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la última aberración en dietas adelgazantes

Hoy os sugiero dos lecturas:
un original y oportuno comparativo de Eroski Consumer que analiza cuatro videoclubs on line (Filmin es la plataforma más completa; Youzee destaca por su sencillez de uso) para ver películas en nuestro ordenador, y una investigación de OCU que denuncia la mala calidad de la información que prestan los SAT –servicios de atención al cliente- de las compañías de gas y electricidad que operan en nuestro país.

Fue ayer noticia que un doctor, cuyo nombre no citaré por no darle una publicidad que en absoluto merece, está logrando cierto éxito en Miami (EEUU) con una dieta que promete eliminar diez kilos en otros tantos días y cuyo método es el siguiente: mediante una sonda gasonástrica -de las que se usan en los hospitales con los enfermos que no pueden ingerir alimentos por vía bucal- se suministra al cliente una solución de aminoácidos, vitaminas y minerales que le aporta unas 800 calorías/día. Antes, por supuesto, hay que introducir en el organismo del cliente un tubo nasogástrico que ha de llevar encima 24 horas al día durante la semana y media que dura el tratamiento. El mecanismo de adelgazamiento es sencillo, se trata de una propuesta radicalmente hipocalórica; pensemos en que la media de nuestra ingesta puede representar un aporte energético de entre 2.200 y 2.600 calorías diarias. La ventaja es que no hay que hacer nada, incluso puede seguirse sin salir de casa, y parece que no se pasa hambre. Hablemos ya en serio. El director del Centro de Investigación Preventiva de la Universidad de Yale, de nombre David Katz, haciendo alarde de sensatez, sin dejar pasar el tiempo ha denunciado que este nuevo método de adelgazamiento viola la ética profesional y supone un peligro para el hígado, los riñones y la estructura ósea de quien lo siga. Además, añade que “transforma un tratamiento médico en una indulgencia fácil a la vanidad impulsada por el capricho de adelgazar unos kilos”. El dr. Katz,sin renunciar a la ironía, ridiculiza esta nueva insensatez dietética diciendo que “básicamente apoya la idea de que cualquier medio es bueno para perder peso. Siendo así, ¿por qué no diez días prenupciales a base de cocaína? Funcionará tan bien o mejor, y al menos será más divertido que una sonda nasogástrica”. Tampoco es ociosa esta reflexión que hace sobre el nuevo método: “abre un nuevo mundo de ideas sorprendentemente malas, como ayudar a perder peso recomendando el vómito forzado, aplicando quimioterapia a alguien sano para provocarle vómitos, anestesiándole o induciéndole a un estado de coma”. Suenan un poco a boutade, pero no lo son tanto. Porque el nicho de mercado en el que ha triunfado este método es el de personas particularmente ilusionadas en perder peso en muy poco tiempo: novias a punto de casarse a las que les sobran kilos y redondeces y les faltan centímetros en el precioso traje encargado para la boda. Una vez más, el mercado ofreciéndose, con propuestas caras (1.500 euros sale la broma) y poco saludables -a pesar de su apariencia médico/científica-, dispuesto a solucionar problemas que está perfectamente en nuestra mano resolver. Por no decir que, en última instancia son el propio marketing y cierta industria alimentaria quienes contribuyen a crear ese problema, el sobrepeso, incitándonos a alimentarnos mal, a deshora y en exceso.

Entiendo a las personas que caen en estas burdas trampas, y es que pocas cosas resultan más tentadoras que la posibilidad de resolver grandes marrones (los kilos de más, en el caso que nos ocupa) rápidamente y sin apenas esfuerzo. La ilusión mueve montañas, pero también puede nublarnos la razón. Lo prometo: pocas debilidades humanas me resultan ajenas. Lo que no me impide estar convencido de que en materia de dietética deberíamos reflexionar un poco y asumir, de una vez por todas, la verdad verdadera: el mejor y más duradero modo de adelgazar es una dieta saludable y equilibrada, adecuada a nuestro organismo y a nuestros hábitos de vida. No hay milagros, no hay soluciones mágicas. Lo que hay es gastar dinero a lo tonto e, incluso, poner en riesgo nuestra salud. Fundamentalmente, la salud física, pero también la mental, porque nuestro equilibrio psicológico sufrirá si vamos cayendo (y me consta que a mucha gente le pasa) en estas dietas y soluciones milagro, una detrás de otra, porque ninguna es útil, para lograr un objetivo que, previa imprescindible concienciación, no es tan difícil de conseguir, salvo en casos excepcionales, y me refiero –lo dicen los especialistas en obesidad- a no más del 5% de las personas con sobrepeso, que requieren soluciones más complejas.

En general, funciona muy bien esta combinación: comer menos cantidad en cada comida, alimentarnos con un poco más de conocimiento (merece la pena instruirse y leer un poco sobre nutrición) y conciencia, y hacer ejercicio todos los días. Las dos primeras medidas cuesta aplicarlas, porque comer sigue siendo un trámite agradable y además funciona como mecanismo cotidiano para combatir uno de nuestros grandes enemigos vitales: la ansiedad. Y la tercera, quemar calorías mediante la práctica frecuente de ejercicio físico también cuesta lo suyo ponerla en marcha, pero…
nadie dijo que adelgazar fuera fácil. Lo que sí aseguramos es que hacerlo de manera inadecuada no nos lleva a ningún sitio: sale caro, no funciona más allá de unas pocas semanas y puede perjudicar nuestra salud. Comer menos es más barato que comer mucho: al menos, tiene una ventaja directa en plena crisis económica, eso no me lo discutirá nadie.

Hablando ya de música

, el veraniego festival BBK Live, a celebrar en Bilbao a mediados de julio, ha confirmado que a su próxima edición acudirá James Murphy, artista norteamericano a quien conocimos hace no tantos años como emergente dj underground que tiraba de sonidos electrónicos enrevesados, sincopados y lúdicos; posteriormente lo vimos al frente de su celebrado proyecto de LCD Soundsystem (¿etiquetas?: dance, funk, punk, pop, de todo) y ahora, de nuevo boga en solitario. Baile y diversión con ritmos inteligentes y querencia vanguardista. Lo veremos pinchando en Bilbao en una sesión que puede sentar precedente, en el que diría que es el mejor cartel de los confeccionados por el BBK Live en sus siete ediciones, con dos nombres que quitan el hipo: Radiohead, la mejor banda rock de las últimas décadas, y The Cure, símbolo de los oscuros años 80 cuyos fantásticos singles siguen sonando perfectamente actuales. Os dejo con una canción de LCD Soundsystem, Daft Punk is playing at my house que anima a un muerto. Además, en directo. Disfrútese a alto volumen y con manos y piernas libres.Se quema calorías, sí.