Inteligencia emocional

Inteligencia Emocional y Organizaciones

De las cavernas a la guerra de las galaxias con el mismo dilema

CEIG: Grupo de Innovadores en Gestión

¡Qué de cosas estamos aprendiendo en este curso!. O quizás debería decir cuántas “realidades dormidas” empezamos a percibir, tomamos conciencia, clasificamos y nos replanteamos su gestión.

Autoconocimiento, automotivación, empatía, inteligencia emocional, asertividad, rejilla emocional, cuadrantes de la competencia emocional (vaya descubrimiento!). Se nos abre la mente, nos hace pensar y cuestionarnos los porqués de nuestras decisiones, a la vez que se nos ofrecen nuevas herramientas para mejorar nuestra propia gestión y la de las personas y relaciones en nuestras organizaciones.

Vamos demasiado deprisa en el día a día como para darnos cuenta de nuestra ignorancia, o al menos falta de práctica, a la hora de gestionar relaciones y conflictos. Es necesaria una mayor reflexión, concienciación y formación generalizada para poder dar una mejor respuesta a nuestras limitaciones inter e intra-personales.

Estamos condenados a relacionarnos y por ello a entendernos. Nos necesitamos y nos reconocemos en nosotros mismos, como lo decía Iñaki Beti: “gracias a los demás y a nuestro entorno“. En la empresa, en la familia, en el patio del cole, en la sociedad gastronómica o en la reunión de vecinos. Es igual el tipo de organización, tamaño, tiempo o lugar. En este caso que nos ocupa y motivo principal del curso, en la empresa.

En mi caso, en la empresa industrial vasca que es de lejos donde más tiempo dedico al día en mi vida pero que me sigue “poniendo” y donde siempre me he sentido automotivado, a pesar de unas cuantas frustraciones…

No creo que importe tanto en qué hemisferio estén y como queramos etiquetar las 5, 7 ó 70 ¡inteligencias pero ya podemos ponernos las pilas como empresas, familias, colegios y sociedad/es varia/s en general y empezar por sensibilizar, formar y practicar, también!, en la inteligencia emocional.

Las organizaciones y las personas supuestamente más “maduras“, y sin que sirva de excusa, lo tenemos más crudo en las empresas de siempre, por toda la carga emocional que hay en muchas y largas historias de nuestras organizaciones, las afrentas varias, las expectativas no cumplidas, las frustraciones no compartidas a tiempo, el ego de todos y sobre todo de los que no quieren tomar conciencia.

Ya que estamos haciendo tanto cambio en todo el mundo (incluido el climático), y en nuestras organizaciones, a ver si nos paramos a pensar en la necesidad de reflexionar, sensibilizar y formar en competencia emocional como asignatura pendiente en el proceso de cambio y mejora continua en las empresas y equipos que lideramos. De esa reflexión, del mini “brain storming” que ya se hace de forma más o menos generalizada y formal en la planificación del negocio, en marketing o en los planes departamentales, seguro que saldrán objetivos, tareas concretas, fechas y responsables, como en cualquier proyecto, pero también la necesidad de apoyo, con tiempo y recursos concretos.

Ojalá que en paralelo se vaya extendiendo esta formación en los colegios, como ya han comenzado algunos pioneros, nuestro joven profesor en emociones Jon Berastegi por ejemplo, y que continúen en la formación superior y en las Universidades, como Rogelio Fernández, que está liderando este primer e innovador Curso de “Especialización en Gestión de la Innovación” de la Universidad de Deusto.

Creencias religiosas aparte, y sin importar el tipo de centro educativo pero sin pretender adoctrinar a nadie (qué difícil mantener la objetividad y el equilibrio) se debe enseñar a los locos bajitos en estas otras competencias y habilidades. No sólo en matemáticas y el lenguaje o en música y gimnasia.

Además de profesionales eficaces e innovadores necesitamos urgentemente que se formen personas competentes socialmente en todos los niveles y profesiones, no sólo cuando hablamos de líderes de equipos y empresas. Necesitamos formación, tiempo y recursos para gestionar mejor nuestras emociones. Seremos así cada vez un poco más sabios, más capaces de controlar la agresividad y la violencia que llevamos dentro desde las cavernas, que no fueron otra cosa que nuestras primeras organizaciones en la necesidad de relación humana.

Creo que hay una aceptación generalizada de la necesidad urgente de una educación en “valores” y más en esta sociedad cada vez más compleja, globalizada e hiperconectada, tecnologizada e hipercambiante. Este mundo que conocemos que no es más que otra gran organización (¿?), bien desorganizada!, que pide a gritos no sólo de un cierto control internacional en lo económico-financiero -tan de moda en estos momentos de recesión con debate sobre modelo económico y el intervencionismo-, sino también de unas normas básicas en las relaciones o en la justicia internacional.

Nos hemos globalizado pero no hemos puesto ni los medios ni unas mínimas reglas de juego. Existen vacíos legales y unas mínimas reglas socio-laborales (por no mencionar la palabra moral que puede chocar con lo cultural), que van contra el sentido común. No es por echar balones fuera, pero hablamos de Responsabilidad Empresarial y Código Ético en las empresas y en la mayor organización que nos hemos inventado por no haber no hay ni árbitros, no digamos jueces.

Hasta que no nos desarrollemos plenamente en las habilidades más personales y relacionales no seremos verdaderos “sapiens sapiens“, por mucha innovación tecnológica, web 2.0, bio y nanotecnología, y por mucho viaje a las estrellas que hagamos en transbordador espacial. Es igual, habrá guerra de las galaxias y la violencia y el “Lado Oscuro” nos invadirá.

Vaya, ¿a ver si lo que G. Lucas llamaba “La Fuerza” resulta que es la Inteligencia Emocional?

12 pensamientos sobre “Inteligencia Emocional y Organizaciones

  1. Jokin

    Buenisima refelexión Juán, es enormemente retador compartir contigo tus conocimientos y habilidades, me siento orgulloso de haberte conocido, además a partir de ahora, trabajaremos en equipo para desarrollar nuestro conocimiento en Inteligencia Emocional e Innovación.

  2. Jon

    Apreciado Juan, no me queda otra que decirte que a tu lado me siento como Jon “Sky walker” escuchando al maestro Jedi. Gran reflexión. Un saludo y hasta pronto. Que la fuerza te acompañe.

  3. J. Carlos

    ¡Bravo Juan!
    Creo que tu ya estás cambiando de cudrante. Tus reflexiones me han parecido bastante más que una buena declaración de intenciones. Ahora queda que entre todos podamos transformar esta sociedad.
    ¡Que la fuerza te acompañe!

  4. Edu J.

    Me ha encantado tu reflexión Juan, no solamente por tu originalidad, sino también por tu porfundidad y por el valioso significado de tus palabras. Es sin duda alguna genial! Un abrazo!!

  5. Ion

    Líneas fruto de una profunda reflexión y conocimientos, o más bien me atrevería a decir, competencia emocional adquirida en el CEIG. Zorionak Juan!!

  6. Rogelio

    Yo no lo hubiera expresado mejor. Ir descubriendo, como tu dices, algunas realidades dormidas es quizás uno de los elementos de innovación que están en nuestra mano aplicar, sobre todo en nuestras empresas. La verdad es que por mucho que me esfuerce en continuar con el comentario creo que tú Juan lo has dicho todo y bien dicho además. Sólo me queda decirte que está siendo un placer el tenerte cerca y poder aprender de ti y de todos los demás… muy, pero que ¡¡muy enriquecedor!!

  7. José Luis

    Juan, Jokin, Jon, J. Carlos, Edu, Ion y Rogelio. ¿Compartiríais aquí, “en directo”, esos conocimientos con otros que no tengan la fortuna de estar en el CEIG?

  8. Arantza Echaniz

    Creo firmemente en el efecto multiplicador de las ideas y, sobre todo, de los comportamientos. Enhorabuena por el ‘cambio de cuadrante’

  9. Juan A. Calvo

    Vaya subidón!, muchas gracias a todos. Así da gusto ir al cole. Además de los profes y expertos en la materia, hasta te felicitan los compis. Esto es un lujo y ayuda a leventar la moral después de una dura semana/mes/año/siglo XXI…
    Tengo que llevar chuches a la gela para todos
    De nuevo gracias!. Así haré más (auto)motivado los deberes que le debo a Roge, Edu y cia (no me olvido!, aunque me retrase).Un abrazo
    Juan
    A José Luis: yo lo poco que sé y lo que opino me encanta ponerlo en común y discutirlo. El problema es que luego te llaman txapas…

  10. José Luis

    Entiendo que el problema está en quien te llame txapas (supongo que debe ser algo similar a “brasas”, ¿no?).

    Todos tenemos emociones. Todos tenemos que gestionarlas, con mejor o peor fortuna. Todos estamos en el mismo barco. ¿Por qué eludir el tema?

    Sólo un apuntillo a algo que has comentado. Si logramos pensar la palabra moral como algo asociado al “bien” y no al “deber” ganaríamos una excelente noción para manejarnos. Y es que una buena gestión emocional tiende o conduce al bien. Nadie aprende a conducir para hacerlo mal. Nadie aprende a conducir porque algo externo le obliga a hacerlo. Esta noción tiene mucho que ver con el sentido fuerte del término “responsabilidad”: capacidad para responder. Si aprendes a conducir el vehículo, respondes adecuadamente a los imprevistos. Eres responsable en ese sentido. Si no lo haces, no puedes responder adecuadamente. Y de similar modo hemos de entender la noción de responsabilidad asociada al “bien” y no al “deber”, que es como nos han enseñado.

    Un saludo.

  11. Olatz

    Me has tenido enganchado Juan!! Qué bonita manera de llamar al inconsciente “realidades dormidas”, pero no por lo bonito sino por la verdad que desprende. Cuanta reflexión, cuantos matices, cuántas ganas de aprender y cuánta esperanza. Mila esker!! Zorionak!!

  12. jon otaegi

    Felicidades Juan, todos mis compañeros del CEIG se han adelantando y ya te han dicho todo lo que yo pienso. Me siento realmente un PRIVILEGIADO por poder asistir al curso rodeado de PERSONAS como todos vosotros.

    gracias y nos veremos pronto,bueno en septiembre, buenas vacaciones para todos.

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