Inteligencia emocional

¡Escucha tu cuerpo!

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Por Jon Berastegi:

En el Post anterior, hablábamos de la conexión inseparable entre la mente y el cuerpo. “La mente es la parte interior del cuerpo y el cuerpo es la parte exterior de la mente, por lo que cualquier cosa puede empezar en el cuerpo y penetrar en la mente o viceversa; empezar en la mente y penetrar en el cuerpo.” Angel Parra Moreno

Por eso resulta indispensable escuchar lo que nuestro cuerpo nos comunica. Afortunadamente, nuestro cuerpo es una máquina perfecta, la cual está preparada para percibir cualquier emoción y así hacérselo saber a la mente.

A continuación os presentamos varias técnicas para desarrollar la escucha del propio cuerpo, a través de diferentes vías:

  

1. A través del Movimiento.
Nuestro cuerpo está en constante movimiento, por ello, es posible prevenir la salud física y mental. Varias son las terapias que centran su importancia en el movimiento del cuerpo

• Antigimnasia: La Antigimnasia busca que conozcamos nuestros músculos con el fin de recurrir en cada movimiento a la musculatura correspondiente, ahorrando así energía.

 

• Rolfing: La ansiedad y el estrés pueden desequilibrar la alineación vertical del cuerpo, de esta manera los músculos se vuelven rígidos e inflexibles. Buscan la presión en diferentes partes del cuerpo con el fin de recuperar y aumentar su flexibilidad.

2. A través de la Respiración.
La respiración es necesaria para estar vivos, pero no es simplemente una acción mecánica e inconsciente. Busca encontrar el equilibrio de la respiración mediante su regulación.

• Aliento experimentable: Trata de buscar el ritmo respiratorio adecuado mediante ejercicios que ayuden a lograr un bienestar físico y emocional.

3. A través del Tacto.
Uno de los componentes de las emociones es el Fisiológico, es decir, las emociones se perciben a través de la piel: Temperatura, presión, sensibilidad,…
• Reiki: Esta terapia de origen japones, busca la armonía entre cuerpo y mente, a través de la imposición de manos. Transmite energía con el fin de reducir molestias o frenar una enfermedad.

4. A través del Oído.
Nuestro cuerpo puede cuidarse a través de escuchar música, risas, lloros,…

Musicoterapia: Tiene como premisa que el cerebro mediante estímulos transmite la enfermedad al cuerpo.

5. A través de la Creatividad.
A lo largo de civilizaciones el Ser Humano mediante el Arte ha aunado mente y cuerpo. Las expresiones artísticas desnudan problemas físicos y emocionales y su expresión permite resolverlos.

• Psicodrama: Es una terapia inspirada en el teatro de improvisación, el cual explora los pensamientos no verbalizados. Es imaginación e introspección. 
"El psicodrama pone al paciente sobre un escenario, donde puede resolver sus problemas con la ayuda de unos pocos actores terapéuticos. Es tanto un método de diagnóstico como de tratamiento." (Moreno, 1946, p.177).

¿Creéis interesante practicar técnicas que nos ayuden a escuchar nuestro cuerpo?

9 pensamientos sobre “¡Escucha tu cuerpo!

  1. Angel Parra Moreno

    * A TRAVÉS DE LA MEDITACIÓN.

    Escucha a tu cuerpo. El cuerpo no es tu enemigo. Cuando éste dice algo, hazle caso, porque el cuerpo tiene una sabiduría propia. No lo molestes, no te concentres en la mente.

    Escucha activamente a tu cuerpo. Por lo general no estás en contacto con muchos aspectos de tu cuerpo, sólo lo transportas. El contacto, la escucha activa, supone una profunda sensibilidad. Puede que incluso no sientas el cuerpo. El caso es que sólo cuanto estás enfermo lo sientes. Si te duele la pierna, te das cuenta que la tienes. Si tienes jaqueca, sientes la cabeza, sin la jaqueca no hay contacto con la cabeza. Sólo eres consciente de tu cuerpo cuando algo va mal.

    Intenta establecer contacto con tu cuerpo cuando te encuentres bien. Recuéstate en la hierba, cierra los ojos, siente la sensación de lo que está pasando dentro, el bienestar en ebullición. Métete en un río. El agua está tocando el cuerpo, y cada célula se está refrescando. Siente en el interior cómo la frescursa penetra célula por célula, como se adentra en el cuerpo. No olvidemos nunca que el cuerpo es una gran fenómeno, uno de los milagros más maravillosos de la naturaleza. Permanece alerta, mantente atento y disfruta. Poco a poco llegarás a ser consciente de uan sutil armonía, una hermosa música que suena continuamente en el interior. Aprende a descubrir tu paz interior a través de tu propio cuerpo. Si cuidas el cuerpo, el cuerpo cuidará de tí, se convierte en un vehículo de un gran valor, se convierte en un auténtico templo.

    Por tanto -como os decía anteriormente- te aconsejo ser lo más sensible posible respecto al cuerpo. Escúchalo, siempre te está diciendo cosas, pero como estás tan concentrado en la cabeza nunca o casi nunca lo escuchas. Cuanto haya un conflicto entre la mente y el cuerpo, casi siempre tiene más razón el cuerpo que la mente, porque el cuerpo es natural, la mente es social, el cuerpo pertenece a una vasta naturaleza y la mente pertence a la sociedad, tu sociedad, edad y tiempos particulares.El cuerpo tiene profundas raíces en la existencia, la mente tan sólo oscila en la superficie. Pero siempre le haces caso a la mente, nunca al cuerpo.Esta arraigada costumbre ha hecho que se pierda contacto entre cuerpo y mente.

    Por esto, pienso que además de las cinco estrategias que señalas -Jon- no debemos olvidarnos de la meditación y de la relajación.

    Es evidente que el remedio de casi todo somos nosotros mismos, y esto lo saben y lo practican bien los budistas. Para ellos la clave del entendimeinto de la propia psicología no está fuera de nosotros, sino en la meditación donde han aprendido que pueden abrir las puertas a los cambios en la mente y en el cuerpo mediante varias técnicas de relajación, todas las cuales inducen a la relajación.

    En otra ocasión hablaremos de ellas. Pero sí que es importante insistir en la necesidad de hacer TODOS los días “un alto en el camino” y relajarnos de cuanto nos angustie, deprima o excite.
    Buenas noches. ¡Seguiré mañana!

  2. Angel Parra Moreno

    La meditación

    La meditación no es una práctica difícil ni esotérica que sólo pueden hacer quienes ya están en contacto con su espiritualidad, ni tampoco se practica con un único objetivo. La senda del meditador es infinita y el propio tiempo ilimitadamente gratificante: es un experiencia de paz, no un acto para hallarla.

    La esencia de la meditación es la de ser una experiencia natural curativa (la palabra “meditación” procede de la palabra latina “medire”, curar): el espíritu llama la paz del interior. Todos necesitamos este tipo de meditación; si soy honesto conmigo mismo y observo mi propia vida, reconozco que en ciertas áreas hay dolor, sufrimiento y oscuridad. El efecto reparador más profundo que experimenta nuestro ser ocurre cuando la meditación nos ofrece su mayor presente: el descubrimiento de lo que somos. Con ello nos llega la libertad. La meta suprema de la meditación es liberar al espíritu.

    El espíritu no es lo mismo que la mente, pero puede reclutar esta facilidad para sus propios propósitos. La meditación une estos dos casos en la unidad del ser. Somos espíritu, que es consciente y tiene consciencia de sí mismo; mientras que la mente es nuestra facultad de creación, el lienzo sobre el que el espíritu pinta en nuestra vida sin inspiración y el método con el que transformamos esa inspiración es la realidad.. La meditación es la senda que conduce a la autorrealización. A lo largo del camino vamos abandonando nuestras identidades falsas. Este hecho es esencial si deseamos crear el espacio interior en el que dar de nuevo acogida a nuestra paz interior.

    La meditación es una aventura hacia lo desconocido. La mayor aventura que la mente humana puede acometer. La meditación consiste simplemente en ser; ser sin hacer nada, sin acción, sin pensamiento, sin emoción. Simplemente eres y ello es sumo gozo. ¿De dónde viene ese gozo si no estás haciendo nada? No viene de ninguna parte o viene de todas partes, No tiene causa, ya que la existencia está hecha de esa sustancia llamada gozo.

    Cuando no estás haciendo nada en absoluto –ni corporal, ni mental, ni a ningún otro nivel- cuando toda actividad ha cesado en ti y simplemente eres, simplemente estás siendo, eso es meditación.

    Siempre que puedas encontrar tiempo para solamente ser, abandona toda acción. Pensar también es hacer, la contemplación también es hacer. Aunque sólo sea por un instante, si no estás haciendo nada y estás en tu centro, completamente relajado, eso es meditación. Y una vez que hayas cogido el truco, puedes permanecer en ese estado tanto tiempo cuanto quieras, hasta que finalmente puedas permanecer en ese estado las veinticuatro horas del día.

    Lentamente, cuando te hayas dado cuenta de cómo tu ser puede permanecer imperturbable, puedes entonces empezar a hacer cosas, manteniéndote atento a que tu ser no se altere. Esa es la segunda parte de la meditación. Primero aprende a ser, después aprende a llevar a cabo pequeñas acciones, pero manteniéndote centrado.

    Por tanto, la meditación no está en contra de la acción. No hay que huir de la vida. Simplemente te enseña una nueva forma de vivir, te convierte en el centro del ciclón.

    Tu vida prosigue, y en realidad lo hace más intensamente, con más alegría, más claridad, más creatividad, con mayor visión; sin embargo estás por encima, eres sólo un espectador que contempla desde la cima de la colina todo lo que está ocurriendo a tu alrededor.

    Tú no eres el hacedor, eres el observador. Ese es el secreto de la meditación que te conviertes en un observador. Puedes hacer cualquier cosa, ya sea pequeña o grande; sólo hay algo que no está permitido hacer: no debes perder tu centro. Esa consciencia, esa observación, debe permanecer absolutamente clara e inmutable.

    OBSERVAR ES MEDITACIÓN. Lo que observes es irrelevante. Puedes observar árboles, puedes observar un río, el mar, puedes observar las nubes, puedes observar a un niño jugando a tu alrededor. Observar es meditación. Lo que observes no es lo importante, el objeto no es la cuestión.

    La naturaleza de la observación, la cualidad de ser consciente y estar alerta, eso es meditación. Recuerda, meditación significa consciencia. Cualquier cosa que hagas con consciencia es meditación. No se trata de la acción en sí, sino de la cualidad que le imprimas a la acción. Andar puede ser meditar si lo haces estando alerta. Estar sentado puede ser meditación si estás sentado alerta. Escuchar a los pájaros puede ser meditación si escuchas con consciencia. Escuchar el sonido interno de tu mente puede ser meditación si permaneces alerta y vigilante.

    Lo esencial es permanecer consciente. Entonces cualquier cosa que hagas será meditación.

    La meditación no es un método hindú, no es una mera técnica, no puedes aprenderla. Es un crecimiento: un crecimiento de tu vivencia total, el resultado de vivir plenamente.

    La meditación no es algo que se pueda agregar a tu persona. No puede serte agregada; tan sólo puede llegarte a través de una transformación básica, de una mutación. Es un florecimiento, un crecimiento. Al igual que el amor, la meditación no puede serte agregada, Crece de t-i, de tu totalidad. Tú debes crecer hacia la meditación.

    La meditación te proporcionará sensibilidad y un gran sentido de pertenencia al mundo, Es nuestro mundo, son nuestras estrellas; no somos unos extraños. Pertenecemos intrínsecamente a la existencia. Somos parte de ella, somos su corazón.

    Meditando te vuelves tan sensible que incluso la más pequeña brizna de hierba adquiere una inmensa importancia.

    Y esta sensibilidad te traerá nuevas amistades: con los árboles, con lo pájaros, con los animales, con las montañas, con los ríos, con los océanos, con las estrellas. La vida se enriquece a medida que crece el amor, a medida que crece la amistad.

    Si meditas, tarde o temprano llegarás al amor. Si meditas profundamente, sentirás que nace en ti un inmenso amor que nunca antes habías conocido, una nueva cualidad de tu ser, una nueva puerta que se abre. Te has convertido en una llama que ahora quieres compartir.

    Si amas profundamente, poco a poco serás consciente de que tu amor se está volviendo más y más meditativo. Una sutil cualidad de silencio está penetrando en ti. Los pensamientos van desapareciendo, aparecen pausas y…¡silencio! Estás tocando tu propia profundidad.

    El amor, si está encaminado, te vuelve meditativo.

    Espero que estas ideas nos sirvan oara desarrollar nuestra personalidad y para facilitarnos la búsqueda de la paz interior.Cada día estoy más convencido que, la meditación, es una herramienta inprescindible para desarrollar nuestra inteligencia emocional. Meditar no es de personas raras, y como os he dicho, hay muchas formas, todas ellas válidas. Cada uno debe buscar la que le viene mejor. Ha llegado el momento en que la cultura occidental haga suya esta técnica tan extendida en Oriente,
    Seguiremos en otro momento. Que paséis un buen día.

  3. roger

    siento que tengo poderes en las manos pero no se como ayudar siento que cuando
    toco a una persona le saco su energia negativa la mano se me calienta y tengo miedo ayudemen…………………que debo hacer

  4. sonia cassani

    quiero tomqr una decision acertada,sobre mi matrimonio, hubieron muchas separaciones y ahora, luego de un tiempo de estar a full, comienzan otra vez los problemas que provaocan las separaciones anteriores, en verdad no quiero mas vivir asi,prefiero estar sola.

  5. jose luis marcos consuelos

    creo que el meditar es encontar el punto de equilibrio del alma, mas aun cuando encuentrasel equilibrio del alama ,llega la liberacion del ser que se encuentra atrapado en tu cuerpo, es menester señalar que el cuerpo esta formado de dos entidades,la corporea y la material, esta es la tangible a los ojos del ser humano, pero la entidad mas sutil, es el alma , que se encuentra absorvida en la parte material,el meditar ayuda ah encontar al alma suspendida en una parte del palno terrenal.

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