Inteligencia emocional

Empatía y su uso inadecuado

Por Xurdana Imatz

Me gustaría reflexionar sobre cuáles son las motivaciones que hacen que nos relacionemos, como nos relacionamos con compañeros de trabajo, trabajadores, conocidos,… Motivaciones verbalizadas pero también las motivaciones o intereses ocultos.

Podemos sentir “simpatía” por alguien y tender a acercarnos más a ella o él, decirle que te gusta lo que ha hecho, que confías en ella o él , interesarte por su vida… Pero ¿son sinceras estas palabras? Desgraciadamente no siempre. A veces todo esto no son más que palabras “en boca” de alguien, no más que palabrerías para sacar un beneficio personal.

  

Te digo lo que quieres oír, actúo de una manera determinada contigo sólo porque sé que actuando así consigo lo que quiero de tí. Todo esto implica una gran habilidad de empatía pero con una finalidad totalmente manipuladora. Son personas “teóricas” o egoístas, con capacidad de observación sin uso adecuado, que puede manejar a gente o a grupos.

Cada vez más sabemos qué motivar a la gente a actuar, a rendir más a implicarse más,…pero toda esta información puede llegar a manos o mentes en las que su utilización sea beneficiosa únicamente para el que lo hace (un beneficio a corto plazo).

El darte cuenta de todo este “juego” (cuando has sido tú el manipulado) produce negación inicial, tristeza y decepción hacia la otra persona, rabia y decepción (como en cualquier duelo). Finalmente los beneficios iniciales del manipulador se vuelven en su contra. .La incoherencia del manipulador tiene sus consecuencias a largo plazo.

Hay aspectos que no son ni buenos ni malos en sí mismos, más bien lo que hace es que sea adecuado o no es su USO

 

¿Por qué actúo así contigo? ¿Por tu bien o por el mío?

6 pensamientos sobre “Empatía y su uso inadecuado

  1. Gotzon

    Bien traído, sí, creo que todos hemos advertido la habilidad -hoy con label profesional incluso-
    de ciertas personas que, bajo la apariencia de un lazo de afecto desinteresado, extienden lo que más bien parece una soga en tu cuello.

    Al principio quizá no te das cuenta, pero enseguida sientes el primer aviso que en este caso no es un plazo del crédito en el banco, sino un inesperado tirón de la cuerda que pretende cobrarse el interés.

    Charlatanes ha habido siempre, quizá lo nuevo es que ahora se ha convertido en la profesión de moda, y todo el mundo ocupa la mayor parte de su tiempo vendiendo motos por todos los medios.

    Hay gente pa tó, como decía el castizo. Conviene estar prevenidos, pero tampoco es cuestión de echar a perder las buenas costumbres y encerrarse a cal y canto, digo yo

  2. ALBERTO

    Estoy totalmente de acuerdo.
    Yo siempre he dicho que la honestidad de una persona es inversamente proporcional a su simpatía. Ejemplos típicos de ello son los vendedores, los clérigos, los sicólogos y los políticos.

  3. irene

    ALBERTO, creo que no se pude generalizar, no creo que todos esos profesionales que dices sean iguales. habrá de todo como en botica.

  4. Jon

    Simpatía, empatía… creo en la concepción de su término como positivo, beneficioso para el Ser humano, pero comparto con ustedes que existe un mal uso de esta habilidad o una inexistencia en algunos seres humanos, sin necesidad de ser vendedores o políticos: maltratadores, asesinos, violadores…

  5. Gotzon

    Un poco más de empatía, por favor. Esto debe ser como el colesterol, hay bueno y malo ¿no? Como las tecnologías, es el uso que hacemos de ellas. Como las boticias y los venenos. Es como todo…según y cómo. Y en caso de duda, se aplica el artículo primero:

    más inteligencia emocional, más madurez y capacidad de discernimiento para no dejarnos engañar si no queremos… por muy tentadora que parezca la oferta.

    Esta es una necesidad cada vez mayor en medio de la superabundancia de oportunidades y reclamos de atención que pasan por delante de nuestras narices continuamente. Y de nuestra afán por conseguir de lo bueno lo mejor, y a mejor precio

  6. Antonio Valcarcel

    El mundo no puede funcionar sin positivismo, tampoco sin negativismo: son los polos que mueve el motor. Si queréis conocer a un buen hombre comenzar a contar sus avatares, sus luchas y desdichas, y comprobar si continua en la lucha…Lo sabréis porque ya habrá cumplido los 50 años, al menos. Mira su patrimonio y sopesa su fe en el prójimo, si aún sirve para servir. S i es filantrópico, solidario masón o cristiano o si tiene esencias de todos ellos: estaréis frente a un hombre bueno.

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