
Ernesto Salazar en Júndiz (Foto: Mikel Barazón DNA)
Los camioneros ya no aguantan más. El gasóil se ha disparado casi un 60% en los últimos dos años y el coste por kilómetro de cada viaje hace meses que resulta inasumible, ni tan siquiera suficiente para cubrir los gastos mínimos.
Camiones y pisos embargados, deudas, cierre de empresas o accidentes por culpa del estrés son algunas consecuencias de un “atropello” que, en Álava, ofrece un dato escalofriante: el 80% de sus transportistas está trabajando en estos momentos en pérdidas.
Ernesto Salazar, gerente del centro N1 en Júndiz, cree que en pocos años sólo quedarán unos pocos transportistas y se ajustará la oferta y la demanda.
Ahora, se quejan de que les han reducido la carga un 30% en los últimos 3 años, de que hay impagos o cobros muy tardíos y de que hay intrusos que tiran los precios.
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