Inteligencia emocional

Trabajadores, empresas e Inteligencia Emocional

Por Rogelio Fernandez

Nos encontramos en un momento en el que el estudio de la persona que trabaja en las organizaciones empresariales se está convirtiendo en algo clave para el desarrollo empresarial y social en la llamada Sociedad el Conocimiento. Tras años en los que las teorías sobre la gestión han pasado de estar centradas en la organización de tareas (Administración científica), y después de que la Psicología se adentrara en el estudio de la persona dentro de la organización, nos encontramos en un momento en el que se hace necesario el reconocimiento de la emoción como parte intrínseca al ser humano y a la toma de decisiones racional. En definitiva, el conciliar razón y emoción y de reconocer la influencia de ésta en los procesos empresariales.

Según Cary Cherniss, en los primeros años del milenio, los desafíos a los que se enfrentan las personas dentro de las organizaciones son, entre otros, la necesidad de afrontar grandes y rápidos cambios; ser creativas a fin de desarrollar la Innovación; manejar cantidades ingentes de información; estar motivadas y comprometidas; ser capaces de trabajar eficaz y eficientemente en equipo, y además conciliar todo esto con su vida personal y familiar. Por otro lado, las organizaciones como tales deben sobrevivir en una economía global donde las estrategias de costes cada vez son más difíciles de mantener, con lo que deben generar valor añadido basándose en la Innovación y sustentándose en capacidades de sus trabajadores como son la creatividad o el manejo y desarrollo de las TIC.

  

Lo que están buscando las empresas son personas emocionalmente inteligentes que sean capaces de afrontar todos estos retos y contribuir a su supervivencia y crecimiento. 

Pero, mis preguntas son… ¿quién forma a esos trabajadores?… ¿las universidades?, ¿las escuelas de formación profesional?, ¿las consultoras? ¿Los egresados universitarios tienen este tipo de competencias? ¿Las empresas no están  pidiendo mucho y dando muy poco? ¿Cómo y dónde vamos a formar  esta tipología de trabajadores para nuestras organizaciones?

4 pensamientos sobre “Trabajadores, empresas e Inteligencia Emocional

  1. Mila

    Me he quedado gratamente sorprendida al ver que hay un nuevo blog sobre inteligencia emocional, soy asistente social y en mi trabajo es muy importante el estudio integral de las personas y me alegra leer, que a nivel empresarial se aborde también este tema y se reconozca el valor de las emociones no solamente a nivel personal sino también laboral.

  2. Ígor

    supongo que la formación de lostrabajadores como tales ha de ser competencia dela empresa. Sin embargo la formación emocional no sólo se adscribe al entorno laboral, y creo que el contacto con esta formación deberá estar integrado en el desarrollo de las personas como tales. Ceder la función de la educación emocional en exclusiva a las empresas no me parece justo ni conveniente. ¿cómo debería ser?

  3. Rosa.

    Claro, la empresa como organización ha de buscar salida a las situaciones que de hecho inciden en el éxito de su organización. El tema emocional es reconocido cada vez como más importante, y no es menos cierto que la formación de los trabajadores de alguna manera interesa especialmente al colectivo donde está insertada la persona, de modo que podría correr a cuentas de la organización, hoy. Sin embargo si se analiza diacrónicamente el fenómeno, esto es, pensando en la empresa del futuro inmediato y mediato, el tema ha de ser objeto de formación de instituciones como la familia, la escuela, la sociedad en general.

  4. Aitziber

    Supongo que esperar a tener que trabajar en la empresa para aprender a desarrollar las competencias que nos permitan ser emocionalmente inteligentes, es esperar demasiado ¿no?. La inteligencia emocional nos permite aumentar los recursos y bienestar subjetivo de la persona, por lo tanto cuanto antes empezemos, mejor. Además, con el tiempo, adquirimos hábitos y respuestas que se van enraizando y cuesta más cambiar.

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