Inteligencia emocional

¡Mi hijo pequeño salvó la venta de aquel día!

 

Por Rosalia Peña

Los cursos de Educación emocional impartidos desde Sycom nos proporcionan una fuente interesante de situaciones, que nos permiten comentar diversos temas dentro del campo de la Inteligencia Emocional. En esta oportunidad, comparto una anécdota contada por un padre,  en los cursos para familias.

  

Patxi es padre de dos hijos varones de 5 y 3 años. Lleva una vida bastante movida para ejercer su trabajo como vendedor. Hace algún tiempo está estresado porque las ventas no salen de acuerdo con las expectativas personales y de su empresa y eso lo tiene ansioso, inseguro. Aquella tarde podría realizarse una gran venta, pero estaba desanimado y lo veía muy lejos de la realidad. Como llegaría muy tarde a casa, decidió pasar por la guardería, recoger a su hijo pequeño y llevarlo junto a su hermano mayor. La vitalidad, alegría, espontaneidad sin igual del niño cambió a Patxi. Mientras caminaba hasta su casa pensó en cómo crecía su hijo, en lo fuerte que era,… se consideró mejor padre y hasta -en ese momento, le encontró mayor parecido a su figura… Con una energía desconocida acudió a la cita, fue un éxito total la venta. Fue mi hijo pequeño quien salvó la venta de ese día- resumía Patxi, sonriente.

Los hijos son reforzadores importantes. Reparar en ello,  da energía y puede permitir incluso,  la reevaluación de una situación. Sin duda, el cambio emocional de Paxti influyó en el diálogo negociador que sostuviera con su cliente momentos después del encuentro con su hijo. Del vendedor inseguro, ansioso, con temor, pasó a una situación emocional más positiva para la tarea. “una sensación de tranquilidad que hace que el cuerpo se recupere más rápidamente de la excitación biológica provocada por las emociones perturbadoras. Esta condición proporciona al cuerpo un reposo, un entusiasmo y una disponibilidad para afrontar cualquier tarea que se esté llevando a cabo y fomentar también, de este modo, la consecución de una amplia variedad de objetivos”( Goleman, Inteligencia Emocional, 1995,p.14).

 

¿ Identificas con frecuencia a las personas que dentro de tu familia, amigos, conocidos  estimulan un cambio positivo en tus emociones? ¿Crees que acudir a esas  personas o simplemente evocarlas podrían  cambiar tu percepción y valoración de una  situación determinada?

4 pensamientos sobre “¡Mi hijo pequeño salvó la venta de aquel día!

  1. Ainhoa

    Estoy completamente de acuerdo. Cuando tenemos un mal día, a menudo tendemos a boicotearnos a nosotros mismos, aislarnos y seguir con nuestros pensamientos negativos creando el efecto de una gran bola de nieve. Sin embargo, si nos damos la oportunidad de estar con alguien que pueda influir en nuestro bienestar, podemos obtener nuevas perspectivas y animarnos. Gracias a mis apoyos, y a vosotros, por estar ahí

  2. Juan

    Creo, que acudir o evocar a las personas que estimulan un cambio positivo de nuestras emociones, nos proporciona una tranquilidad y una seguridad, que nos ayuda a confiar en nuestra capacidad para resolver cualquier dificultad, con el tiempo, he aprendido a identificarlas y diferenciarlas con las que al contrario, no hacen más, que sumergirte en las emociones negativas.

  3. Jon

    Estoy totalmente convencido que si nos rodeamos de personas optimistas y con una actitud positiva ante la vida, lograremos mucho más éxito que con personas que se están dando el pésame desde que se asoman a la ventana y no ven el sol. Las emociones son como un virus, fácilmente contagiables por eso cuanto más positivas sean mejor nos encontaremos.

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