IAN BROWN: MY WAY

¿Te ha ocurrido alguna vez que admires a alguien a quien, no obstante,
nunca invitarías a cenar?…Bien, ese es Ian Brown. Chulo, amargo y
genial, el para siempre cantante de Stone Roses acaba de publicar My Way,
su sexto trabajo en solitario, y este es nuestro disco de la semana.

A Brown, definitivamente, no te lo puedes llevar a cenar a ninguna parte
que no sea un pub de barrio para masticar una empanada de carne y una
pinta. Brown ha estado a las puertas del cielo y ha estado en la cárcel,
de manera que sabes con quién te estás jugando los cuartos…Podríamos
decirte que My Way es un disco autobiográfico, pero eso no es ninguna
novedad con respecto a los cinco anteriores. Brown siempre habla de sí
mismo porque es lo mejor que sabe hacer, y porque siempre tiene algo que
decir. Le salva la falta de autocomplacencia: su my way no es como el my
way que Paul Anka compuso para Sinatra, sino más bien como el que Sid
Vicious terminó robando, aunque sin final sangriento.

Hay otra cosa más: ya has escuchado todas las canciones de este disco. Las
de Brown son historias que se van reencarnando en otras, y que muestran
cómo las cosas van perdiendo color igual que las polaroids antiguas, igual
que las arrugas en su cara. Sin embargo, el Brown vestido de chándal a la
orilla de un estanque japonés de la portada no es el mismo de hace años.
Incluso el gesto arrogante estilo a-que-te-meto tiene un deje de
cansancio, y es que el paso siguiente es levantarse la camiseta para
enseñar la colección de cicatrices. Las tiene profundas y enrojecidas,
pero de todas saca algo de poético…En Stellify es una melodía cansina que
llega a lo épico, en Crowning of the Poor es el heroísmo de la clase
obrera para soportar la tormenta y en Always remember Me es la languidez
de una despedida que nunca termina.

Ian Brown no tiene el cuerpo para muchas fiestas: Just like You y So High
son los únicos momentos en que las cosas se aclaran en medio de un disco
en el que casi todo son melancolías y nubarrones…Vanity Kills
(originalmente dedicada a Kayne West) es tremenda, Marathon Man suena como
un cruce entre Ladytron y Brian Eno, Own Brain es una lección de entereza
dirigida a The Streets y By All Means Necessary parece la partitura de una
ópera suburbana. Brown es grande y mal encarado, duro y terriblemente
delicado…hasta la versión de In The Year 2525 de Zager & Evans (convertida
en una denuncia ecológica) suena tan suya como cualquiera. De manera que
adorarlo, como él mismo cantaba hace 20 años, no debería ser difícil.

1 thought on “IAN BROWN: MY WAY

  1. dijkstra

    Este tio es la hostia! cuanto mas lo escuchas y ves sus conciertos mas te enganchan, tiene un carisma desbordante . Ha decir verdad a quien no le gustaria ser Ian durante 5 minutos cantando el wanna be adored en uno de sus concierto. Creo q mucha gente en España esta perdiendo de conocer a un tio brillante ya q aqui no tiene ninguna repercucion y no oiras sus temas en los garitos(o al menos en los de galicia) IAN Te ADORAMOS¡¡¡¡¡¡¡¡
    Yo ya tengo mi chandal adidas en su honor

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