Inteligencia emocional

Neurobiología emocional, políticas públicas y empresa

Por Rogelio Fernández Ortea:

En estos años de llevo dedicado al estudio de la Inteligencia Emocional, sobre todo al estudio propiamente dicho de las emociones y de los sentimientos, muchas veces me he preguntado por qué lo hago, si el tiempo que estoy dedicando a ello va a servir para algo en la mejora de mi entorno, de las personas con las que convivo, de mis semejantes. Incluso, he de confesarles, que he pensado si esta dedicación me iba a proporcionar una forma digna de poder sobrevivir económicamente.

También me preguntaba cuál era la importancia de este asunto para las administraciones públicas que, queramos o no, son las que, entre otros estamentos, tiene la posibilidad de destinar los recursos para que se pueda seguir investigando y, sobre todo, para que los resultados de las investigaciones reviertan en la propia sociedad y en la mejora del bienestar de las personas. Por su lado, mi formación empresarial hacía orientarme hacia la posible utilidad que estos estudios pudieran tener en los resultados de las empresas así como en la mejora de la calidad de vida de las personas que trabajan en ellas.

Teniendo todas estas preguntas en mi cabeza y en mi corazón, descubrí, en un texto de Antonio Damasio, unos párrafos que parecían darme algunas de las respuestas que necesitaba. Párrafos que, si me permiten, paso a transcribir literalmente ya que su precisión y claridad me obligan a respetar escrupulosamente su palabras. He aquí lo que dice este autor…

  

 

Explicar la biología de los sentimientos y de sus emociones estrechamente emparentadas puede que contribuya al tratamiento efectivo de algunas de las principales causas del sufrimiento humano, como son la depresión, el dolor y todo tipo de drogas [adicciones].

Además, comprender qué son los sentimientos, cómo funcionan y qué significan es indispensable para la construcción futura de una teoría de los seres humanos más precisa […] que debería tener en cuenta los avances en las ciencias sociales, la ciencia cognitiva y la biológica.

El éxito o el fracaso de la humanidad depende, en gran medida, de la manera en la que el público y las instituciones encargadas de la gestión de la vida pública incorporen principios y políticas a esta visión revisada de los seres humanos. La comprensión de la neurobiología de la emoción y de los sentimientos es clave para la formulación de principios y políticas capaces tanto de reducir las aflicciones como de aumentar la prosperidad de las personas. […] el nuevo conocimiento se refiere incluso a la manera en que los seres humanos tratan tensiones no resueltas entre las interpretaciones sagradas y seculares de su propias existencias.

Como ven, son magnificas respuestas para mis inquietudes y una fuente de ánimo para seguir con el trabajo. No se si será lo mismo para el asunto de supervivencia económica pero, por lo menos, creo que el recorrer este camino del conocimiento merece la pena.

También he de reconocer el esfuerzo, creo que incomparable en otras administraciones, pero seguro que necesaria su emulación, del interés y apoyo que está prestando una parte de mi gobierno, en concreto el Departamento de Innovación y Sociedad el Conocimiento de la Diputación Foral de Gipuzkoa, en concreto la figura de su Diputado, José Ramón Guridi, y todo y equipo liderado por Joseba Amondarain, potenciando el estudio y sobre todo el desarrollo de los principios que de estos estudios se derivan. Espero que pronto las empresa y organizaciones empresariales, además de otras administraciones, sigan su ejemplo.

Par mí, los planeamientos expuestos por Damasio, el esfuerzo contemplado por algunos de los políticos que gobiernan mi territorio y las necesidades personales y sociales que detecto en mi entorno y mi propia intuición y trabajo personal me indican que esta es un buen proyecto de vida… pero ustedes…

¿Qué opinan?
¿Consideran que deben apoyarse estos estudios y su implantación social?
¿Consideran este tipo de estudios como una forma de mejorar la sociedad?

Fuente:
DAMASIO, Antonio (2005): En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos, Crítica, Barcelona, p. 14.

Un pensamiento sobre “Neurobiología emocional, políticas públicas y empresa

  1. karla chavez lopez

    estoy interesada en el tema deseo mas informacion sobre todo en relacion a niños, donde puedo encontrar imagenes cerebrales relacionadas con el tema, estudio y trabajo con el tema para clase de periodismo de la ciencia

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