Inteligencia emocional

Con cien cañones por banda…

Por Igoe Fernández

Es a veces complicado e incluso puede parecer desconsiderado a quien observa, tratar de decirle a alguien que está pasando por una situación dolorosa que intente disfrutar de otras facetas de su vida, que ella o él es mucho más que sólo sus problemas.

Para muestra un botón: pensemos por un momento en una de esas situaciones en las que nos hayamos sentido sobrepasados por el malestar o el dolor, en las que parece que no hay forma de manejar nuestras emociones ante un problema… ¿Ya?

 

  

Es fácil ver cómo en esos casos ponemos todas nuestras energías y tiempo al servicio de la búsqueda incansable de una solución. Sin darnos cuenta, empleamos todas nuestras fuerzas en darle vueltas a la situación, mirarla de abajo a arriba y de arriba abajo, sin encontrarle muchas veces ni los pies ni la cabeza. Esto nos ha pasado de una u otra forma a todos, y durante un tiempo parece que no encontramos la forma de “salir de ello”.

 En Inteligencia Emocional, cuando estamos entrenándonos para manejar nuestras emociones (Regulación Emocional), tratamos de detectar e implementar soluciones para aquello que nos está atormentando, o simplemente nos molesta. Si no conseguimos ponerle límites, se convierte en una especie de pensamiento obsesivo del cual es muy difícil deshacernos.

Desde esta perspectiva utilizamos también la segunda vía, la que nos ayudará a cimentar nuestra búsqueda de soluciones, la que nos permitirá mirar a los problemas desde fuera. Se basa principalmente en crear una ínsula personal en la que no nos aneguen las circunstancias adversas. En esa isla tenemos que construir la fortaleza necesaria para afrontar lo que venga que vaya a desafiar aquello que conocemos. Quizá empiece tan solo por pequeñas acciones como dar un paseo con una persona especial, subir al monte, tomar un café hecho con cariño, tomarnos el tiempo necesario para escuchar un disco que nos trae buenos recuerdos, mirar a los ojos a quienes están cerca, o comenzar una conversación con alguien que desconocemos. A veces ésta es nuestra parte de control ante situaciones complicadas, es lo que está en nuestra mano, y otras veces nos dará fuerzas para seguir.

¿Qué es lo que nos hace tan difícil disponer de un espacio propio?

9 pensamientos sobre “Con cien cañones por banda…

  1. Izaskun

    Nunca tenemos tiempo para disponer de un espacio propio, esta es la excusa que mas utilizamos para evitar el conocernos a nosotros mismos, tenemos miedo a no gustarnos, a darnos cuenta de nuestros defectos y estamos perdiendo la oportunidad de ir descubriendo nuestras virtudes, nuestros logros diarios, que aunque parezcan insignificantes son los momentos, que nos ayudan a afrontar los problemas, que nos van surgiendo y a crear nuestra isla personal.

  2. Rogelio

    Quizás no es un espacio propio lo que necesitamos sino un espacio común. El individualismo narcisista y aberrante que estamos abrazando nos hace ser islas para una raza, una especie que por constitución neurofisiológica es social. Quizás en lugar de construir una isla deberíamos andar por un continente en el que el sentido de nuestras vidas fuera tambien la felicidad el otro, vivir para nosotros en función de lo vivamos con los demás.

  3. Ekaitz

    ¿Y como huir cuando no quedan islas para naufragar? Quiero decir, que hacer cuando ese problema inunda toda tu vida desde que te levantas hasta que te vas a dormir?

    Entiendo lo que dices de construir esa isla, pero cuando el problema tambien entra ahi?

  4. Iñaki

    No estoy de acuerdo en que seamos “islas para una raza”.Es un poco exagerado. Si es cierto que el mundo en que vivimos hoy día tiende a la autocomplacencia pero es superficial.No ayuda en los problemas de la vida y no nos aparta de los demás.Tampoco podemos vivir en un espacio común porque acabaríamos por rechazarlo.Necesitamos nuestro espacio siempre y el común cuando apetece. Somos caprichosos y cómodos, es decir, sociales sí pero cuando queremos.
    Por otro lado, estoy de acuerdo con Izaskun en que no nos preocupamos en conocernos.Somos tan buenos como creemos? somos tan malos? Cuánto valemos realmente? A que tienes miedo y porque? Para mi, conocerse a uno mismo y tener respuestas es fundamental para crear tu isla. Ahora, se necesita algo más y eso es distinto en cada uno.

  5. Jon

    Primero agradecerte Igor el link tan interesante que nos has aportado. Segundo, decirte que igual que los demás opinadores, creo que el ejemplo de la isla no me ha quedado muy claro, ya que no he entendido si en la isla debemos estar sólos o acompañados!. El estar sólo es realmente dificil, ya que creo que cuando más solos estamos más pensamientos destructivos podemos crear, en cambio estar con otras personas nos podrá ayudar. No se Igor, explicate un poco más mesedez.

  6. Rosa.

    La imagen de la ” isla” como espacio propio me ha gustado en tanto que elaboración personal, fruto de procesos más conscientes, y no interpreto que esa elaboración se haga sin tomar en cuenta a los demás, auque sea referencialmente. A mi modo de ver, la invitación es a la reflexión profunda, el conocimiento de uno mismo, la búsqueda de respuestas y solucioens a lo que sentimos, pensamos, hacemos para vivir mejor en sociedad. ¿ Por qué creer que aislarse por momentos no sea sano?

  7. Ígor- Autor

    Me alegro de que haya movimiento con respecto a lo escrito.
    No creo que sea mi papel decir, como decía Jon, qué “debemos” o no hacer a este respecto. Entiendo la confusión, ya que es lo que sucede normalmente cuando usamos símbolos para ilustrar algo. Voy a tratar de explicarme. Cunado hablaba de la isla, me estaba refiriendo a un espacio personal en el que yo siga siendo yo, un espacio donde se guarden las ganas de vivir, un espacio en el que guarecerse cuando todo lo demás parce amenazar, como el mar, con ahogarnos. A todos nos afectan los demás, las situaciones que vivimos, y la forma en que se encuentran las personas que nos quieren. Si echais un ojo al link propuesto, veréis un poco mejor a qué me estoy refiriendo. Un refugio es necesario a veces, y cuando no podemos encontrarlo fuera, podemos hacerlo dentro y en pequeñas cosas. Por ahí se puede empezar.

  8. irene

    Estoy de acuerdo contigo Igor, esos pequeños tesoros particulares de los que somos dueños cada individuo,que debemos poner a salvo en nuestro interior, en nuestra isla de tesoros, hacen la riqueza con la que nos fortalecemos ante situaciones adversas. El saber la importancia y el valor que tienen las pequeñas cosas, pueden servirnos para luchar con ánimo y esperanza, pues nos reportan satisfacciones valiosas.

  9. Araia

    Yo me voy dando cuenta, con el paso del tiempo, de las veces que me he dedicado a hacerme la vida imposible. A ponerme canciones tristes cuando estaba triste, a no salir, etc. Creo que entiendo perfectamente a lo que te refieres. Ahora cada día me despierto con un mensaje en el teléfono que dice “hoy va a ser un buen día”.Y me lo creo. Y cuando estoy triste o preocupada, me pongo música alagre… esta es mi isla, a ala que me aferro cuando viene la ventisca. ¡Gracias!

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