Inteligencia emocional

Facilitadores en Inteligencia Emocional

Por Rogelio fernández

Acabo de participar en unas jornadas de formación de formadores en una metodología que el Clúster del Conocimiento y la Diputación Foral de Gipuzkoa han puesto a disposición del Consorcio para la Inteligencia Emocional en Organizaciones de Euskadi. Han sido más de 100 horas dedicadas a las emociones en las empresas viendo la manera de desarrollar las competencias emocionales de los trabajadores vascos, y lo que más me ha llamado la atención no es la metodología en sí, sino la calidad de las personas que han participado en dicho curso.

Mucho se habla de las diferentes formas de avanzar en la mejora de la IE (Inteligencia Emocional), de los diferentes enfoques que exiten como los que postulan Mayer, Salovey y Caruso, Daniel Goleman o Reuben Bar-On... las del CASEL, las de EI Consortium o las que se han desarrollado en Euskadi; de los diferentes ámbitos de actuación en los que se puede aplicar este constructo, como es la educación, la familia, las organizaciones o el social. Sin embargo, muy pocas veces nos hemos parado a pensar en las personas encargadas de formar, de contribuir a sensibilizar y desarrollar los conocimientos, las habilidades y las actitudes necesarias para conseguir mejorar las destrezas emocionales.

  

 

Estos facilitadores, como ahora se les llama, tienen la responsabilidad de introducir este nuevo paradigma, esta nueva forma de entenderse y entender las relaciones; de hacer comprender a la sociedad que emoción y razón son una misma realidad en el cerebro, que lo cognitivo y lo emocional van siempre unidos en los procesos mentales. Tarea ésta de gran delicadeza ya que el introducir una innovación en los aspectos culturales de una sociedad no es nada fácil y en esta tarea los comienzos, los logros que se consigan al principio, son de gran importancia para que la innovación se consolide.

Tiempo tendremos de profundizar en las características, en la forma de ser, en la forma de desarrollar las metodologías, en la formación académica que necesitan, que necesitamos, los formadores pero antes que nada creo que hay algo que es imprescindible que realizar… y este algo es el desarrollo de su inteligencia emocional. Es importantísimo que estas personas hayan iniciado el camino que mejora de sus competencias emocionales como la mejor manera de experimentar primero, y luego transmitir, aquellos conocimientos, habilidades y actitudes que permitan mejorar en los demás esas mismas competencias.

Experimentar en uno mismo, y en la relación con los demás, la identificación, la comprensión el uso y la gestión de las emociones como forma de mejorar las relaciones con uno miso y con los demás es la mejor manera de integrar y comprender los basamentos de la inteligencia emocional y la mejor manera, por lo tanto, de trasmitir a los demás como se puede desarrollar este tipo de inteligencia.

Y esto es lo que he visto en este grupo de compañeros que se estaban formando estos días en Zamudio. Personas que desde el principio se entregaron a la comprensión de los conceptos, al desarrollo de las habilidades y sobre todo al cambio de actitud que requiere la Inteligencia Emocional. Actitud que implica cambio, que conlleva trabajo, que suscita la incertidumbre de lo nuevo y que estos profesionales consiguieron estimular en sí mismos para poder trasmitirla luego a los demás. Son personas, que ya están avanzando en la mejora de su inteligencia emocional lo que les permitirá conseguir con mayor éxito su trabajo… facilitar la mejora de la inteligencia emocional de los demás y por qué no decirlo, conseguir que todos consigamos unas mayores cotas de bienestar subjetivo.

Creo que estamos en buenas manos… pero ustedes… ¿qué opinan?

¿Qué opinan ustedes sobre los facilitadores de Inteligencia Emocional?
¿Consideran que son importantes o que lo único importante es la metodología que aplican?
¿Conocen ustedes alguno?

Un pensamiento sobre “Facilitadores en Inteligencia Emocional

  1. josetxo

    Cuando hablamos de la calidad de las personas,¿podríamos definir esa calidad?.
    Saburu Aido en su manuscrito “Sobre Evolución” viene a decir: “La Evolución es un proceso por ni deseado ni indeseado sobrevenido en el que un animal de ferocidad 100 e Inteligencia Evolutiva cero va desprendiéndose de su ferocidad adquiriendo a su vez inteligencia evolutiva.Un proceso de dulcificación en el que mantenidamente va accediendo a nuevos y más evolucionados estadios de cultura significados por nuevos y más evolucionados estadios del respeto a la vida propia y ajena..de forma que a cada momento de la Historia le corresponde un estadio de cultura,y sólo pueden ser considerados cultos (evolucionados,inteligentes) aquélla y aquél que disponen de una actitud coherente con el estadio de situación de los sentimientos propio del tiempo que les ha tocado vivir…”
    Según este planteamiento (tan discutible como cualquier otro) somos más simples que un ocho.Cada ser humano basicamente somos una diferenciada mezcla de ferocidad y de respeto (¿la forma civil del amor?),y todo lo demás no son sino consecuencias de lo que somos.Y aunque muy probablemente nunca podremos definir cuál es la precisa mezcla de estos factores que se corresponde a cada tiempo,en el propio planteamiento subyace una pregunta que nos abre un resquicio:¿existe alguna actitud (alguna forma de ser) que puede ser válida en todos los tiempos?.Quizá en la respuesta a esta pregunta se halle el hombre de calidad capaz de inducir a los demás mediante el hecho de responder a cada cual con la misma moneda que le es entregada…aunque no lo sé.
    Agradeciéndoos este año 2007 y deseándoos a todos un feliz 2008.Recibid un fuerte abrazo.

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