Inteligencia emocional

Mirando hacia delante

 

Por Olatz Elizondo

“ Hoy, gusto de la vida y casi estoy por decir que cada año que pasa la encuentro más gustosa… En la mayor parte se debe a la preocupación, cada día menor, de mi mismo”. (Bertrand Russell)

La vida tiene múltiples significados que cada uno vamos construyendo a lo largo de nuestra existencia.

Nuevo año, nuevo mes, ideas, planes, reflexiones, objetivos… La mayoría proyecta ser más feliz y mejorar.

Vivir es proyectarse, adelantarse, poner metas y objetivos que nos empujen a seguir hacia delante. Vivir es arriesgarse. Cuando hay planes concretos y el orden actúa poniendo cada cosa en su sitio, todo va saliendo gradualmente.

  

La vida es un resultado, a la larga sale lo que hemos ido haciendo con ella.

El arte de vivir consiste en saber que el hombre es al mismo tiempo el artista y el objeto de artesanía.
La vida es plena si está llena de amor y uno consigue parecerse a sí mismo.

Propongo vivir con ilusión y argumentos.

La prosperidad está siempre en el porvenir. Pero yo creo que la base debe ser ésta: sentirse uno a gusto consigo mismo.

El mañana venidero es aventura y contingencia. El arte de vivir consiste en el secreto de sacarle a la existencia lo más positivo que se hospeda en su interior.
El pasado debe servirnos como arsenal de conocimientos y experiencia de la vida. Y también nos sirve para aprender en cabeza propia.

Pasado, presente y futuro. Recuerdos, datos e ilusiones. Posibilidades y realidades.

Quiero invitar a cada persona a conseguir el estado mental del “flujo en cada actividad que hagamos, con el cual, sea la actividad que realicemos, nos impulsa a hacer las cosas lo mejor posible.
Busquemos nuestra motivación y disfrutemos con lo que estamos haciendo.

¿Crees que el fluir nos ayuda en ser felices?

2 pensamientos sobre “Mirando hacia delante

  1. Ángel Parra Moreno

    **¿Crees que el fluir nos ayuda en ser felices?

    Estoy contigo Olatz, nuestra vida tiene el significado que cada uno de nosotros vamos construyendo a lo largo de nuestra “existencia”. Influirán en ello muchas variables, pero en el fondo depende de nosotros el sentido final de nuestra vida.
    Como dice Franz Kafka, “el verdadero éxito consiste en descubrir quién eres, en lugar de calcular qué serás”
    ¿Quién soy? Ésa es la pregunta que el ser humano se ha hecho a lo largo de la Historia. Una pregunta tan universal y transcendente que su repetida formulación ha desarrollado el conocimiento esencial de la Humanidad. Sus diferentes respuestas han propiciado las sucesivas expansiones de conciencia que el ser humano ha conquistado de forma paulatina. ¿Merece la pena dedicar atención a una cuestión que parece no proporcionar el último modelo de coche, ni el dinero de hipoteca?
    La respuesta más sensata es “Sí” que merece la pena. Nuestra visión del mundo exterior y concreto tiene mucho que ver con nuestras gafas de mirar la vida –o el flujo para ser felices- y la actitud existencial con la que nos movemos ahora. Nuestra jerarquía de valores y el sentido filosófico de la existencia pueden convertir muchas penas en crecimiento y dejar caducos los viejos modos de vivir como víctimas preocupadas. En realidad, el hecho de reconocer el propio yo nos ha llevado a declaraciones de amor que afirman: “te quiero no por quién eres, sino por quién soy cuando estoy contigo”. Finalmente, ¿no es el propio yo, con su mayor o menor dimensión, la referencia por donde todas las cosas pasan?
    Aceptada la identidad, lo más importante es sentirse a gusto con uno mismo. Es aquí donde está la clave de lo que tú llamas el estado mental del “flujo” de cada persona. Por él canalizamos todas y cada una de las actividades que realizamos en el día a día. La prosperidad está siempre en el porvenir –como apuntas-, pero lo más importante es ir haciendo realidad ese futuro en nuestra presencia cotidiana. En realidad, el arte de vivir es el arte de enfocar e interpretar. Saberse testigo de nuestra pequeña identidad personal y reconocernos como observador de la máscara que uno representa, permite vivirse en todas las opciones que nuestra diversidad demanda. Como decía Plotino, “No ceses en momento alguno de esculpir tu propia estatua”.
    Gracias por la invitación que me haces a conseguir el estado metal del “flujo” que me impulse a hacer las cosas lo mejor posible. Es imprescindible dedicar todos los días unos minutos al procesamiento de lo hecho a lo largo de la jornada. El examen del día, sin autorreproches ni alabanzas, es un hábito con poder suficiente como para asegurar su crecimiento y erradicar de su vida pensamientos y conductas no deseadas.
    Por todo ello, estoy seguro que el aprender a “fluir” es fundamental para ser felices.
    Gracias por todo, Olatz. Seguiremos en contacto.

  2. Gotzon

    Creo como tú Olatz, que no hay otra, así que merece la pena cogerla al vuelo y más vale disfrutar del momento ¿no?
    Carpe diem

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