Inteligencia emocional

El perdón y sus implicaciones emocionales como parte del proceso educativo

Por Aitziber Barrutia Leonardo

En ocasiones las madres y los padres somos conscientes de los errores que cometemos a lo largo del proceso educativo con nuestras hijas y nuestros hijos. Sin embargo por temor a sentirnos desautorizados evitamos pedirles perdón. A continuación os presento un resumen que recoge algunos de los beneficios de disculparnos.

• Respeto: mediante el perdón asumimos el respeto que sentimos por la otra persona. Le hacemos saber que la valoramos suficiente como para cuestionarnos nuestras propias actuaciones, fomentando su bienestar emocional.

  

• Afrontamiento y liberación emocional: desde el momento que somos conscientes de nuestro error, arrastramos con nosotros el lastre emocional de la culpa hasta que hacemos algo que permita, en el peor de los casos, paliar los efectos. Pedir perdón de forma sentida, sincera, puede ser un primer acercamiento que libere parcialmente nuestro malestar.

Empatía: al pedir perdón la/el joven desmitifica de alguna forma la figura materna/paterna sintiéndolo más cercana/o y accesible. Este proceso en el que asume la posibilidad de que su madre/padre pueda de la misma forma que ella/él cometer errores facilita su capacidad de empatía.

Modelado: siendo la/el madre/padre el principal modelo de referencia para nuestras/os hijas/os, asumir errores aumentará significativamente la probabilidad de que éstos también lo hagan. Más aún al haber interiorizado la experiencia de modo vivencial.

¿Qué consecuencias consideráis que tiene no reconocer nuestros errores?

11 pensamientos sobre “El perdón y sus implicaciones emocionales como parte del proceso educativo

  1. bea

    Totalmente de acuerdo Aitziber. Soy madre de un peque de 3 años y ayer vivimos esa situación… El bocata que le puso su abuela de marienda me pareció muy grande y cuando me lo dió a la mitad, pensé que no quería más y me lo comí. Al rato me lo pidió y le dije que me lo había comido; él se puso a patear y llorar. Le explique porque lo había hecho y le pedí perdón. Me sorprendió lo rápido que me entendió y se calmó. En fin, sin duda, el hecho de reconocer el error en ese momento evitó una rabieta y me dejó una satisfación enorme. Gracias Aitziber por estos blogs tan interesantes.

  2. Endeèr

    Hace unas semanas estuve en Berlin, y visité el monumento a los judíos muertos durante el holocausto nazi.Se trata de una agrupación de bloques de hormigón, que están protegidos por una pintura antigrafitti. La cuestión es que la empresa fabricante de dicha pintura, es la empresa heredera de la que hacía el gas ciclon, utilizado para gasear prisioneros en los campos de concentración.
    La historia es qeu la polémica se zanjó tras una encuesta realizada a jóvenes berlineses. ¿les parecía bien? El resultado: la mayoría consideraba que no tenía sentido culpar a los nietos de lo que habían hecho sus abuelos.
    Es conmovedor, teniendo en cuenta el horror de los acontecimientos y la culpa que todavía pasea por las calles de Berlin el mensaje de perdón y reconciliación. Por lo menos a mí me conmovió.

  3. Gotzon

    Totalmente de acuerdo Aitziber: una lección de madurez personal, reconocimiento de la otra persona, libera de culpa, es un modelo ejemplar…

    Practico ese deporte siempre que corresponde y cuando la situación no me saca de mis cabales . Lo que para muchos es una prueba de debilidad, pensándolo bien, te das cuenta de que es al revés: lo evitas cuando estás muy mal, y fuera de control.

    También recuerdo la respuesta de mi hijo cuando le he pedido disculpas por mi salida de pata de banco: nos fundimos en un abrazo, torpe, pero abrazo al fin, mientras él trataba de restarle importancia, no es necesario aita etc.

    Como el famoso Abrete Sesamo que esta vez puede abrirnos las puertas de nuestros hijos. Si hacemos lo contrario, sucede justamente al revés:

    las cerramos a cal y canto, alimentamos una actitud hostil o cuando menos a la defensiva que, en lugar de acercarnos, nos separa en todos los sentidos.

    Y más pronto que tarde habrá que desanudar el enredo. Mejor antes del mal trago

  4. oier

    No reconocer nuestro errores lo que nos lleva es al autoengaño, y si estamos engañados no podremos evolucionar desde una vísión clara de dónde estamos, cómo somos y cómo queremos ser. Además, este engaño se extiende a nuestras relaciones que, desde ese momento, están, de una forma u otra, viciadas. Reconocer nuestros errores es generoso y una gran prueba de humildad, de superación y de respeto por uno mismo y por los demás.

  5. Marian

    Las consecuencias de no reconocer nuestros errores, nos llevaría a cometer los mismos errores una y otra vez, sin posibilidad de cambiar. La capacidad de pedir perdón implica reconocer el error con la consiguiente posibilidad de aprender y reparar, por eso es tan importante aprender a pedir perdón como a darlo.

  6. Jon

    Leyendo los comentarios considero que damos la importancia necesaria al pedir perdón, pero a la vez creo que no es tan fácil hacerlo. Pedir perdón a veces está relacionado con dar el brazo a torcer y echarse piedras sobre tu propio tejado. Soy consciente que es de esencial perdir perdón cuendo uno se equivoca pero a veces me resulta tan dificil… que estrategias puedo utilizar?

  7. Amancio

    EGUNON.
    me parece que en cierta medida se esta liando el pedir perdon con no ser consciente del error.
    El omitir la solicitud de perdón no implica no darse cuenta de los errores, y, viceversa, se puede pedir perdón por salvar una situación sin sentir el haber hecho algo mal. El típico ” no sé que te ha molestado, pero perdona si lo he hecho…” A veces será un comodín, otras veces será sincero, lo cual denotará un gran respecto hacia la otra persona(Oier, no creo que sea respeto por uno mismo antes que respeto por los demás).
    También se puede dejar de pedir perdón por soberbia, y sin embargo ser consiciente del error, incluso tratar de subsanarlo. Creo que son situaciones erroneas, pero muy comunes.

    La cuestión, me parece, es informar al entorno que somos conscientes del error, y que sinceramente lo sentimos,lo asumimos y nos duele, y trataremos de solucionarlo.

  8. Rosa.

    Entiendo lo que dice Amancio, se refiere a los diversos sentidos de “perdonar”, infiero del artículo, la siginificación más genérica que aporta el diccionario: 1. tr. Dicho de quien ha sido perjudicado por ello: Remitir la deuda, ofensa, falta, delito u otra cosa.Y en este caso, la verdad es que coincido con lo que dice Oier, aunque el efecto parezca más hacia los demás, empieza por nosotros mismos, por el que lo da- como la propia etimología lo sugiere. Siempre pienso que- si es verdaderamente sincero – es más edificante para quien lo da que para el que lo recibe, aunque parezca lo contrario-. ¿ Qué te resulta más difícil ofrecer o recibir el perdón?

  9. Amancio

    Pues, sintiendolo mucho, continuo discrepando.
    Considero que si el pedir perdón a quién más beneficia es a uno mismo, si fundamentalmente es por la propia satisfacción, ha dejado de ser preciso el expresárselo a la otra parte. Para mi, en ese caso, con ser consciente del error y tratar de subsanarlo, ya te has “perdonado” a ti mismo, por expresarlo de algún modo. Ya antes de pedirlo he sido consciente del error, y por tanto, vencido el autoengaño. A la hora de pedirlo, reconozco mi error, y trato de hacer participe de mi arrepentimiento a la otra parte, le concedo la razón…
    De todos modos, no sé si nos estamos entendiendo bien.
    Yo solo me refiero a pedir perdón, el que lo da está en una situación ajena a lo que yo trato de decir. Ahí quizás si sea más por la propia satisfacción…tampoco le he dado demasiadas vueltas, aunque es probable que ahora lo haga.

  10. CARLOS CAMPOS MOYA

    Nuestro principal interlocutor es la entidad generacional; a la cual debemos pedir perdón. en nuestra existencia deberemos pedir perdón a esta entidad tantas veces como crisis existan en las distintas etapas de desarrollo y emprendimiento.
    Perdón es el reconocimiento y salvoconducto necesario para acceder a la etapa de crecimiento, superación y desarrollo;ética y honestidad base fundamental para vivir feliz y productivo.

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