Inteligencia emocional

La calidad del tiempo

Por Olatz Elizondo

Hoy dedico este espacio a reflexionar sobre cuestiones que durante esta semana me han sido comentadas. Creo que son cuestiones importantes y quiero compartirlas con vosotros. Son una recopilación de ideas, estado de ánimo, quejas, etc. que a mi parecer son la base de los pilares de los hogares familiares, de los centros educativos y del futuro social.

El otro día un padre me comentaba: “no puedo pelearme a diario con mi hijo. Apenas lo veo unas pocas horas al día y prefiero que esté feliz durante ese rato.”

Otro día una colega decía: “el núcleo de la cuestión del fracaso escolar es la falta de tiempo de calidad entre padres e hijos”.

¿Y la sociedad? ¿Donde situamos su responsabilidad en la educación de estos seres que son su futuro? ¿La sociedad tiene un papel educativo? ¿Quién es el responsable de recuperar ciertos valores?

Todo esto sí y también la responsabilidad del alumno, del niño, del adolescente. ¿Dedico el tiempo suficiente a mi trabajo como estudiante? ¿O hago lo justo, y para que más, si tengo todo lo que quiero?

Yo escuchaba todas estas reflexiones atentamente, y pregunto, ¿Donde está el valor del esfuerzo?,¿los objetivos a largo plazo?. ¿Caemos en la dinámica de los valores que nos dan placer momentáneo?. ¿Y los objetivos a largo plazo, y la frustración de seguir buscando no se qué, que se termina y ya está….? ¿El gran placer y el orgullo de conseguir algo con esfuerzo?

  

Vivimos en una sociedad de placeres inmediatos, de deseos inmediatos, de objetivos conseguidos inmediatamente. La mayoría tenemos “todas” las necesidades cubiertas (o eso creemos), pero seguimos insatisfechos, no conseguimos saber lo que queremos, ¿qué es eso de invertir en mi formación como persona? ¿y por qué no me siento feliz? Tengo todo lo materialmente posible, ¿qué será lo que no alcanzo?

La sociedad que nos rodea prioriza la cantidad, el poseer, el tener, (material, cosas, objetos), y el aquí y ahora.

Relacionando el concepto “tiempo de calidad” y “el valor del esfuerzo”, dos conceptos que me gustaría desarrollar en una próxima ocasión, quiero invitarles a reflexionar sobre la calidad. La calidad de ese tiempo que paso conmigo mismo, con mis hijos, mi compañero, mi amiga… Asimismo quiero realizar una invitación a la elaboración del esfuerzo, de la paciencia, en el tiempo, como inversión a conseguir logros y éxitos a largo plazo que nos darán un orgullo y placer grande, que acompañará a nuestra identidad y felicidad desde entonces y para siempre.

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