Inteligencia emocional

Sólo para hombres.

Como hombre, como quien desempeña el rol masculino, llevo un tiempo precioso tratando de encontrar las palabras adecuadas para plasmar en este espacio privilegiado algo que me sale de dentro. De un tiempo a esta parte siento la imperiosa necesidad de tratar de explicar, de compartir una forma de entender la masculinidad.

Durante mucho tiempo, en una de mis ocupaciones, la de psicoterapeuta, he visto gente, hombres y mujeres, que han visto truncadas sus relaciones adultas por algo que faltó desde el primer momento cuando eran niños, o por algo que se pervirtió hasta convertirse en lo contrario al cuidado. Es muy doloroso escuchar las historias de personas que han carecido de la atención, compañía y cuidado de uno de sus progenitores, pero aún lo es más escuchar cómo esa ausencia no tenía porqué ser física, sino que el padre o la madre podían estar en casa y aún así no estar presentes. En concreto padres que no sabían cómo acercarse a sus hijos porque como niños también carecieron de un padre amoroso, porque allá y entonces las emociones de vulnerabilidad no se podían mostrar. Y cuando no vemos algo, cuando no lo sentimos, es como si no existiera. En nuestra cultura, todavía hoy, a los hombres no se nos permite ser débiles, ser frágiles o vulnerables. No nos lo permitimos… El paso siguiente es el miedo, a la inadecuación, al rechazo, a no ser suficientes, a no poder volver a ser fuertes… Y ante el miedo, las reacciones son irracionales. Una de ellas, la más devastadora es la fuerza que se ejerce como una forma de matar el miedo, pero no la única. Efectivamente, como reza un anuncio actual de DGT, “no es necesario ponerle la mano encima a un niño para causar un daño irreparable…”

Desde aquí, yo quiero pedir no sólo la atención del lector (masculino en este caso) sino su acción, su palabra, para que otras formas de masculinidad sean cada vez más visibles. Formas que están, que ejercemos y que están llenas de otras emociones, muy diferentes a la rabia o el miedo. Muy diferentes a las necesarias para oponernos, para estar siempre alerta, siempre dispuesto a defenderse.

La moneda tiene otra cara: la de la protección, la de la seguridad, la de una visión diferente del mundo de la intimidad, la de la complementariedad. El rol del hombre, del varón, que nosotros hemos asumido, y que, entre todos haremos asumir a los que vengan detrás, puede ser tan versátil como queramos, y podemos y debemos incluir la otra cara de la moneda también para ellos.

¿Cómo viven su rol como hombres? ¿Qué aspectos de nuestra masculinidad son imprescindibles para un mañana diferente?

4 pensamientos sobre “Sólo para hombres.

  1. paula

    me parece muy inteligente esta reflexion porque me a hecho pensar en todos los hombres que conozco, creo que no todos los hombres que han maltratado a sus hijos (ya sea física o )

  2. Arantza Echaniz Barrondo

    Como madre de dos hijos varones que soy, tengo que reconocer que me preocupa mucho que mis hijos aprendan a identificar y gestionar sus emociones, que valoren la afectividad, que no tengan miedo de mostrar debilidad… y no es tarea fácil. Mi marido poco a poco va mejorando y con los niños le aflora una ternura que le va cambiando poco a poco y que también es un buen modelo para los niños.

  3. Edu J.

    Creo que has dado totalmente en el clavo, Ígor. Lo cierto es que muchas veces se nos es impuesto un rol como hombres que no se adapta a los tiempos que corren. Existen muchas formas de mostrar la masculinidad y considero que deberíamos hacer un esfuerzo para que las futuras generaciones se sientan más libres de expresar sus sentimientos, de una manera natural, sin temor a mostrarse frágiles ante los demás, puesto que ahí también reside la belleza de las personas: somos humanos y, por lo tanto, ¡os emocionamos! ¿Por qué no expresarlo sin tapujos?

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