Inteligencia emocional

Modelos de Inteligencia Emocional: Beñat.

Puede resultar curioso que para describir a una persona emocionalmente inteligente recurra a un hombre que si algo le podría definir sería la racionalidad. Cuando hablamos de Inteligencia Emocional (IE) hablamos de unir dos de los paradigmas entre los que se ha estado debatiendo el ser humano: la razón y la emoción, pero siempre hablando más de la emoción, quizás por lo nuevo del concepto IE o bien porque deseamos hablar más de los sentimientos, de nuestra emocionalidad. Sin embargo, este gran amigo mío, estudioso además de la IE, se define principalmente como una persona racional y además desea ser más racional cada día… lo que no quita para que, a mi modo de ver, sea un ejemplo de un ser emocionalmente inteligente.

Beñat, que así le podemos llamar, tiene un gran conocimiento de sí mismo. Sabe las cosas que le gustan y las que le disgustan, y no se preocupa mucho de saber por qué. No le interesa el origen de sus emociones, sino que se limita a conocerlas, a reconocer sus sentimientos y las cosas que se los provocan, sin ir más atrás. No le interesa tanto el porqué sino el qué hacer para solucionarlo, le interesan más las conductas que sus motivaciones.

A la edad que tiene, y digamos que dejó hace un tiempo de ser un jovenzuelo, ha llegado a la conclusión acerca de qué es lo que puede esperar de la vida y de cómo puede acomodar sus expectativas a ello. Consciente de sus capacidades, sabe qué es lo que puede exigirse y lo que no, qué es lo que quiere exigirse y lo que no y también con qué puede contribuir a la sociedad manteniendo un buen nivel de felicidad personal y relacional. Es perfectamente consciente de ello y esa conciencia le hace ser desapasionado en cuanto a sus expectativas de futuro. Y digo desapasionado que no desilusionado ya que sabiendo lo que puede hacer no pierde las oportunidades que le brinda ese conocimiento, con un nivel de intensidad emocional estabilizado, para realizar bien su labor y ocupar puestos de responsabilidad en la institución donde trabaja. Tiene unos valores claros que siempre le guían a la hora de tomar sus decisiones no preocupándole demasiado si esos valores son compartidos o entendidos por los demás, pero a él le sirven para sobrevivir, mejor dicho, para vivir bien con él mismo.Sus emociones están gestionadas desde la más pura racionalidad. Utiliza su razón para regular sus estados emocionales siendo, por lo tanto, muy difícil verle perder los papeles, enfadado o iracundo. Tiene una gran gestión en la expresión de sus sentimientos lo que le permite estar en todo tipo de situaciones y con todo tipo de personas sin que su emocionalidad cause estridencias. Esta gestión, sin embargo, no le impide sonreír ni disfrutar de las cosas que le ofrece la vida. Lleva años viviendo con su mujer y él mismo se define como una persona enamorada y feliz en su convivencia familiar. Su autoestima está en un buen nivel lo que propicia que no le asalte la soberbia o una dependencia de los demás. En el trabajo mantiene esa misma gestión personal lo que le permite tener una buena red de relaciones.

Con todo lo dicho anteriormente, podemos diferir que es una persona que tiene un buen nivel de motivación personal… de automotivación. Que la vida tenga un sentido para él, que conozca sus puntos fuertes y sus puntos débiles y que centre en los primeros para afrontar sus responsabilidades personales y sociales, que tenga un nivel de expectativas suficientemente ajustado como para no agobiarse ni para aburrirse, que cuente con una red de personas a su alrededor que le quieran y a las que poder querer le hacen afrontar la vida con un optimismo comedido pero militante.

En cuanto a sus relaciones, las maneja desde esa serenidad que venimos comentando. No tiene miedo a nadie y no se entrega a las personas como para que puedan hacerle daño, aunque sí lo suficiente como para poder disfrutar de ellas. Sus planteamientos son racionales en el trato, pero no por ello deja de emplear su capacidad empática para relacionarse. Pero lo hará siempre desde sus principios, desde sus valores, no estando dispuesto a vender sus ideas, a venderse en aras de un ascenso en la escala social. Escala que, si me estuviera escuchando, le haría esbozar una sonrisa ya que, evidentemente, no cree en ella. Su franqueza, su racionalidad, su cultura, su espontaneidad y su entrega le hacen un ser querido y estimado por sus amigos, por las personas que trabajan con él y por con las personas que conviven con él.

Como todos y como todas, tiene sus detractores y personas a quienes no les incite a conocerle, pero estar a su lado y trabajar con él produce una pauta de tranquilidad que, a mi forma de ver, proviene, entre otras cualidades, de su inteligencia emocional producto, principalmente, de su orientación racional a la hora de tratar los movimientos emocionales.

Este es el retrato que propongo como una de las muestras, de los modelos reales, en los que he podido ver plasmado algunos de los principios de la Inteligencia Emocional… pero lo interesante es saber su opinión al respecto:

¿Qué opinan de las características de esta persona? ¿Cuáles que aquellas que mejor reconocen como propias de una persona emocionalmente inteligente?

4 pensamientos sobre “Modelos de Inteligencia Emocional: Beñat.

  1. Arantza Echaniz

    Rogelio, de las características que describes a mí me gusta especialmente la de la serenidad. Puede que sea fruto de la edad, pero creo que la serenidad es una cualidad fundamental que ayuda a vivir la vida con ilusión, pasión y alegría en una medida adecuada. Permite disfrutar y relativizar, soñar y vivir ‘tocando suelo’.

  2. jose ramon arregui

    Quisiera saber por qué se borran los comentarios en los que hago alusión a que Beñat me parece un personaje de ficción…..

  3. josetxo

    Pensador, estratega, politicamente correcto y de espontaneidad calculada, al no interesarle el sentimiento que nos mueve a hacer las cosas, realmente lo que cultiva Beñat es el principio de apariencia. Lobo vestido de cordero o si lo preferís sepulcro blanqueado es la antítesis del lider emocionalmente inteligente…
    Evidentemente ésta es una visión del pensamiento lateral que al procurarnos salirnos de la manada es considerado politicamente incorrecto. Cuestión que tampoco importa tanto. Al fin y al cabo los grandes líderes de la Historia (los que jamás mintieron ni odiaron) no tuvieron ninguna necesidad de ocultar sus sentimientos (ruego recordeis la ira de Jesucristo ante los mercaderes del templo) ni ningún temor a salirse de la manada… de hecho es lo que siempre hacen los líderes. Saludos.

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