeta había quedado bloqueada o que su cuenta va a ser cancelada, indicando que se pinchara en un link que dirigía a una página web en la que les solicitaban las claves de acceso o datos de la tarjeta de crédito.

4) El protocolo de acceso a nuestras cuentas es siempre el mismo y no es por casualidad: esta rutina es una medida de seguridad. Recelemos de cualquier mensaje que sugiera una modificación en este acceso. La web del banco (por mucho que comprobemos que seguimos en ella, por ejemplo mirando la url) puede haber sido hackeada, y de ser así, dejaría de ser segura.

5) Las operaciones bancarias por Internet, y sirve también para las compras y para ver el correo, hagámoslas desde nuestro ordenador personal o smartphone, que habremos blindado convenientemente contra estos ataques; evitemos ordenadores públicos, de cafeterías y del trabajo, mucho más vulnerables.

6) Atentos a los redireccionamientos, que pueden llevar a webs falsas idénticas a las originales. Para acceder al correo, a las web de los bancos y a esas páginas donde compramos productos o servicios usemos siempre nuestra carpeta de “Favoritos”. Es una medida de seguridad sencilla; no es infalible (a Ainara no le hubiera servido, por ejemplo), pero no cuesta nada adquirir ese hábito.

7) Usemos filtros de seguridad específicos para evitar que los phisher puedan usar programas que se instalan en nuestros ordenadores para espiar y posteriormente registrar los datos y claves que manejamos en nuestras operaciones bancarias o de compra.

8) Otro plus de seguridad es usar, si lo tenemos, el DNI electrónico para acceder a la web de nuestro banco o caja.

9) Mantengamos siempre actualizados el sistema operativo de nuestro ordenador, el navegador y los programas antivirus: Y contemos con un cortafuegos que logre aislar nuestro PC de ataques.

10) Hacer operaciones bancarias, y lo mismo puede predicarse de las compras mediante Internet, es seguro. Te pueden robar en la Red, pero no más que en la calle. Por entendernos: a nadie se le ocurre salir de un cajero contando con deleite y ostentación un montón de billetes de 200 euros. En la Red también hay normas de prevención y seguridad; no son tan intuitivas como las del mundo físico ni estamos tan familiarizadas con ellas, pero si las conocemos y aplicamos con cierto rigor podemos operar en Internet con unos parámetros de seguridad más que razonables. Y, de ese modo, no renunciar a la comodidad y a todas las facilidades que la Red nos aporta.

¿ Y la música?

Os traigo hoy a Michael Kiwanuka, cantautor y guitarrista británico de origen ugandés que le da al soul con ricas influencias del blues y el folk, cuyo álbum de debut, ‘Home Again’, se publicó a finales de marzo. Como efecto de renombrados premios recogidos por este disco (el de la BBC, entre ellos), Kiwanuka es ya bastante conocido entre nosotros. No deja de sonar convencional su música, pero el disco, en parte por muy bien arreglado y producido, se hace de escucha fácil y contiene varios temas de factura impecable, como este Tell me a tale, de tempo ágil y ritmo animado: Lo escuchamos, y vemos, interpretado en un brillante directo de Michael Kiwanuka con la nutrida banda que le acompaña sobre los escenarios.

¿Más impuestos a la comida basura?

(perplejos y decepcionados por el papelón protagonizado estas últimas semanas por Banco de España, Gobierno actual, oposición cuando fue gobierno y, por supuesto, los responsables directos de la entidad, seguimos asistiendo al culebrón Bankia. Y nos preguntamos cómo se ha dejado agravar la enfermedad -me temo que no solo ha sido la contaminación del ladrillo- hasta el punto de llegar a la tesitura de operación a vida o muerte que supone la intervención por el Estado; y cómo puede justificarse que se haya hecho tan tarde, con ese coste tan desmesurado para el erario público, con esa imagen tan lamentable trasmitida a los mercados y al mundo en general en este dramático momento de la economía española y con tantos ciudadanos inocentes perjudicados; y es que no puedo dejar de pensar en los miles de accionistas que acudieron confiados a la salida a Bolsa de la nueva empresa hace aún pocos meses. ¿Se exigirán responsabilidades a los dirigentes -económicos y políticos- que han consentido la quiebra de una entidad que integraba, entre otras, a dos cajas de ahorros cruciales en el sistema financiero patrio como Caja Madrid y Bancaja? Todos echan balones fuera, el fracaso no tiene padres. Y mira que sería edificante que cada uno se hiciera cargo de su parte de responsabilidad en el desastre: aportaría un mínimo de esa confianza que está en niveles subterráneos desde hace demasiado tiempo. Y sin confianza no hay economía que crezca, ni tasa de desempleo que se reduzca).

(Euskadi, se ha comunicado hoy, entra oficialmente en recesión, ya que su economía ha decrecido –respecto del mismo periodo del año anterior- dos trimestres consecutivos. Es la segunda desde que se inició esta crisis que marcará los inicios del actual siglo: la primera recesión se fecha en el ya lejano 2007, lo que nos da una idea de lo mal que marchan los números, también para los vascos, estos últimos meses)

(he aquí, ¡albricias! -como se decía antes en los comics- una noticia positiva-: dos constructores han sido condenados por un Juzgado de lo Mercantil de Bilbao a indemnizar con 2,98 millones de euros a los propietarios de un edificio de viviendas de Barakaldo -un rascacielos de 22 plantas levantado hace siete años- por las graves deficiencias de que adolecen sus pisos. Los constructores denunciados por los vecinos propietarios deberán responder con su propio patrimonio, toda vez que la sociedad que construyó las viviendas está en concurso de acreedores y que el juez ha considerado que los constructores son responsables directos de la insolvencia de la empresa. Los vecinos han necesitado 5 años y acudir a varios juzgados para resolver la batalla legal, pero no han conseguido una indemnización suficiente para solucionar los problemas de sus pisos, que un perito tasó en 4,68 millones de euros).

Estamos programados para que nos guste comer, y de hecho es una de las pocas cosas que resulta agradable a todo el mundo, a pesar de lo redundante de la operación. Como seres inteligentes que somos, las acciones que repetimos cada día tendemos a mejorarlas e historiarlas un poco; nos lo pide el cuerpo. No otra cosa que este espíritu de hacer cada vez mejor lo que debemos hacer a menudo es el origen del desarrollo y el progreso económico y social, diría yo. De esta imperiosa necesidad de nutrirnos hemos hecho virtud y pacientemente, generación tras generación y siglo tras siglo, hemos ido convirtiendo este acto tan cotidiano y necesario en fuente no solo de satisfacción inmediata, sino también de entretenimiento y socialización definitoria de las costumbres, la economía y la cultura de cada etnia y zona del planeta. Algo tremendo. Si hemos llegado a calificar de arte al proceso de hacer comestibles, hermosos y digeribles los alimentos que ingerimos, reparen en hasta qué punto hemos sofisticado una acción tan prosaica como llenar la panza y proveernos de energía para seguir levantándonos cada mañana con ganas de hacer cosas.

Al igual que resulta placentero el trámite que procura la reproducción humana, el hecho de que comer sea una satisfacción (la única de ciertos días oscuros, sí) es un medio de garantizar la pervivencia de la especie. Ahora bien, ¿por qué, a pesar de tantos años de trabajo denonado con los productos, con sus preparaciones y con los platos, a pesar de haber convertido el quehacer culinario en carrera casi universitaria, lo que más nos gusta, por sabroso y apetecible, es casi siempre lo más calórico, salado, azucarado y rico en grasa; o sea, lo que más perjudica, a la larga, nuestra salud? ¿Para esto tanta evolución tecnológica? No niego que también se disfruta lo suyo dando cuenta de una imaginativa ensalada condimentada con originalidad y delicadeza, y un buen pescado fresco asado con esmero a la brasa. Pero este saludable menú, además de exigir entrenamiento gustativo y suponer un presupuesto poco coherente con los tiempos de crisis que padecemos, difícilmente nos deparará la satisfacción esencial de un chuletón con pimientos, una paella bien surtida de marisco y pollo, unas alubias con sus obscenos sacramentos o un plato de pasta con abundante nata y bacon. O, ya abandonando cualquier atisbo de mesura, pocas cosas resultan más tentadoras, cuando el hambre hace resonar el estómago, que una hamburguesa doble con queso y bacon, cebolla frita, mostaza y ketchup, acompañado todo de una gran caja de patatas fritas, un refresco dulzón o una cerveza y una copa de helado tamaño extra.

Sirva este prolijo preámbulo para situar el tema de esta semana, la comida rápida, o comida basura, que tantos aficionados lleva décadas cautivando, muy especialmente entre niños y jóvenes. Sabrosa al paladar y barata para el bolsillo. Dos cualidades que a nadie disgustan. Además, todo en los restaurantes fast-food es sencillo y rápido, por no requerir protocolo alguno no se necesita ni destreza con los cubiertos. Todo fácil y sin problemas.Y con dos vectores de refuerzo: las multimillonarias inversiones en campañas publicitarias que asocian esta comida a la juventud, la felicidad, la armonía familiar, la calidad nutricional, el sabor…; y por otro lado, la investigación de la industria alimentaria, dirigida a encontrar (o crear) las materias primas más sabrosas; y los aditivos, ingredientes y mezclas que más las realcen en sabor, aroma, textura y color; y las presentaciones más llamativas del producto, que hagan a estas comidas irresistibles; y vaya que lo logran: se discute, incluso, si son adictivas.

Científica y socialmente hay consenso. La obesidad y las enfermedades cardiovasculares (más en concreto, su mayor prevalencia) están directamente asociadas a las dietas demasiado calóricas, grasientas, saladas y azucaradas. Exactamente, y uno a uno, los atributos que definen la comida basura.

Tenemos encima de la mesa de debate social una interesante iniciativa, ya aplicada en algunos países y propuesta por cierto partido republicano catalán: gravar con impuestos especiales la comida basura, al modo en que se hace con el tabaco o las bebidas alcohólicas, y destinar ese dinero a la educación nutricional de la población y a fomentar el consumo de alimentos saludables. Tras reflexionar sobre la conveniencia de este impuesto específico para la comida basura durante unos días, se me ocurre esto:

Argumentos a favor de subir los impuestos a la comida basura:

Es una batalla más en la guerra -estratégica y de gran relevancia sanitaria-, que libran médicos, autoridades sanitarias y consumidores contra la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, vinculados tanto al consumo frecuente de comida rápida y procesada como al abandono de la dieta equilibrada, que tiene una adecuada aportación de vitamina, minerales y fibra, de lo que carece la comida rápida.

– Es un modo de conseguir que las multinacionales de comida rápida paguen y se hagan responsables de las repercusiones que sus productos y campañas publicitarias logran: el empeoramiento de los hábitos alimentarios, y por ende, de la salud de la población.

– Si la comida basura sube de precio, es más que probable que se reduzca su consumo. El encarecimiento del tabaco se ha demostrado una eficaz medida para que se fume menos.

– Si la comida basura aumenta los gastos sanitarios al favorecer la obesidad y las enfermedades a ella asociadas, es justo y razonable que aporte al sistema parte de esos gastos extra que genera

– El dinero que suponen esos impuestos especiales se puede destinar a campañas de educación nutricional, y a subvencionar alimentos saludables. Una compensación justa, vamos.

Los poderes públicos defienden y se comprometen con la salud de la gente, por lo que fomentan la dieta saludable, y penalizan la dieta -y el consumo de productos- que conduce a la enfermedad.

– Es un modo de alertar a la población de que el consumo frecuente de comida basura conduce a la obesidad y a las enfermedades cardiovasculares

– Subir los impuestos a la comida rápida e informar más sobre su contenido en calorías ayudar a limitar su consumo; es la conclusión de un estudio reciente de la Universidad de Maastricht.

– Médicos británicos de todas las especialidades han criticado duramente hace pocas semanas que su Gobierno “deja la responsabilidad en la industria para que voluntariamente rebaje las calorías, el tamaño de las porciones y asesore a los consumidores sobre la manera de comer saludablemente”. Y piden que no se permita que marcas como McDonalds y Coca-Cola patrocinen acontecimientos deportivos como los Juegos Olímpicos ni que famosos publiciten comida insana para niños.

Argumentos en contra de subir los impuestos a la comida basura:

No será eficaz, no logrará que se reduzca el consumo de comida basura ni que se reeduque a la población en materia de nutrición y dietética. No es tan sencillo cambiar los comportamientos de la gente, que por algo decide lo que decide en cada acto de consumo.

Subirá el precio de una comida popular y económica, y en tiempo de crisis, con muchas familias sin apenas recursos ni siquiera para la alimentación, eso es un error y una injusticia. Lo insano es el consumo excesivo, pagarían todos por la desmesura de unos pocos. Además, los de fast food son los restaurantes más baratos. ¿A dónde iremos, si se encarecen significativamente los menús de estos locales, cuando no tenemos dinero y necesitamos o nos apetece comer fuera de casa?

– Puede propiciar que la industria reduzca la calidad de sus materias primas y/o de otros elementos de la cadena de producción (servicio, seguridad alimentaria, condiciones de trabajo de los empleados, responsabilidad social)

– Es un exceso intervencionista del Estado, y una manera disimulada de subir los impuestos. Total, para que nada cambie…

– Es injusto con la industria alimentaria de comida rápida y procesada, que paga sus impuestos y, además, está sujeta a limitaciones específicas en materia de promoción, información, composición de los platos, etc.

Los ciudadanos son suficientemente maduros como para tomar las decisiones que más les convienen. Más aún, en un tema como el de la alimentación, en el que la información es abundante y está disponible (ese Internet) para quien desee hacerse con ella.

– Es desviar la atención y un ejercicio de hipocresía, ya que la responsabilidad de que niños y jóvenes se alimenten correctamente es de padres y educadores, del sector médico y sanitario, de los poderes públicos y en última instancia, del conjunto de la sociedad; y no de las multinacionales de la comida rápida y de la publicidad que estas hacen.

– La industria alimentaria tiene que cumplir la ley y ofrecer estándares satisfactorios y conforme a norma de calidad de producto y servicio, y de seguridad alimentaria. Y con eso debe ser suficiente; el resto es cosa del mercado libre y de la soberana decisión del consumidor.

Pues apuntados quedan los pros y contras de esta posible medida. Seguro que queda alguno por apuntar, ¿quién se anima?

Vamos ya con la música.

El Primavera Sound es un festival incomparable en calidad y cantidad a cualquier otro evento de música popular (pop, folk, rock, electrónica…, se entiende) que se celebre en España. A finales de mayo, dentro un par de semanas, congregará en Barcelona a miles de aficionados a la mejor música del momento, con indisimulada querencia a los sonidos (norte) americanos y a lo que se conoce como música independiente; traduzco: la ajena al paripé de los grandes sellos discográficos, el gran mercado, las canciones predigeridas y las emisoras de radiofórmula. Este 2012 será el primero que el Primavera no me contará entre sus asistentes, y eso que lleva ya una docena de ediciones. En cada una, de los en torno a 130 programados, hay una treintena de conciertos ineludibles para quienes perdemos buena parte de nuestro tiempo de ocio siguiendo la actualidad musical. Y de ese ramillete de shows seleccionados con deleite durante las semanas previas al acontecimiento, siempre hay un concierto particularmente ansiado, ese que no piensas perderte por nada del mundo. Esta vez, hubiera sido la actuación de Jeff Mangum, alma mater de Neutral Milk Hotel, la efímera banda de indie-rock de Lousiana (EEUU) a la que nadie ha visto por aquí en directo y que creó en 1998 un disco de culto que llevamos años escuchando y que fue el segundo y último de su carrera. Se titula “In the Aeroplane Over the Sea” y esta es la canción que da título al disco.

La crisis entroniza lo funcional, pero ¿demonizará el glamour?

Ya es martes, y tras un lunes que se recordará por la expropiación forzosa de YPF -hasta ayer propiedad de Repsol- ejecutada por el gobierno argentino, ni siquiera acompaña el tiempo. Supongo que bastantes de nosotros hemos dedicado el despacible finde, hogareño casi por fuerza, a nutrirnos de periódicos y revistas hasta casi llegar a la sobredosis. Es entretenimiento barato, deprime un poco pero no engorda; y se amortiza esa calefacción de la que apenas disfrutamos, todo el día fuera de casa. Así que, además de atemorizados (el 90% de la población se reconoce, en encuesta de Metroscopia, “angustiada” por la situación de la economía), hayamos acabado la semana no solo malhumorados sino también resfriados. A la tormenta de números rojos que arrecia desde hace meses se le ha añadido un temporal de lluvia (implorado por agricultores y ganaderos: me alegro por ellos), viento y frío. En mi pobre e insolidaria interpretación urbanita, nubes grises a tutiplén, a juego con el estado de ánimo. Purito mimetismo, en definitiva. No nos extrañemos de que los datos confirmen lo que la intuición y experiencia ya adelantaban: el consumo fetén, el de lo más in, el de lo efímero, lo accesorio y superficial, se está quedando anticuado, hasta el punto de antojársenos anacrónico. Vuelve a apreciarse sobremanera lo práctico, lo sencillo, lo discreto, lo funcional y duradero. Y si no, al tiempo. Nunca había percibido tan fuera de sitio los bellos reportajes de moda y estilo de revistas y televisiones. A pesar de que, en época de tribulación como esta, necesitamos alicientes lúdicos y evasión, la -muy tenazmente propulsada por la publicidad- corriente de lo glamouroso, lo distinguido y seductor va cediendo el paso a otra poderosa e insospechada fuerza, esta de origen reactivo y natural, sin promoción alguna. Sí, sí,  hablo del consumo racional, del aprovisionamiento reflexionado, bien calculado y apañadito, muy ajustado al ambiente que impera. “Antes muerta que sencilla”, ¿recuerdan? No hace aún tantos años.. qué nostalgia…

Pautas defensivas, quizá aún no muy mayoritarias pero que lo serán en breve, es mi apuesta. Y no me refiero a iniciativas reprobables como la de darse a la fuga en la gasolinera sin pasar por caja una vez llenado el depósito del coche, sino a decisiones cotidianas y perfectamente encajables en la legalidad e incluso en la moral judeocristiana. Hablo del crecimiento en términos de récord de las marcas blancas (representan ya el 42% de la cesta de la compra cuando hace 10 años no llegaban al 20%), al estirar la vida del automóvil, la lavadora y el abrigo hasta longevidades desconocidas en las dos últimas décadas. El cambio ha afectado también a costumbres vinculadas al ocio, como el consumo de vino, cerveza y licores (aumenta el trasiego hogareño, cae en picado el de hostelería) o viajes áereos: casi todos son ya low cost, y una parte del tráfico aéreo se ha desviado ya a los trenes de alta velocidad.

Ayer por la mañana, en un estupendo espacio de Radio Euskadi un especialista en economía que buscaba explicaciones -psicosociológicas, me temo- a esta crisis, contaba que, en su viaje hasta Manchester con motivo del inolvidable partido entre el United y el Athletic, había comprobado que el aeropuerto de la segunda ciudad de una economía boyante de toda la vida como la inglesa (y no como la nuestra, flor de pocos días) era un viejo y simple “hangar” comparado con nuestra flamante Paloma de Loiu, cuya modernidad y elegancia, ¡qué menos se merece Bilbao! -daba a entender- nos colmó en su momento de orgullo identitario y satisfacción de nuevos ricos.

Nos lo creímos, nos pudo la fase alcista de la ciclotimia y no conformes con gastar lo que no teníamos nos fundimos también lo que, se está viendo, no era del todo seguro que pudiéramos devolver. La corriente optimista, la propensión a las burbujas puede con todo, somos así, quizá lo llevamos en los genes. En otras latitudes, lo llevan más crudo que en Euskadi, pero me temo que para todos es aplicable la cruda sentencia de Eduardo Mendoza que acabo de leer en un diario madrileño: “no debemos olvidar nunca que este es un país pobre y cutre”. Duele, sí, y parece desfasado, por no decir cenizo, pero revisemos la actualidad de estos últimos meses y reflexionemos. Otro gallo nos cantaría si hubiéramos sido menos manirrotos. Si los demás desconfían de ti (miremos lo que dicen de España los demás que importan, los mercados financieros: sigue bajando la Bolsa, ya hundida en simas de profundidad histórica; e insiste en subir la prima de riesgo, que roza ya las nubes y anuncia un futuro muy adverso del clima económico), quizá no todo se debe a que el dinero sea por antonomasia -que lo es- tímido, segurola y receloso; probablemente, una parte de la culpa es tuya. Quizá sea porque estás encañonado más allá de lo razonable y no das muestras de poder salir del agujero por tus propios medios. Excede de las intenciones de este blog (ganas no faltan, de todos modos) denunciar la perversidad de esta dictadura de los mercados o cuestionar la eficacia de los recortes implantados por este Gobierno o la tardanza en reaccionar frente a la crisis del anterior ejecutivo; no así, aportar alguna idea sobre nuestro comportamiento como consumidores. Y, de momento, pienso, nos pueden  el miedo y la prudencia. Que lamentablemente cursan con un temible efecto colateral: lastran y frenan sin remisión la actividad económica y la necesaria recuperación.Y todo esto, sin hablar del escenario realmente más duro, el de quienes sufren el paro prolongado y la incapacidad de acceder a un consumo básico, una lacerante realidad para decenas de miles de vascos y millones de españoles que quienes aún no la sufrimos –nadie está a salvo, no nos felicitemos en demasía- debemos tener en cuenta cada vez que nos quejamos de lo mal que lo vemos todo. Y, aunque soy persona más proclive a la duda y la reflexión que dotada de numerosas e infalibles certezas, hay un par de cosas que tengo bien claras. Una de ellas es que lo que más define un auténtico estado de bienestar es la suficiente protección de quienes carecen de lo mínimo para subsistir y poder soñar en un futuro mejor, particularmente cuando han quedado fuera del sistema por razones ajenas a su voluntad y a su esfuerzo.

Saltando a la música, traigo hoy una canción del primer disco en solitario de Simon Felice, miembro de The Felice Brothers, banda de folk-rock imaginativo originaria del New York montañoso y granjero, que también existe: es el Estado de N.York, y no la ciudad del mismo nombre.
You & I Belong,  de tono más animado y optimista que la mayoría de sus canciones, es un tema gospel country que puede gustaros. Quizá recordéis a Simon Felice de una gira que hizo uno o dos años atrás con su segunda banda, The Duke and the King, y recaló en Bilbao, dejando (si bien el excesivo toque soul de algunas canciones no me convenció) un grato recuerdo.

Peligros inminentes, soluciones a medio plazo

Menudo Martes de Pascua llevamos. Seguimos, y cada hora que pasa más, sumidos en una situación límite: la Administración central adopta duras medidas de ajuste/recorte del gasto público diseñadas para el medio y largo plazo (lo último: 10.000 millones de euros de ahorro suplementario en materias tan sensibles como sanidad y educación, recorte anunciado ayer por el Gobierno) pero quien debe interpretarlas –positivamente, se quisiera-, los mercados financieros que prestan dinero al Estado, actúan pensando en el ahora mismo, no se creen que las medidas se vayan a aplicar en toda su extensión y, por supuesto, carecen de ética o preocupación social alguna, sólo buscan un beneficio, a poder ser rápido y sin excesivo riesgo. Y es que somos un chollo como país: a las cinco de la tarde, la prima de riesgo está ya por encima de 430 puntos, y el IBEX baja más del 2%, una auténtica ruina para nosotros, una mina para los inversores. Apenas nos sostenemos en pie sobre un terreno imprevisible y abonado para especuladores sin escrúpulos; vivimos meses, mejor dicho, años nefastos para el común de los ciudadanos. ¡No hay tiempo, el cambio ha de ser inmediato¡, pero hete aquí que el país necesita tiempo para recuperarse un poco de enfermedad tan grave y poder generar confianza para que, una vez reducido el déficit público al menos hasta niveles viables, pueda crecer un poco la economía y recuperar la capacidad de crear riqueza y empleo. Pero es que la banca dice que no es que no quiera dar crédito, sino que escasea la petición de préstamo solvente, el que aporta suficientes garantías de devolución. Ya, esto me suena. A lo que íbamos: el miedo a ser intervenidos como antes lo fueron Grecia o Irlanda atenaza a los dirigentes políticos y pone a temblar a cualquier persona que siga siquiera superficialmente la actualidad. ¿Qué hacer? Quién lo sabe; se me ocurre alguna sugerencia a los líderes políticos del país, pero esto es solo un blog de consumo y vida cotidiana, o sea que zapatero a tus zapatos.

En época de crisis, los consejos para ahorrar o eludir gastos evitables siempre son bienvenidos. Os sugiero que leáis, aquí un informe de Antonio Delgado para Eroski Consumer sobre aplicaciones para realizar llamadas gratuitas entre teléfonos móviles (no solo Viber, hay otras).

Volviendo al planteamiento del anterior post, os traslado algunas noticias interesantes, con breves comentarios míos.

El pueblo tarraconense de Rasquera decide hoy si cede a una asociación cannábica tierras municipales para cultivar marihuana, a cambio de 1,3 millones de euros en dos años.Es un dinero muy atractivo para unas arcas públicas, las de este pueblo, a buen seguro exhaustas y necesitadas de suministro urgente, pero cabe preguntarse si un ayuntamiento puede destinar terrenos públicos a este uso tan inhabitual y controvertido. Hay productos y hábitos que no conviene trivializar, menos aún desde instancias públicas, esa es mi reflexión.

El periodista Frank Bruni, hasta hace pocos meses cronista culinario de The New York Times, abandona su trabajo tras desvelar que padece gota, resultado de cinco años de gozoso trabajo describiendo la comida y el servicio de los mejores restaurantes del país. La buena noticia es que tras modificar su dieta diaria cambiando carnes y mariscos suculentos, sabrosas salsas y los más afamados vinos por cereales integrales, verduras y saludables vasos de agua, el periodista ha comprobado que los fuertes dolores causados por la gota remitían más pronto que rápido. Dice ahora estar convencido de que sustituir unos por otros productos no siempre tiene que ser desagradable. Seguro que echa de menos los banquetes, pero pocas cosas hay más gratificantes que mejorar súbitamente nuestro estado de salud. La salud es lo primero, sin duda, y podemos disfrutar comiendo sin dañarla demasiado, seguro que sí.

El aeropuerto de Loiu-Bilbao ha transportado un 12% menos de viajeros el día clave de esta Semana Santa (ayer, lunes de Pascua) que la del año anterior. Veo dos causas: la crisis, que crece y confirma que ha venido para quedarse, y los éxitos europeos del Athletic que obligaron a muchos aficionados a destinar el gasto de vacaciones a los traslados a Manchester y a la ciudad minera alemana del Shalke 04. Si gastas de más aquí, tienes que quitarlo de allí; está claro.

El Tribunal Supremo, basándose en informes periciales que analizaron en laboratorio el producto, condena a la empresa que produce el Ceregumil (concebido en 1907 por un farmacéutico) y ordena que se prohíba su venta como complemento dietético, ya que carece de propiedades terapeúticas ni produce beneficios a ningún colectivo concreto de personas. Lo he dicho muchas veces: productos milagro, stop, así de rotundo. No es desconfianza; es sensatez, y el resultado de la experiencia de muchso años, creedme.

A la banca española le sobran 41.400 empleados, un 16% del total y una de cada tres oficinas, lo dice un estudio del Instituto de Estudios Bursátiles. No nos coge de nuevas que nuestro país era el de mayor número de oficinas por habitante del mundo (en enero había unas 41.000 oficinas bancarias); lo que ignorábamos era que el exceso llegara a este nivel, más aún sabiendo que -por efecto de la crisis y también debido al auge de la banca online- la banca llevaba años reduciendo su sobredimensionada red de oficinas. La duda que me surge, aunque me dura poco, es con qué dinero van a hacer esta reconversión. Porque no creo que, con la casi nula demanda inmobiliaria de nuestras ciudades, se pongan a malvender esos miles de oficinas que les sobran. Si no lo hacen con los pisos embargados… De momento, como era de esperar, parte de la factura de la crisis financiera, de sus errores empresariales la vamos pagando, qué remedio nos queda, los usuarios. Al dato: la banca ha subido en el último año una barbaridad las comisiones por uso de tarjetas de crédito (9% de media, han pasado de 18 a 20 euros) y débito (11,6%, de 34 a 37,5 euros) en los últimos doce meses (marzo 2011-marzo 2012), según informe oficial del Banco de España. Además, también ha encarecido (un 4,11% de media) la disposición de dinero a débito en una sucursal de otra red (más de un 4% de media). Y asimismo han subido, hasta un 22%, las comisiones semestrales por mantenimiento de cuentas corrientes y de ahorro. Y también lo han hecho las comisiones de estudio, apertura, cancelación y subrogación de todo tipo de préstamos. Ningún otro sector se puede permitir estas alegres subidas de precios, hasta tal punto la banca nos tiene atrapados. Si no, ¿cómo, en plena crisis económica, pueden aceptarse subidas tan onerosas de los servicios bancarios? No es que las aceptemos, lo que ocurre es que no tenemos otra opción: o bien estamos atados a nuestra entidad (por la nómina, por los créditos, por…) o las subidas son generalizadas en el sector; o ambas cosas, claro.

Los pilotos de Iberia echan el resto y dan órdago a la empresa (otra huelga, en traducción rápida), para evitar que se consume la creación de Iberia Express, una línea filial lowcost para rutas de medio y corto radio. Solo en un día, el de ayer, impidieron la salida de 155 vuelos, el 40% de los previstos, y, según dicen es nada más que el comienzo). Recordemos que el pasado diciembre, los pilotos de Iberia realizaron 12 días de huelga. El reembolso a los clientes que contrataron estos vuelos cancelados, está garantizado. Según FACUA, los afectados no deben conformarse con la devolución del importe del billete si se cancela el viaje en lugar de modificar la fecha del vuelo, puesto que pueden exigir indemnizaciones por los daños que el cambio les causó. La empresa ha llevado al Sepla a los tribunales (pide que se declare ilegal la huelga y reclama una indemnización por los años causados por una protesta que estima “abusiva”) y, a su vez, el Sepla valora demandar a Iberia porque la creación de la lowcost contraviene un convenio previo al respecto. Lo que está claro es que -una vez más en un servicio esencial- los usuarios ejercemos el rol de rehenes, de -mediante la huelga y sus repercusiones-resorte a activar para conseguir objetivos sindicales.

En los dos últimos años, el abandono escolar (jóvenes entre 18 y 24 años que dejan de estudiar sin terminar el bachillerato o la FP) ha pasado del 31% al 26%, la proporción más baja desde que se mide este indicador. Ya no hay sector de construcción ávido de mano de obra que tiente a los adolescentes a dejar de estudiar con lo que empollar sigue siendo -si no la mejor-, casi la única opción. Está bien, he aquí un efecto positivo de la crisis, que sintomáticamente coincide con una coyuntura de recortes en la educación. No hay felicidad completa.

Un juzgado de Pamplona ha condenado al Gobierno foral a indemnizar, con el 50% de los daños, a un ciclista por una caída producida a mediados de marzo de 2009 tras chocar contra otro ciclista que se había ido al suelo al introducir la rueda delantera en una grieta del pavimento, en la carretera NA-411, en el término de Ostiz. El magistrado considera que se produjo una concurrencia de culpas: de la Administración por el mal estado de conservación de la vía y del propio ciclista por no respetar la distancia de seguridad, motivo por el cual sólo condena al Gobierno foral a indemnizar por la mitad de los daños causados. El ciclista recurrente “se encontró repentinamente con otro ciclista que había caído al suelo al introducir la rueda delantera de su bicicleta en una grieta del pavimento“. “No pudo esquivarlo, por lo que lo alcanzó, cayendo al suelo”, explica la sentencia. Una sentencia que deja sentada la responsabilidad de la Administración en algunos accidentes, y, por extensión, la conveniencia de denunciarlos ante la justicia si sospechamos que se deben al inadecuado mantenimiento de infraestructuras públicas, en este caso, viarias.

Termino con una información recogida en la web de OCU y que puede ayudarnos a reducir a casi la mitad el gasto en carburante para nuestro coche. Son siete pautas a seguir y un consejo final sobre la compra de combustible: 1) nunca superes los 120 km/hora; 2) no apures las marchas, cambia lo antes posible (de marcha inferior a superior, de segunda a tercera, de tercera a cuarta…), mantén el motor a bajas revoluciones y evita los acelerones bruscos; 3) apaga el motor en los atascos y paradas de más de un minuto; 4) mantén la presión adecuada en los neumáticos: presión más baja equivale a más consumo; 5) evita frenazos innecesarios, reduce siempre la marcha con tiempo y mantén la distancia de seguridad con el resto de coches, 6) limita el uso del aire acondicionado a cuando realmente resulte necesario, 7) no transportes en el coche objetos pesados que no necesites. Y, por último, localiza la gasolinera más barata de tu entorno, reposta siempre que puedas en ella y,esto lo digo yo, si te queda lejos de tus rutas habituales, llena el depósito porque, si no, te dará pereza ir hasta allí a poner 20 ó 30 euros de carburante.

La música de despedida

la va a protagonizar hoy una joven promesa que, originaria de Portland (Oregon), a pesar de seguir siendo tenido por tal, dejó de ser lo uno y lo otro hace ya tiempo, erigiéndose en uno de los más consolidados representantes de la música de autor con raíces folk y blues de estos últimos años. Con todos vosotros, M. Ward, os dejo con The First Time I Ran Hawai, una canción de su esperado nuevo disco.