Inteligencia emocional

El mejor alimento para los hijos.

Por Rosalia Peña Sarmiento:

La alimentación de los hijos es un tema que a la mayoría de los padres le preocupa y ocupa. Unas veces porque- desafortunadamente no se tienen recursos suficientes; otras teniendo aún una gama de  posibilidades, y siendo la elección y responsabilidad en sí misma una oportunidad de aprendizaje y disfrute para toda la familia, por diferentes causas,  puede convertirse en un auténtico calvario.

Cuando de alimentos se trata las preguntas recurrentes se inclinan por el qué y cuánto. Carlos González en su libro “ Mi niño no me come” hace reflexionar sobre todo en el segundo aspecto, en estrecha relación con el primero, y desde su título mismo nos plantea un reto no sólo lingüístico: no me come, por no come. Siguiendo algunas de las ideas de este autor y el objetivo de estas líneas llegamos a algo más profundo, de lo que no siempre somos conscientes: el cómo y para qué. Y digo esto, porque a veces se centra la atención más en el qué y cuánto. Por ejemplo, muchas de las conversaciones de los padres, sobre todo en los primeros meses de vida de los niños – incluso con cierto sentido competitivo- se centran en lo que come, cuánto pesa o mide, y aunque eso evidencia un elemento de crecimiento en el niño que padres y pediatras siguen de cerca, es saludable también un intercambio sobre el cómo se hace,  ese disfrute y relación padres- hijos para dar sustento a estos últimos. ¿ qué alimento priorizar, entonces?

Llegado a este punto, quiero subrayar la importancia de lo que Isabel Menéndez ha designado en su libro homónimo como alimentación emocional, pues evidentemente como afirma la autora “el acto de alimentarse está íntimamente ligado, desde los primeros momentos de la vida, a la construcción de las emociones. Casi todos los conflictos de nuestro mundo interno tienen un reflejo en el modo en que nos alimentamos”. Y por supuesto va mas allá de si fruta, verdura, carne….Transmitimos también en ese acto de satisfacción biológica, nuestras alegrías, esperanzas, manera de relacionarnos, la angustia, la impaciencia…porque precisamente, las emociones están en la vida misma y el acto de alimentarse no es químicamente puro.

  

"Desde el principio de la vida, el alimento de la madre nos entra con una serie de afectos" – explica Isabel Menéndez, y agrega: "Cuando una madre alimenta a su hijo con placer le está dando un gran regalo. Pero si está ansiosa y estresada, este bienestar no existe; no se trasmite al bebé, que sí recibe, en cambio, la carga de angustia de la mujer”. Asimismo, en las páginas del libro de la Menéndez puedes encontrar también la influencia de la figura paterna en posibles comportamientos presentes y futuras de los hijos, en cuanto al tema de la alimentación, que dan cuenta a su vez de esas creencias y emociones subyacentes que trasmitimos.

Me gustaría que tú padre- madre, hijo, hija repares en las emociones que vives y cómo repercuten en tu alimentación. Te sugiero que hagas un simple ejercicio. Piensa en un alimento que te guste especialmente y sé consciente de qué te evoca, tal vez sea, el sabor, el olor, el color, la simple manera de presentarlo, o estés pensando en un momento especial, el cariño de alguien ( tus padres, hermanos, abuelos, un amigo…), porque así a través de lo simples sentidos anclamos en nuestros recuerdos aquello que es relevante. Tal vez por eso, cuando estás fuera de tu entorno espacial,  la comida te transporta a lo conocido y hasta llegues a sentir cierta nostalgia… Ahora piensa en un alimento que no te gusta y compara lo que te evoca y por qué . Así a través de la comida nos representamos además de un alimento en particular, una serie de sentimientos, emociones, sensaciones con las que estamos conectados en nuestra experiencia vital, ya de manera consciente o inconsciente.

 

Crecemos no sólo con y por el alimento físico. Es mi mayor deseo que añadas a los menús de cada día, un cóctel emocional positivo.

¿ Te animas a regalarnos alguna vivencia por este espacio?

Un pensamiento sobre “El mejor alimento para los hijos.

  1. Leire

    Soy madre de dos niños pequeños y el momento de la comida me lo paso fatal de un lado a otro. Ahora me doy cuenta que nunca me había puesto apensar en la importancia de esos otros alimentos, pues la verdad que los pediatras ni nadie te enseña de ese tema.

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