Inteligencia emocional

La Inteligencia Emocional y la dirección de empresas

Por Rogelio Fernández

¿Qué tiene que ver la Inteligencia Emocional en la dirección de empresas?, ¿por qué las organizaciones se deben preocupar de esta disciplina?, ¿por qué ahora?… Estas son algunas de las preguntas que podemos plantearnos al pensar en introducir los principios de la Inteligencia Emocional (IE) en las empresas.

Nos encontramos en un momento en el que el estudio de la persona que trabaja en las organizaciones se está convirtiendo en algo clave para el desarrollo empresarial y social en la llamada Sociedad el Conocimiento. Tras años en los que las teorías sobre la gestión han pasado de estar centradas en la organización de tareas, y después de que la Psicología se adentrara en el estudio de la persona dentro de la organización, nos encontramos en un momento en el que se hace necesario el reconocimiento de la emoción como parte intrínseca al ser humano y a la toma de decisiones racional, en definitiva, conciliar razón y emoción y reconocer la influencia de ésta última en los procesos empresariales.

En los primeros años del milenio, los desafíos a los que se enfrentan las personas dentro de las organizaciones son, entre otros, la necesidad de afrontar grandes y rápidos cambios; ser creativas a fin de desarrollar la Innovación; manejar cantidades ingentes de información; estar motivadas y comprometidas; ser capaces de trabajar eficaz y eficientemente en equipo, y además conciliar todo esto con su vida personal y familiar. Además, las organizaciones como tales deben sobrevivir en una economía global donde las estrategias de costes cada vez son más difíciles de mantener, con lo que deben generar valor añadido basándose en la Innovación y sustentándose en capacidades de sus trabajadores como son la creatividad o el manejo y desarrollo de las TIC.

  

Con todo esto, el utilizar mejor el talento disponible en una fuerza laboral cada vez más diversa; la identificación y selección de las personas más dotadas para la organización; la mejora en la toma de decisiones en aspectos tales como los nuevos mercados y productos o las decisiones sobre alianzas estratégicas; la necesidad de dotar de líderes a la empresa identificado a aquellos que denoten esa potencialidad entre los que ya trabajan en la organización; la necesidad de fidelizar a los clientes; la creciente necesidad de preparar a los trabajadores para que desempeñen trabajos en el extranjero o la difícil tarea de retener a los buenos empleados que destacan por sus habilidades en una economía de alta tecnología, hacen que la empresa se vea abocada a la utilización de las emociones, de la Inteligencia Emocional, para llevar a cabo estos cometidos.

Por lo tanto, podemos decir que la IE influye en la eficacia organizativa en varias áreas, y entre ellas la contratación y permanencia del empleado, el desarrollo del talento y del conocimiento, el aprendizaje organizativo, el trabajo en equipo, la innovación, la productividad, la eficacia y la eficiencia, las ventas, la calidad de los servicios, la fidelización de los clientes… Pero, además, influye en el compromiso, en el estado de ánimo y en la salud de los trabajadores.

¿Están ustedes de acuerdo?
¿Qué importancia creen ustedes que tiene la Inteligencia Emocional en las organizaciones?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *