Inteligencia emocional

EDUCAR A LOS HIJOS DESDE Y PARA LA CERCANÍA.

" Los niños no necesitan padres gigantescos, sino
seres humanos que hablen su lenguaje y que sean
capaces de penetrar en sus corazones".
Augusto Cury

En reiteradas ocasiones a través de este espacio o en el trabajo con las familias se ha emitido criterios sobre el tipo de relación entre padres e hijos. Las posiciones van desde un autoritarismo heredado, a veces no reconocido, hasta la sobreprotección y permisividad.

Baste el ejemplo de una madre , que recientemente me contaba entre angustiada y confundida cómo su único hijo de 18 años no quiere estudiar ni trabajar, y aunque no pide nada, me desespera que se pase el día como un pasota- refiere la madre. ¡ Cómo me ha pagado, yo que siempre he estado ahí, a su lado, haciendo sus deberes del cole con él, dándole todos los juguetes, …todo lo que yo no tuve! Y hasta me echa en cara hoy que yo he tenido la culpa…. sin ánimos de seguir el relato ni de nombrar culpables como buscaba esta madre quizás para bajar la intensidad de su ansiedad, hoy me gustaría poner unos puntos sobre la mesa para que cada cual haga su propia reflexión.

Cuando hablo de cercanía me refiero, sobre todo, a la física y afectiva, a mostrar la disponibilidad, contacto y afecto necesarios para que todos los miembros de la familia sigan creciendo y no se niegue a unos y a otros la oportunidad de búsqueda, de encuentro consigo mismo, de equivocarse, de levantarse, de aprender por sí mismo, de tener metas, de sentirse a veces inseguro para retomar con más seguridad las riendas de la vida. Es estar ahí disponible en la hora necesaria, abierto a la escucha, a la atención , a la solución conjunta de situaciones que puedan resultar difíciles tanto para padres como hijos. Pregúntese como padre no importa la edad de su hijos: ¿ Qué puedo hacer para lograr esa cercanía física y afectiva? , y seguro encontrará respuestas.

En ese camino de hacerse preguntas y encontrar respuestas es importante reconocer las propias emociones como padres nos ayudará a reconocer las de nuestros hijos; expresar adecuadamente nuestros sentimientos ante ellos les servirá de modelo para que también puedan hacerlo; afrontar los desacuerdos con tranquilidad y desde ambos puntos de vista (padres /hijos) como expresión de respeto mutuo. “Los buenos padres, dentro de sus recursos, se encargan de satisfacer los deseos de sus hijos… Los padres brillantes dan a sus hijos algo incomparablemente más valioso, algo que todo el dinero del mundo no puede comprar: su ser, su historia, sus experiencias, sus lágrimas y su tiempo“- afirma Augusto Cury en su libro “Padres brillantes; maestros fascinantes“. Y es ese tipo de cercanía la que quiero estimular desde este espacio, es el tomar en brazos, de la mano a nuestros hijos cuando son pequeños, marchar a su lado acompañándolos cuando van creciendo, y dejarlos ir para que usen sus propias alas, para que se muestren cercanos a lo que le rodea, encuentren sentido a sus pasos .

No quiero cerrar estas líneas sin llamar la atención sobre otra idea: podemos estar más cerca del mundo de nuestros hijos si damos sentido a nuestra propia vida, si nos ilusionamos cada día, si tenemos nuevas metas, si miramos desde otra posición. ” Nuestros hijos se sentirán más seguros, más felices, serán más creativos y capaces de arriesgar y explorar si los padres tenemos vida y proyectos propios” (Jaume Soler y Mercè Conangla, Ámame para que me pueda ir, padres e hijos desde la ecología emocional).

Siguiendo el tema tratado, ¿ Cuál es tu experiencia actual ? ¿ Qué te gustaría cambiar?

Un pensamiento sobre “EDUCAR A LOS HIJOS DESDE Y PARA LA CERCANÍA.

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