Inteligencia emocional

Aceptar y compartir, necesidades básicas.

Por Igor Fernández

No sólo es necesario estar en relaciones seguras y que nos validen, hay otras necesidades que tratamos de cubrir en nuestras relaciones. Quiero aclarar que las necesidades a las que me estoy refiriendo, son necesidades que las personas tenemos desde el momento de nacer y nos acompañan a lo largo de nuestra vida. Podríamos decir que se trata de necesidades básicas que se cubren momentáneamente y que vuelven a reclamar nuestra atención tras un tiempo.

  

Cuando somos pequeños, somos investigadores que no llegan a un metro de altura, que están aprendiendo y experimentando con el mundo circundante. Esta investigación no se puede levar a cabo en solitario, es necesario que alguien que sepa más, sea mayor y más fuerte esté ahí para nosotros; padres, maestros, personas mayores. Todos hemos visto cómo un niño de dos o tres años se agarra a las piernas de su padre o su madre ante la inquietud que le provoca un extraño, o cómo años más tarde necesitamos hablar con un hermano mayor y no con nadie más, de una situación difícil por la que estamos pasando. Es, como si dijéramos, la necesidad de ser aceptados por una persona estable, fuerte, en la que podamos confiar en momentos difíciles, no necesariamente una persona mayor o con más conocimientos, sino alguien que nos dé la sensación de estar protegidos, e incluso de la que podamos depender en cierto momento de vulnerabilidad hasta que las aguas vuelven a su cauce.

Sin embargo, en otras ocasiones, o quizá en las mismas pero en otro momento, lo que necesitamos es estar en presencia de alguien que haya pasado por lo mismo que nosotros, alguien que entienda lo que estamos viviendo porque ha estado allí antes, o por lo menos en un lugar cercano. En ocasiones no es necesario que las personas por las que nos sentimos “entendidos” hayan vivido lo mismo que nosotros, a veces sólo es necesario que hayan sentido algo parecido a lo que les tratamos de explicar. Es importante sentirnos parte de algo, que no somos diferentes a los que nos rodean en el sentido de que hay algo que hacemos mal y que el resto no entiende.

Las dos son necesidades fundamentales a las que tratamos de responder a lo largo de nuestra vida. No se trata de necesidades contradictorias, simplemente se acompañan una a la otra.

¿Cuáles de estas necesidades tienes cubiertas tú en las relaciones que mantienes? ¿Quién te provee de esa aceptación? o ¿Con quién te sientes incluido?

 

Un pensamiento sobre “Aceptar y compartir, necesidades básicas.

  1. Tx

    Yo lo que creo es que lo que tu llamas necesidad, para mi, es una consecuencia, es decir, lo que hacemos necesitamos “justificarlo”, queremos sentirnos apoyados, quiza no queremos tanto sentirnos comprendidos independientemente de que el que esta enfrente o a nuestro lado escuchando haya vivido situaciones parecidas o no. En definitiva, no nos preocupa tanto que nos entiendan cuanto que nos apoyen. Ciertamente, esto no es aplicable a todos los casos y situaciones pero si en general y en la edad adulta, quiza a partir de la adolescencia. El niño, creo, no necesita excusas tiene que hacer lo que hace, para aprender, para sobrevivr, quiza para aprender a sobrevivir o vivir en este mundo, independientemente de la sociedad a la que pertenezca.

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