Inteligencia emocional

Autodefinición e impacto

Por Igor Fernández

Puede parecer contradictorio, pero en las relaciones que mantenemos, aparte de lo que hemos comentado hasta el momento, hay dos necesidades más que se suman, y se convierten en indispensables.

Éstas hacen referencia a dos necesidades de relación que son fáciles de identificar en nosotros mismos. Ambas, por cierto, son de especial importancia para entender situaciones que resultan incomprensibles en algunos casos de comportamientos límite en adolescentes. La primera es la necesidad de autodefinición. Es la necesidad que sentimos de expresar nuestra cualidad única como personas, ser quien somos y que los demás la reconozcan y respeten, se trata de nuestra necesidad de ser diferentes, de ser originales. Muchas veces mostrar esta unicidad es una ardua tarea, ya que la presión del grupo es difícil de resistir. En el caso de los niños a veces los adultos reaccionan negativamente o causando vergüenza ante la búsqueda del propio espacio. Cuando hablamos de adolescentes, este esfuerzo por diferenciarse de otros adolescentes y de los adultos para separarse de ellos (al fin y al cabo están en busca de la independencia), pasa por una mayor oposición. Tiene sentido si pensamos en un individuo que está luchando constantemente por diferenciarse para hacerse independiente, y por tanto funcionar de manera autónoma.

  

Sin embargo hay situaciones socialmente alarmantes relacionadas con un comportamiento antisocial, violento incluso, en adolescentes y escolares de menor edad. Esta conducta nada tiene que ver con la maldad innata con la que tachamos alegremente, ni necesariamente con un ambiente degradado socialmente. ¿qué hacemos cuando tratamos de llamar a alguien que camina unos metros más adelante de nosotros? ¿Y si está al otro lado de la calle? ¿o dos calles más allá? En cada situación elevamos nuestro volumen de voz un poquito más, e incluso hacemos aspavientos si es necesario. Este ejemplo puede servir para explicar la segunda necesidad de la que quería hablaros, la necesidad de hacer un impacto en otros. Todos necesitamos saber que somos suficientemente importantes para alguien como para que esta persona se plantee cambiar su comportamiento hacia nosotros si nos molesta, o se emocione con nosotros cuando lo estamos. Trasladado al mundo de los adolescentes, al tiempo que tratan de alejarse de sus referentes, necesitan saber que lo que hacen, sienten e inician es importante para éstos. Se utiliza de forma banal la expresión “lo que quiere es llamar la atención” como una fórmula peyorativa de un intento de impactar en los demás. Es como si a nosotros en el ejemplo del paseante oyéramos decir “no le hagas caso, está gritando para que le prestemos atención, pero no te gires.”. Efectivamente, chillamos y hacemos aspavientos para llamar la atención de quien queremos y si no nos hacen caso, tendremos que gritar más alto.

Otra discusión será ¿qué hace tan difícil escuchar estas necesidades en la gente que nos rodea? ¿por qué es tan molesto que quieran llamar nuestra atención?

6 pensamientos sobre “Autodefinición e impacto

  1. Momo

    Yo tengo una tendencia, diría casi innata, de escuchar a los demás, me gusta y aprendo día a día de ello.
    Sin embargo me saca de mis casillas el tipo de personalidad que necesita ser el centro de atención constante, o bien con charla continua casi sin respirar o contando problemas constantemente.
    Esa es mi duda: ¿qué provoca que alguien quiera ser el centro de atención constante?, en ese caso ¿es mejor dárselo?.
    Adelanto que no me siento responsable de cuidar de las necesidades de los demás.

  2. Irene

    El porqué ponemos más interes en las vidas de personajes de las series de televisión que en las de nuestros hijos o nuestros padres mayores, comunicandonos de manera superficial, sin afrontar temas que interesen a nuestros hijos, les privan de unos conocimientos insustituibles para un crecimiento en valores que puedan ayudarles a superar situaciones complicadas. Oir a los demás, escuchandoles, ayuda a un entendimiento beneficioso para ambas partes.

  3. Ígor- Autor

    Cuando hablamos de una persona que necesita, como dices, Momo, ser el centro de atención,es difícil dar con una respuesta univoca. Las personas reaccionamos en función de multitud de influencias, presentes y pasadas y por tanto es temerario generalizar.
    Sin embargo, una razón habitual por la que necesitamos ser el centro de atención y nos esforzamos en serlo, es el hecho de no poder serlo, o no haber podido serlo allí donde deberíamos obtener atención de forma natural: con nuestros padres, nuestra pareja… Pero lo importante en estos casos es encontrar la razón. Probablemente, si quien tenemos delante es un niño de 8 años a quien sus padres no hacen caso (aunque sea en el cuerpo de un hombre de 37), la primera idea que nos venga a la cabeza no sea “este tío lo que quiere es chuparme la energía”, con el enfado subsiguiente. Gracias por los comentarios, y espero que entre todos podamos cada vez entender mejor cómo funcionamos. Un saludo.

  4. JhOzZeLyn...=)

    wenO nO me pareciO tan interesante la pagina porke no hubo lo ke buscaba azi ke mejor modifiquen zu pagina pa ke la gente kede satisfecha con la informacion ke ustedes brinden Okei …!! Att:La LOkita …!!! =P

    1. María José

      Me encanta tu comentario! Pero creo que primero debes aprender a escribir bien (o al menos lo suficiente) como para no pasar tanta vergüenza o pena ajena.

  5. Pingback: Inteligencia Emocional » Al partir, un beso y una flor…

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