Inteligencia emocional

¿Cuándo es suficiente?

Por Igor Fernández

Llevo algún tiempo pensando en una pregunta –bueno, varias- que me rondan la cabeza a raíz del proceso de desarrollo de mis capacidades emocionales: “¿cuándo es suficiente?, ¿cuándo puedo considerar que ya he llegado allí donde me proponía en el manejo de mis emociones?, ¿cuándo dejaré de preocuparme por ellas para disfrutarlas?”

Es curioso, pero las personas que estamos habituados a tratar con otras personas, quienes nos relacionamos inevitablemente debido a nuestra profesión, o simplemente a una inclinación natural al otro, a veces no podemos dejar de pensar en cómo es nuestra vida, en cómo nos van las cosas, en lo que es mejorable, en lo que hacemos mal y lo que podríamos conseguir si esto o lo otro…

No hace mucho, tuve una conversación con un amigo mío que me increpaba por mi profesión (soy psicólogo), y me decía aquello que he oído muchas veces, así como cualquiera que se dedique a este trabajo: “¡es que los psicólogos pensáis que todo el mundo necesita terapia, sois unos comecocos!”. En aquella conversación -que no discusión- fueron necesarios unos largos minutos para transmitir una idea que me gustaría traer aquí, porque no deja de ser una cuestión no carente de cierto trasfondo de realidad.

  

 Es decir, que es habitual que a veces, quienes estamos preocupados por las relaciones, nos pasemos la vida, pues eso, preocupados.

Más allá de cualquier profesión, ocupación o situación vital, quienes prestamos atención a las emociones, a veces nos pasamos de rosca y terminamos pensando la vida en lugar de vivirla. Habrá quienes lean este espacio y les suene extraño lo que digo, de lo cual me alegro, porque al fin y al cabo es signo de buena salud emocional y mental, pero para otros, a veces sucede, que el propio deseo de mejorar, de relacionarnos de forma más cercana, emocional, humana, nos dispara la obsesión por lo que dije y luego me respondió, lo que creo que quiso decir y lo agobiante de llegar a tal y cual conclusión, y terminamos por pensar demasiado.

Quizá como regalo de Navidad, creo que todos nos merecemos un poco de descanso. Parte del desarrollo de la Inteligencia Emocional es decir “Basta” al desarrollo de la Inteligencia Emocional. Puede parecer contradictorio, pero, para quien escribe estas líneas, charlar después de cenar, con la mesa aún puesta, quizá jugueteando con el corcho de una botella, sin tiempo en el reloj y satisfechos, con quien nos quiere, y queremos, es la quintaesencia de lo que llevamos hablando en este espacio casi un año.

 A veces dejar de pensar, no tiene porqué ser signo de ignorancia o desinterés, a veces, despreocuparnos cuando podemos, abre las puertas a otras formas de vivir con los demás. Y eso también es Inteligencia Emocional.

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Descanso!

3 pensamientos sobre “¿Cuándo es suficiente?

  1. Gotzon

    Quizá tampoco es necesario detener o desconectar nada.El concepto y la práctica son más fluidos ¿no?

    Para mi que es precisamente un síntoma de inteligencia ocuparnos mejor en lugar de preocuparnos tanto.

    Como dice la sabiduría popular:

    para aprovechar bien el tiempo hay que perderlo a menudo.

    Las filosofías orientales nos dicen que nuestro problema es que vamos todo el rato de cabeza, sin tiempo para nada. Como reza este koa zen:

    “Deja de querer atrapar la luna. Sigue construyendo tu estanque en tu jardín y la luna no tardará en llegar”

    Y pues eso, que podemos y queremos brindar…también por estas fiestas

  2. Ainhoa

    Estoy de acuerdo Igor!!
    Vacaciones para todo el mundo!! También para los que cuidáis a otros.
    Disfrutar de lo logrado y darse satisfacción son fundamentales para seguir con fuerza para emprender nuevos proyectos/mejoras.
    A veces cuando paras, avanzas.

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