Inteligencia emocional

Inteligencia Emocional y Empresa: ¡En el camino nos encontraremos!

Por Rogelio Fernández.
Hace tiempo que no me siento a escribir para este blog y, aparte del descanso vacacional, el motivo había sido que las emociones que me suscitaba la Inteligencia Emocional se habían convertido en “emociones desagradables”… confusión, cansancio, estrés.. e incluso ira y frustración.
 
Sin embargo, y después de seguir andando por el camino del desarrollo de este tipo de inteligencia y después de haber descansado de la “militancia emocional para las organizaciones” ese estado de ánimo hacia el constructo de la IE ha cambiado y ya se encuentra de nuevo en el ámbito de las emociones agradables… convencimiento, esperanza, orientación al logro.
Me imagino que parte de este cambio se lo debo, entre otras muchas personas y circunstancias, al gran escritor y conferenciante que es Jorge Bucay que en los Cursos de Verano en Donostia dictó unas sesiones dedicadas a la Felicidad que me sirvieron, en gran medida, en el desarrollo de la primera y más importante de las competencias emocionales: el autoconocimiento.

  

Con este espíritu renovado, y con las emociones más reguladas en cuanto a la Inteligencia Emocional, la pregunta recurrente que me asalta de nuevo es la siguiente: ¿Cómo podemos hacer para ampliar la IE en nuestras organizaciones de modo que sea eficaz para los objetivos empresariales y para sus trabajadores?. Intentando responder a esta cuestión los conceptos que me dan vueltas en la cabeza son los siguientes. Emociones, competencias, metodologías y medición.

Emociones porque es necesario entender su funcionamiento para poder desarrollar la Inteligencia Emocional, cuyo estudio lo enmarco también dentro del gran apartado. Competencias porque es necesario el traducir el manejo inteligente de las emociones en el logro de aquellas competencias laborales, las que más necesiten las empresas, y que estén fundamentadas en el desarrollo de la IE. Metodologías ya que es necesario traducir las buenas intenciones y los planteamientos académicos en métodos, en procedimientos para poder pasar de la prédica a la práctica emocional, es decir, programas de formación y desarrollo de las competencias emocionales en la empresa.

Por último, la medición de estas intervenciones ya que debemos comprobar que lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos los que nos dedicamos a esta nueva y apasionante disciplina esté corroborado por comprobaciones científicas que avalen, rechacen y, sobre todo, mejoren los postulados y las metodologías aplicadas con el fin último de ayudar a las personas que trabajan en nuestras organizaciones y, por ende, a las organizaciones en sí.

Son con estas ideas rondándome la cabeza y orientado mi trabajo con las que me he puesto a escribir estas líneas. Ideas que irán guiando mis próximos escritos, mis investigaciones, y por qué no decirlo, mis próximos años de vida. Espero que en ese tiempo me encuentre con muchos de los que están leyendo este blog, porque eso indicará que hemos elegido un rumbo parecido para nuestro desarrollo personal y laboral. Con esa idea me despido con un ¡hasta que nos encontremos amigos!

Un pensamiento sobre “Inteligencia Emocional y Empresa: ¡En el camino nos encontraremos!

  1. L.S.

    Como Rogelio ¿te despides hasta tu próximo post o te despides de este blog?

    Espero que no nos den un susto y sea lo segundo, porque lo sentiría de todo corazón.

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