Inteligencia emocional

¿Cuándo es suficiente?

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Por Igor Fernández

Hay un relato del escritor Jorge Bucay titulado el circulo del 99, en el que el autor hace referencia a un aspecto de nuestra cultura de interesantes repercusiones en la vida diaria. Estamos hablando de la creencia, o la convicción de que nunca es suficiente.

Cuando conseguimos algo que deseamos, cuando nos acercamos allí donde estábamos deseando llegar, cuando por fin tenemos a tiro la satisfacción de nuestros anhelos, una voz familiar empieza a susurrarnos al oído: "no es suficiente", "esto está muy bien, pero si tuvieras la oportunidad de conseguir un poco más…", "si te quisiera un poco más", " si te pagaran un poco más", "si la vida fuera más sencilla…"

  

Esta situación no es desconocida para ninguno de nosotros, son pensamientos que quien más y quien menos, hemos tenido alguna vez, y son conocidos también sus efectos en nosotros. A partir de ese momento, lo que hemos realmente alcanzado, empieza a dejar de ser tan atractivo, empieza a volverse previsible, conocido, esperado, y supuesto. La ilusión, el afán y la esperanza que habíamos depositado en nuestro proyecto, se sustituye por un ligero regusto a decepción y cierta apatía (del griego a-pathos, sin pasión). En efecto dejamos de apasionarnos por algo que unas semanas antes, unos días antes, unas horas antes o unos minutos antes, nos daba fuerzas para seguir adelante.

No es de extrañar entonces que las energías fluyan en otra dirección y busquemos desesperadamente algo nuevo con lo que sorprendernos, enamorarnos o energizarnos. Puede que ésta sea una condición propia del ser humano, no lo sé, pero si se observa con detenimiento, parece una trampa destinada a mantenernos constantemente en marcha, infatigablemente insatisfechos, continuamente alerta.

Yo me pregunto, ¿Qué pasaría si esto fuera todo, si lo que vivimos cada día fuera todo lo que podemos conseguir en ese día? ó ¿No sería entonces una pequeña locura sufrir por lo que habría podido ser y no fue? Y si, como dice el autor del cuento: ¿El número 99 no fuera menos redondo que el 100?

5 pensamientos sobre “¿Cuándo es suficiente?

  1. Jon

    Conozco el cuento de Jorge Bucay, y me parece muy apropiado para entender que nos cuesta tanto sentirnos bien con lo que tenemos. Las comparaciones son odiosas, y más cuando nos comparamos con las posesiones de las demás personas. No quiero decir que no haya que tener ambiciones y espectativas en nuestras vidas, pero sí valorar lo que tenemos como un tereso único y personal.

  2. irene

    En ocasiones, una vez conseguido nuestro proyecto con esfuerzo, con satisfacción, pasamos a los siguiente. Más dificil de olvidar es un proyecto inacabado, no conseguido, con un mismo esfuerzo. Intentas apartarlo y pasado un tiempo vuelve a buscarte.Lo vuelves a intentar, estas mas cerca de conseguirlo, pero…otra vez ese “redondo” fracaso. Son muchas las satisfacciones diarias y son gratificantes, el intento de cualquier reto, nos da las dos posibilidades, el conseguirlos o nó.¿Son dos caras de la misma moneda, las satisfacciones y los fracasos?.¿Pueden existir los unos sin los otros?

  3. oier

    Había un amigo mío que decía que las utopía sirven para andar, para marcar un camino que, aunque no se consiga nunca, nos sirva para caminar en una dirección deseada.
    El problema que plantea el círculo del 99 es el de no conformanos con lo bueno, el desear siempre algo más y que ese deseo no nos deje ver la bondad de lo que ya hemos conseguido, apuntando a una avaricia, a una insatisfacción insana, social, actual…
    Sin embargo, el proponernos planes, metas, el querer subir una montaña más alta después de haber superado una cima no creo que sea intrínsecamente malo… todo depende de la motivación que nos lleve a ello. Muchas veces nuestro avance personal se debe a la insatisfacción, al deseo de mejorar, de superara algún ostáculo. La diferencia está en apreciar lo que ya tenemos y desde es ese punto, desde la bondad de nuestro estado, mejorar en aquello que nosotros deseemos.
    No se trata de sufrir por lo que no conseguimos sino de tener ilusión de mejorar algunas cosas, de conseguir aquello que nos apetezca disfrutando a la vez de todo aquellas cosas buenas que la vida ha puesto en nuestro camino y de tener en cuenta el dicho que dice “que lo excelente es enemigo de lo bueno”.

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