Inteligencia emocional

El poder de la gratitud: El salario emocional.

Por José Antonio González:

Hasta no hace mucho las empresas pensaban que lo único importante y que valoraban los trabajadores era su salario económico. Sin embargo existe otro salario, del cual se ha hablado poco y dado poca importancia y es a lo que denominamos “salario emocional”.

Más o menos viene a expresar el grado de gratitud y satisfacción que cada persona siente y percibe que le aporta su empresa. Cuando las personas no perciben o reciben un salario emocional escaso, por muy bueno que sea el económico, se sienten como un número más en la empresa y tienden a esforzarse lo justo, a no participar, implicarse y aportar lo mejor de ellos/as mismos/as. Permanecen en la empresa por obligación o porque no tienen otra oportunidad, pero no por lealtad. Que las empresas desarrollen actitudes de gratitud hacia sus personas es altamente rentable en términos económicos y emocionales. Son muchos los momentos, en el día a día de la empresa, donde se puede expresar nuestra gratitud, contribuyendo al bienestar de las personas que influye en el nivel de esfuerzo.

Existe una frase que es importante que esté presente en cada empresa: “antes dar que recibir”. La mayoría de las veces cosechamos lo que sembramos y a veces las actitudes se pueden cambiar, mejorar: Por parte de la empresa hacia los/as trabajadores/as. Y después de los/as trabajadores/as hacia la empresa.

  

 

En el sentido contrario no será eficaz. La mayor parte de las empresas se han hecho fuertes, solventes, competitivas, porque un número determinado de trabajadores aportó muchísima inteligencia, esfuerzo, sinsabores… La gratitud tiene que ser un valor en alza en el mundo empresarial. Las personas no sólo esperan una retribución económica, sino y más importante la emocional. Los/as empresarios/as deberíamos reflexionar serenos sobre: ¿de qué formas reconocemos y gratificamos a las personas?

En una gran empresa en la que alguna vez trabajé, me encontré con uno de los directivos que al verme me paró y me dijo: “José Antonio, hoy es mi último día de trabajo, de jubilo”. Le doy la enhorabuena y él me dice con los ojos humedecidos de tristeza: “vengo ahora mismo de la dirección y me acaban de regalar este reloj y está bandeja, no se siguen agradecimiento a todo el trabajo que desde hace más de 20 años que he desarrollado o por la alegría de que hoy va a ser mi último día de trabajo. En toda mi vida laboral nadie hasta el día de hoy me había agradecido nada. He cometido errores pero pienso que he hecho muchas cosas por esta empresa”.

Este era el caso de un directivo, pero yo me pregunto, en esta gran empresa que ya han conseguido unas cuantas ISO, trabajan en el modelo “EFQM” y en tantas otras certificaciones, expresaban que las personas, el potencial humano, el talento, eran lo más valorado, ¿Se sienten realmente valoradas las personas? ¿Funciona el salario emocional?

Tenemos que pasar de la teoría a la práctica, al reconocimiento día a día de esas pequeñas cosas que nuestros/as trabajadores/as consideran importantes como reconocimiento como personas.

Un amigo mío hace selección de personal y cuando se presentan profesionales que han estado muchos años trabajando para la misma empresa, les pregunta: ¿por qué quieres cambiar de empresa?

Las respuestas de todos se reducen a tres:

 

  •  “No veo claro el futuro de la empresa, no tienen un proyecto que me ilusione”.
  • “No me siento reconocido/a y valorado/a”. 
  •  “Estoy cansado/a de sentirme un número y que nadie me reconozcan nada”.

¿Usted qué opina?

4 pensamientos sobre “El poder de la gratitud: El salario emocional.

  1. Arantza Echaniz Barrondo

    Comparto con José Antonio su visión de que la mayoría de las empresas cuidan poco el salario emocional de su personal y apenas contribuyen a desarrollar actitudes de gratitud. En mi opinión la gratitud es una actitud fundamental en la vida. Toda persona tiene múltiples razones para la gratitud. Mucho de lo que tenemos y conseguimos es porque lo merecemos, pero también mucho nos ha sido dado y ante eso no cabe otra acitud que la gratitud. Ya lo dice el refrán: “es de bien nacidos ser agradecidos”.

  2. Edu Jubete

    Estoy completamente de acuerdo con la tremenda importancia que tiene el salario emocional en el mundo empresarial. Durante mucho tiempo,las personas han sido tratadas como meros activos de la empresa, y no como lo que realmente son: personas. Es indispensable reconocer la condición humana de todas y cada una de las personas que conforman la organización para lograr atraer y retener en nuestra empresa a grandes profesionales. A veces basta simplemente por empezar reconociendo esas pequeñas cosas como menciona Jose Antonio. Porque, sin lugar a dudas, la persona, junto con el conocimiento (que pertenece y es utilizado por las personas de forma voluntaria) son las verdaderas fuentes de ventajas competitivas en la actualidad. No nos debemos olvidar nunca de quienes somos, no solamente respetando a los demás, sino también sabiendo valorarles adecuadamente.

  3. Miguel Angel Ugartemendia

    ¿En qué consiste el salario emocional?
    El salario habitual es fácil de dar: no se trata más que de dinero, una retribución económica, pero ¿cómo se retribuye emocionalmente?
    Con esta pregunta comienza la empresa a ser consciente de la importancia que tiene la inteligencia emocional. Debemos ser emocionalmente inteligentes para saber cómo agradecer a las personas que trabajan con nosotros/as. A unas sólo con un gesto, a otras con unas palabras, a otras con un regalo, a otras con la mirada, a otras con una palmada, a otras con un reconocimiento público, a otras riéndonos de sus chistes, a otras dándoles libertad en su creatividad, a otras acompañándolas en su proyecto diario, a otras valorando su entorno social, a otras haciendo partícipe de sus logros a su familia, a otras donando parte de los beneficios obtenidos con su actividad a proyectos relacionados con la responsabilidad social corporativa o proyectos solidarios, a otras …

    Son infinidad las posibilidades, como mínimo tantas como personas; pero para hacerlo bien es necesario conocer a las personas y para ello hay que ser emocionalmente inteligentes.

    Agradece y serás feliz.
    En tu empresa dona “salario emocional” y seréis felices todas las personas que la componéis. Y no hay duda de que la felicidad es el mayor motor de crecimiento.

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