Inteligencia emocional

De esto sabemos todos

Por Igor Fernández

Hace aproximadamente un año que nos escribimos y nos leemos en este espacio, y yo empiezo a sentir cierto aprecio, no sólo por espacio en sí, sino, inevitablemente, por todas las personas que leen y escriben estos pedacitos de experiencia. Y supongo que por esta razón, cada vez presto más atención a los datos de audiencia de este blog, de dónde nos leéis y escribís, y demás cuestiones curiosas al respecto (curiosas para quien os escribe estas líneas, no precisamente ducho en los misterios de la informática). Y supongo también, que, de algún modo, al comprobar la enorme repercusión, no puedo por menos que sentirme orgulloso e ilusionado. Ilusionado para seguir tratando de aportar lo que esté en mi mano a nuestro interés común por las relaciones entre las personas, y la esperanza de conseguir que cada día sean más enriquecedoras, que nos hagan crecer y ser más felices…

Sin embargo, nuestra forma de afrontar este tema, no deja de ser una visión, una manera de traer lo que vivimos en el trabajo, en nuestra propia experiencia, y ésa, en mi opinión, es la manera de conseguir que realmente estas líneas tengan el valor que hoy tienen. Me explico: durante este año, he escuchado un comentario recurrente, cuando a mis amigos, o familiares, les he animado a hacer comentarios en la casilla que hay a continuación: “¿Yo cómo voy a escribir ahí?” a lo que yo suelo responder “¿y por qué no?”- “Hombre, me da cosa, ¿cómo voy a aportar algo? ¡Con el nivel que hay!”. No sé si a algún lector le sonará esta respuesta, pero yo la he escuchado unas cuantas veces durante estos meses. Entonces una reflexión viene a mi cabeza y pienso: ¿por qué, estas personas que saben tanto sobre emociones y su manejo, creen que no pueden aportar nada? Quizá tiene que ver con la timidez, a pesar de la posibilidad de firmar con el nombre que uno quiera, pero a veces, da la sensación de que hay algo más. ¿Qué creencias tenemos que no nos permiten hablar de lo que conocemos tan bien? En otras palabras ¿a qué tenemos miedo? ¿Quién pensamos que nos va a juzgar y de qué manera? Yo empleo este espacio para dar una referencia conocida, pero esto mismo nos sucede en muchos ámbitos.

  

Desde mi punto de vista, y volviendo al espacio que compartimos, esto no es así. Cualquier persona que esté leyendo en estos momentos estas palabras, tiene una aportación preciosa que hacer, si es su deseo, y es la propia experiencia. Las emociones no son patrimonio de nadie, todos las sentimos, las disfrutamos y las sufrimos, afortunadamente. Desde quienes escribimos estas líneas aquí, a quienes nos leen al otro lado del océano, por ejemplo. Desde quien nunca ha oído el término Inteligencia Emocional, y no lo ha necesitado, a quien no quiere saber nada de las “psicocosas”.

Las emociones son universales, y son, amigos míos, valiosas por ser nuestras, por vivirlas de forma única, y todos estamos empatados en esto.
Por esta razón, desde mi pedacito preciado de espacio, quiero invitar a quien lo desee, a superar ese primer puntito de vergüenza y traernos, al menos cuando el cuerpo así se lo pida, su opinión, su pensamiento…Y su emoción. Al fin y al cabo, es una
experiencia compartida.

4 pensamientos sobre “De esto sabemos todos

  1. Lontzo

    Igor, como siempre una delicia y un orgullo leer tus artículos y los del resto de la gente de Sycom en eitb24.com.

    Además, veo que has cumplido tu intención de escribir sobre este tema del miedo que tenemos mucho a opinar sobre cuestiones relacionadas con la inteligencia emocional, por temor a “meter la pata”.

    Tu artículo me parece de una enorme utilidad y, además, creo que denota la humildad de quien, sabiendo mucho de algo, no se cree en posesión de la verdad. La única manera de no cesar de aprender en este mundo.

    Eskerrik asko !!!!!!

  2. Jon

    Me siento orgulloso de tenerte como compañero Ígor. No dejas de sorprenderme, y eso hace que te aprecie cada día un poco más si cabe. Si me dejas me uno a tu reflexión! Un abrazo!

  3. Jon

    A mi también me has dejado una vez más sin palabras… Y me haces sentir orgulloso de ser tu compañero de fatigas y alegrías. Gracias.

Responder a Lontzo Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *