Archivo por días: 10 mayo, 2010

Los Humvees a la reserva

El helicóptero de las 4.30 de la mañana terminó saliendo pasadas las diez. Treinta minutos de vuelo táctico en el aire y se llega a la Arghandab Central District, la base central que los americanos han levantado en lo alto del valle. Los Chinook apenas paran unos minutos, el tiempo justo para dejar a los pasajeros y descargar. Luego se elevan con potencia y se pierden en el fondo del valle.

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Un entramado de once bases se extiende en la que es considerada como la puerta principal a Kandahar. Las primeras unidades llegaron el pasado diciembre y en estos primeros meses han sufrido 9 bajas y 26 heridos graves, la mayor parte a causa de IEDs (artefactos caseros improvisados). El elevado número de incidentes ha hecho que se retiren los Humvees de las patrullas y sólo se circule en camiones blindados.

Las emboscadas con RPG son menos comunes, aunque la semana pasada sufrieron una.

En sólo seis meses parece que los resultados son buenos y la OTAN empieza a vender Arghandab como ejemplo de gobernabilidad. El gobernador local tiene su oficina a las puertas de la base americana y aquí se celebran las shuras (consejos) semanales. La coordinación entre fuerzas de seguridad afganas y americanas también parece que va por buen camino… se trata de una especie de laboratorio en el que se ha puesto en marcha de forma rigurosa la nueva doctrina McChrystal que intenta dar un giro a la situación de seguridad.

Las condiciones de vida no son fáciles, aunque los soldados aseguran que han mejorado en los últimos días con la llegada de los servicios y las duchas. El 508 Regimiento Paracaidista termina su misión en agosto y los mandos están satisfechos con el trabajo logrado. En unas horas debo dejar esta base para llegar a mi destino final con la compañía Charlie al otro lado del valle, una pequeña base con una treintena de americanos que fueron los que más resistencia insurgente se encontraron en invierno. Actividad que va remitiendo, pero que no ha desaparecido y por ello aquí nadie baja la guardia.

Vuelve el Capitán América

Segundo día de ‘mili’ en la base aérea de Kandahar. Me acaban de comunicar que mi Chinook sale mañana a las 4.15 de la mañana rumbo al valle de Arghandab. Cambiaré el helicóptero americano por los viejos M17 rusos en los que los pilotos estadounidenses entrenan a los afganos. Unos afganos que seguro no se paran a leer las historias del ‘nuevo’ Capitán América que se ofrecen de forma gratuíta en el interior de la base, el héroe de Marvel regresa para luchar en Afganistán… toda ayuda será poca para vencer esta guerra.

Portada del cómic del Capitán América en Afganistán (Marvel).

Hay mucho movimiento de tropas en el sur, se nota que se avecina una
fuerte ofensiva
y tanto el Ejército Nacional Afgano como la OTAN
mueven sus comodines por las provincias de Helmand y Kandahar, lugar
en el que se desarrollará la próxima gran ofensiva según desveló hace
meses el general McChrystal. Los primeros pasos ya se están llevando a
cabo y precisamente por eso vamos a Arghandab, la auténtica puerta a
la capital kandaharí. “Quien toma Arghandab, toma Kandahar”, se puede
leer en diferentes libros de historia. La OTAN parece tomarse en serio
esta máxima y por eso ha reforzado este valle con una decena de bases.

captamerica2He volado de Kandahar a Lashkar Gah. Pilotos afganos y americanos mano
a mano llevando las cafeteras rusas repletas de soldados con cara de
miedo. En Helmand saben lo que les espera y no les hace mucha gracia.
“La gran mayoría son del norte, apenas tenemos reclutas pastunes”,
apunta uno de los oficiales cuando se le pregunta por el origen de la
tropa. En menos de una hora se cubre este recorrido entre dos de los
puntos más calientes del país, cincuenta minutos de vuelo a baja
altura y con la única protección de dos metralletas PK rusas
. “Esto es
un vuelo afgano y nosotros usamos el material que ellos usan”, asegura
un capitán americano que indica que su máxima aportación al aparato es
el GPS. Un auténtico ‘embed’ a la afgana en el que los estadounidenses tratan de reciclar a decenas de pilotos afganos que llevaban años retirados de la profesión.