Inteligencia emocional

Gobernar las emociones

En diversos post hemos planteado reiteradamente que las emociones no deben reprimirse, sino expresarse. Sin embargo en el caso de las emociones negativas, su gobierno nos resulta en ocasiones complicado.

    No poder gobernar las emociones negativas provoca un estado de insatisfacción, ansiedad, malestar y sobre todo un coste psicológico cuando su presencia es  habitual y más aún cuando su intensidad es alta. Por todo ello deberíamos desarrollar diversos procedimientos a fin de amortiguar este impacto psicológico negativo.

Para ello emplear estrategias de afrontamiento ante situaciones difíciles, nos permitiría alcanzar el autocontrol emocional necesario para manejar adecuadamente las emociones.

    El autocontrol emocional significa hacer frente al denominado secuestro emocional o secuestro amigdalar, en otras palabras conocido como estallidos emocionales irascibles y descontrolados. En definitiva se trata de ser capaz de manejar los impulsos y acciones derivadas de la emoción y de los estados de ánimo para sentirse bien, no causar daño ni físico ni moral a los demás, y convivir en armonía y tranquilidad con las personas que nos rodean.

De esta guisa, las estrategias de afrontamiento consisten en modos de actuar, en los componentes cognitivos (pensamientos relacionados con la situación vivida), motores (comportamientos expresados) y neurofisiológicos (cambios en el organismo), a fin de adecuar las reacciones emocionales a las demandas específicas de cada situación. Dicha actuación está obligatoriamente precedida por un proceso de identificación y valoración de la respuesta emocional adoptada como “inadecuada” o “inadaptada” (para sí mismo o para los demás), que a su vez muestra una voluntad, motivación o deseo de querer aprender estas estrategias para controlar el torbellino emocional.Aún así según las investigaciones realizadas por TICE (citado por Goleman, 1996, p.103) existe un 5% de la población que afirman que ellos nunca tratan de cambiar un determinado estado de ánimo porque, en su opinión, todas las emociones son naturales y deben experimentarse tal y como se presentan por muy desalentadoras que resulten. Este el canto de “yo soy así, y así seguiré…nunca cambiaré”.

Estimados lectores, a continuación os proponemos una serie de autopreguntas (Lazarus, 1991) con el propósito de tomar conciencia de la “racionalidad” de emocionarse tal y como lo hacemos:

SITUACIÓN: (describe una situación de tu vida cotidiana en la que las emociones tomen parte de la misma)

EVALUACION INICIAL DE LA SITUACIÓN

a) ¿Está en peligro mi bienestar?
b) ¿Esta situación me beneficia o me perjudica?
c) ¿Qué importancia tiene para mí lo que está sucediendo?

ACCIONES/AFRONTAMIENTO

a) ¿Qué se puede hacer?
b) ¿Cuáles son las consecuencias de cada acción a realizar?
c) ¿Puedo cambiar la condición negativa que provoca los hechos?
d) ¿Puedo mantener las condiciones positivas? ¿Cómo?
e) En caso negativo, ¿puedo soportar la situación, o incluso sacarle provecho?

¿Qué tipo de estrategias de afrontamiento emocional utilizan?

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